miércoles, 15 de octubre de 2014

EDITORIAL Y REFLEXIÓN

-- EDITORIAL Y REFLEXIÓN
Por Jorge C. Oliva Espinosa

Un reglano común me comentó en la cola del pan, dándome sus criterios
sobre el reciente artículo de nuestro Líder Histórico, donde evaluaba
un editorial del New York Times. Fue una "descarga" llena de
honestidad y sabiduría popular, la que niega la imbecilidad que
atribuye a sus lectores la prensa nacional. Porque la considero muy
valiosa, la reproduzco para ustedes:
"La respuesta de Fidel al editorial del NY Times y el silencio de Raúl
dicen mucho y explican algunas incongruencias, frenazos y retrocesos
del proceso de cambios llamado "Actualización".
A mi humilde modo de entender, Fidel es inoportuno haciendo sus
señalamientos, llenos de razón; pero, no es de esperar que El Imperio
busque otra cosa que su provecho propio. Y no era el momento de
resaltar lo negativo del editorial y sí de explotar su parte positiva.
Si señalan como positivo que, con el nuevo gobernante, se puede
negociar, no es la hora que responda la voz que ellos descalifican y a
la que culpan de un imposible entendimiento.
Por otra parte, la ausencia de una "reacción" por parte de nuestro
presidente, reduce la condición de éste a la de un grandísimo
papalote, de aquellos que en nuestro tiempo llamaban "Coroneles",
aunque el presi sea General. Esta hipótesis explicaría su obstinado
silencio y su invisibilidad en el escenario nacional. Siempre pensé
que la tarea de Raúl era en extremo difícil: desmontar
todos los horrores económicos del Hermano Mayor y a la vez preservar
su figura; además de tenerlo pendiente de todo lo que decida, como un
fiscalizador temible. Ahora, analizando este hecho, arribo a la
triste conclusión que no tenemos gobierno o que el que tenemos tiene
las manos atadas. ¿O será que ambos, Fidel y Raúl, están de acuerdo
para representar, ante el enemigo, los roles del duro y el suave?..."
Hasta aquí, aquella catarsis tan sincera de un reglano cualquiera. Con
los panes que me "tocan", me alejé, admirado y horrorizado, y regresé
a mi casa. ¡Cuán equivocada está la prensa que nos desinforma!

Desde Regla,
Ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Octubre 16 de 2014

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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.

Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com

lunes, 13 de octubre de 2014

MANUAL DEL PAPALOTE

-- MANUAL DEL PAPALOTE
Por Sempronio, el de Regla

Mi ambia Oliva ayer se disparó con eso de los papalotes, pero habló
tan enredado, como siempre, que uno no entiende si se refería a los
artefactos de papel o a los que visten pantalones y guayabera. Estos
últimos, a mi modo de ver, concitan a su alrededor sentimientos
compartidos por muchos, tan extendidos y generalizados, que casi son
unánimes. Primero, en su prosperidad, provocan envidia y cuando caen
en desgracia, desatan pasiones rayanas en la euforia. Por eso digo que
son dignos de lástima. Entonces, respaldado por mi larga experiencia
con chiringas en el emboque reglano, quiero trasmitir mis
conocimientos sobre asunto tan delicado y volátil. Son reglas que
domina cualquiera, pero que lamentablemente ignoran algunos papalotes
que terminan escachados. Aquí les va:
1ro: Por muy alto que se vea, no olvide nunca que debe obedecer las
órdenes que le envíe la mano que lo eleva y sostiene. Esté muy atento
a cualquier tironcito del cordel, reaccione y no se vuelva pretensioso
ni se crea independiente. Son errores que se pagan caros.
2do. Cumpla religiosamente la instrucción anterior, que no por gusto
numeré primera. Si persiste en actuar "por la libre", lo más seguro
será que le recojan pita y lo desciendan a un nivel más bajo.
3ro. Tenga mucho cuidado con otros papalotes que pueden estar
equipados con tarabillas para enredarlo o con cuchillas para cortarle
el hilo sustentador. Desconfíe de cualquier objeto volador que se le
aproxime.
4to. Muéstrese siempre agradecido, no se adjudique ningún éxito o
logro, atribúyaselo al Jefe y haga público que son méritos de la sabia
conducción que lo guía.
5to. Si es de los papalotes que sueñan con volar bajo otros cielos,
prepare con cuidado la mudada, sea en extremo cauteloso, no sea que se
vaya a bolina y lo manden a empinar chiringas, versión cubana de
enviarlo a freír espárragos. Si le sale mal el tiro, váyase de todas
formas, porque aquí lo van a convertir, como dice Elpidio Valdés, "en
puré de talco"; no le va a quedar sana ni una sola varilla.
De lo contrario, si se porta como un buen chico y observa las
recomendaciones de este sintético manual, es posible que envejezca en
los cielos.

Desde Regla,
Tierra bendita de Yemayá, cuna bravía de los abacuá.
Octubre 14 de 2014


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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.

Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com

EMPINAR PAPALOTES

--EMPINAR PAPALOTES
Por Jorge C. Oliva Espinosa

En Cuba llamamos papalotes a lo que en otros países nombran cometas,
barriletes y con localismos muy diversos. Tanto sinónimos como
homónimos, son objetos frágiles, que se empinan hasta donde llegue la
voluntad o el cordel de quien los maneja. El que tiene más cordel,
empina su papalote más alto. Ningún papalote se eleva solo, le es
necesario el viento y la mano que lo encumbre. Sin embargo, algunos
suelen salirse de control y se van a bolina para terminar cayendo.
Cuando un papalote comienza a desobedecer los mandos, se le recoge
pita...
El empinar `papalotes era algo muy difundido en tiempos de mi niñez.
Cuando empezaban los vientos, se abría la temporada del papalote. Los
había de variados diseños y colores; desde los negros con el emblema
pirata de la calavera y las cruzadas tibias en blanco, hasta los que
copiaban nuestra bandera, llamados "cubanitas". A nadie le pareció
nunca mal que se usara la enseña patria en un juego infantil y que se
comercializara tal juguete. En la actualidad, al parecer se sigue
igual criterio, pues la bandera nacional se vende, por elevado precio,
lo mismo que gorras, camisetas y prendas deportivas que la llevan como
distintivo. Ese símbolo es algo muy venerable para todo cubano y no
estimamos irreverente que el Club que nos representa lo luzca en sus
uniformes o que cualquier aficionado lo use en una gorra.
Pero sucede que recientemente se ha destapado "un escándalo
enigmático", un inusual revuelo que me deja intrigado, con más
preguntas que información; todo porque un empresario cubano bautizó
dos marcas de perfumes, creados por su empresa, con los nombres
respectivos de Ernesto y Hugo. Una nota oficial calificó el hecho de
intolerable y punible, y prometió sanciones ejemplares para los
culpables. Parecía que se juzgaba una profanación a símbolos sagrados.
De inmediato, surgieron voces que respaldaban la condena y otras que
justificaban la emisión de tales marcas o nombres comerciales. Hoy,
reflexiono que tanto Hugo como Ernesto son dos nombres de pila que
llevan muchos, pero muchos hombres de ascendencia hispana; en nuestra
América son incontables los que así han sido bautizados o inscritos en
los registros civiles. De las dos figuras históricas con las que
pudieran relacionarse, ninguna ganó su dimensión con esos apelativos.
El mejor amigo que ha tenido Cuba, pasó a la Historia como Chávez y el
guerrillero epónimo inmortalizó el "Che" con que aquí lo nombramos y
lo hizo exclusivamente suyo. Cuando decimos "Che" ya sabemos de quién
hablamos. ¡En eso no hay equivocación!
Para suerte suya, al empresario cuestionado no se le ocurrió titular
"Che" a su nueva fragancia. Me imagino que el asunto hubiera tenido
otras repercusiones y ya estaríamos oliendo a carne de hereje en la
hoguera. No es objetivo de este comentario, calificar ni justificar el
hecho; pero como veo la imagen del guerrillero heroico comercializada
en los más diversos objetos, me refugio, como todo desinformado, en
evocar alguna distracción inofensiva y elijo aquella de mi niñez:
empinar papalotes. ¡Pero, los de varillas y papel, que conste!

Desde Regla,
Ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Octubre 13 de 2014.

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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
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Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
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jueves, 9 de octubre de 2014

DEL COMUNISMO AL ANARQUISMO

-- DEL COMUNISMO AL ANARQUISMO
Por Jorge C. Oliva Espinosa

El mío fue, sin dudas, un tránsito largo y doloroso; sembrado de dudas
marxistas, las del verdadero Marx, quien nos propuso dudar de todo, en
primer lugar de nosotros mismos. Como a la mayoría de nuestro pueblo,
me envenenó la propaganda yanqui, aquella que pintaba a los comunistas
como opresores, enemigos de todo el "mundo libre", que aspiraban a
dominarlo bajo su dictadura y a convertir cada país en "satélite de
Rusia". A esta propaganda contribuyeron los comunistas del patio, con
su política de continuas equivocaciones y su insistencia en la
"dictadura del proletariado"; no eran tiempos de hablar de dictadura
alguna, cuando vivíamos bajo la dictadura batistiana. No era el
momento de incitar a la huelga general, cuando era la hora de los
tiros.
No obstante, después que triunfamos, Fidel logró convencerme, como a
muchos, de mi ignorancia y comencé a apertrecharme de una "nueva
ideología". Una ideología que fuera más allá del "humanismo" que
proclamábamos como programa y doctrina. Así comencé a estudiar
Filosofía y Economía Política, donde descubrí verdades insospechadas.
Cursé las EBIR (Escuelas Básicas de Instrucción Revolucionaria) y fui
subdirector de una de ellas). Me bebí los manuales y en pocas
palabras: me convertí en un convicto y confeso comunista. Pronto me
percaté que "mis profesores" tenían una pobre formación marxista, que
apenas conocían los escritos del sabio alemán y que limitaban sus
conocimientos a un superficial recorrido por "el material orientado".
¡Aquellos catequizadores, apenas conocían el catecismo! Su versión
bíblica había sido modificada en Moscú. ¡Y no dominaban ni siquiera
esa!
Inexplicablemente, los comunistas veteranos, aquellos con quienes
compartimos el poder por el cual no habían luchado, usaron ese poder
para segregarnos y comenzaron a mirarme con suspicaz desconfianza,
como a todo elemento que no proviniera de sus filas. El sectarismo
campeó por sus fueros, cualquier duda o discrepancia era tomada como
una "debilidad ideológica" y fuimos muchos los postergados, preteridos
y aplastados. Pero, "pasó el tiempo y pasó un águila sobre el mar",
vinieron los desengaños: los que creíamos comunistas eran
sencillamente estalinistas, seguidores de quien había secuestrado la
revolución bolchevique y la había pervertido en beneficio de su poder
absoluto. Trotsky no era ni renegado ni traidor, era simplemente la
cabeza de una facción discordante y por lo tanto, no admitida. Por
rechazo a Stalin, casi me vuelvo trotskista. Pero ambos, Stalin y
Trotsky proclamaban lo mismo: exaltar a una clase para que sojuzgara a
las otras. Y si la burguesía había sido liquidada en lo interno,
¿contra quién ejercer entonces la dictadura? Una verdad terrible se me
reveló: habíamos visto nacer la dictadura de un partido que
tiranizaría al proletariado. Postergaron así la abolición del Estado
para la etapa siguiente y se quedaron indefinidamente en la transición
al socialismo; en la que el Estado totalitario, en lugar de
extinguirse, se fortalecía mediante el monopolio y la represión. La
pesadilla de Orwell amenazaba ser el futuro de la humanidad. Dos años
de permanencia en Moscú, me permitieron ver en la práctica la
deshumanización del sistema. Entonces, leí a Rosa Luxemburgo, a
Gramsci y a otros comunistas, hasta llegar a Malatesta, a Theodor
Adorno y a Chomsky. Para reafirmar las verdades de estos pensadores,
el "socialismo real" se desplomó, como los ídolos que tienen pies de
barro. Fue cuando, totalmente convencido por la Historia, abracé el
ideal anarquista. Es imposible delegar en un grupo minoritario y
selecto la toma de decisiones que afectan a todos. Si todos no
participamos en el gobierno, nunca tendremos gobierno "con todos y
para el bien de todos". Sin embargo, esa participación solo será
alcanzada mediante la educación del hombre, cuando se le prepare para
autogobernarse con absoluto respeto al derecho de los demás. Mientras
este ideal no se realice, todo gobierno no será más que el dominio de
un grupo sobre la sociedad.
Desde Regla, donde todavía nos llama aquella campana de Carlos Manuel,
la que sonó un día como hoy, hace 146 años. Octubre 10 de 2014
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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
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Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
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miércoles, 8 de octubre de 2014

SER JUSTOS

-- SER JUSTOS
Por Jorge C. Oliva Espinosa

Cuando Martí escribió la que sería la última carta dirigida a su hijo,
le dejó como mandato una tarea bien difícil: "Sé justo", sentenció el
Apóstol como su voluntad última y suprema. En esas dos palabras
resumió aquel Gigante, todo un código de conducta a seguir. Todos los
que nos sentimos martianos, procuramos cumplir este encargo, muchas
veces no lo logramos y somos injustos. Estoy convencido que lo he sido
muchas veces; la más reciente fue ayer, cuando le reproché a los
ultraizquierdistas solicitar la privatización de la enseñanza y de la
salud. Los califiqué, injustamente, de ser ingenuos o de pasar como
tales y les alerté que ello acabaría con los deficientes servicios que
todavía recibimos, los que sufragamos aunque nos digan que son
gratuitos.
Hoy, un lector, me envía un mensaje desgarrante que me saca de mi
error y me convence de haber cometido una injusticia. Me dice, este
amigo desconocido, que su hijo cursa la Secundaria y que su Profesor
de Matemáticas, ante la imposibilidad de dar su clase por la
indisciplina reinante en el aula, en lugar de hacer prevalecer su
autoridad, anuncia que no dará la clase y que los que quieran, deben
concurrir a su casa con veinte pesos para recibirla. Muchos padres se
ven obligados a pagarle al maestro estatal por sus clases particulares
o bien a contratar los servicios de un repasador; de otra forma sus
hijos no aprenderán ni promoverán de grado. También me dice, y le
creo, que necesitado de una prótesis dental, fue a su policlínico y
allí le dijeron que no había materiales; pero, seguidamente, le
informaron que el especialista "atendía" en su casa, cobrando desde
luego. Ante estas realidades, mi desconocido lector, me pregunta si no
sería mejor privatizar educación y salud, para recibir mejor servicio
y convertir la realidad subyacente en la única y verdadera realidad:
no hay control y la corrupción está dondequiera; se impone convivir
con ella o perecer. En todos esos lugares, escuelas y policlínicos,
existe el Partido, la Juventud, el Sindicato y los demás "factores" y
ninguno se da por enterado de estas inmoralidades. Con su impotencia
para restablecer el orden, que es la impotencia de todos, este hombre
que pertenece a la masa anónima, con quien no se cuenta, me convence
que he sido injusto.
La corrupción corriente, omnipresente e impune, les da la razón a los
que abogan por la clínica mutualista y el colegio pago y nos envía
este nefasto mensaje: "¡Es mejor volver a lo privado, que seguir
revolcándonos en esta inmundicia!" Ofrezco mis disculpas a los
compañeros ultraizquierdistas. Una vez más, fui injusto.
Cada vez me convenzo más, que la verdad tiene muchas aristas y que su
percepción será muy distinta, según sea el ángulo desde el cual la
observemos. Mientras tanto, como nos indicó Marx, dudemos, dudemos...

Desde Regla,
Ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Octubre 9 de 2014


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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
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martes, 7 de octubre de 2014

LOS INGENUOS

-- LOS INGENUOS
Por Jorge C. Oliva Espinosa

Estoy leyendo y dejo de leer, por agotamiento, lo escrito por un
"Cándido" volteriano de nuestra época. Este, indigestado por exceso de
lecturas y blandiendo verdades enunciadas en su momento por figuras
históricas, se lanza a catequizarnos con su credo ingenuo. Lo hace con
un "teque" apologético tan furibundo, que envidiarían Granma y
Juventud Rebelde, pero utiliza un lenguaje anacrónico; repite
consignas arcaicas, que fueron válidas en los sesenta. ¡Es patético su
esfuerzo! Rehúye el choque con la realidad actual y sigue creyendo que
los perros se pueden amarrar con longanizas. En su enajenación, cree
que vive en aquella Cuba, llena de fervor y entusiasmo, en la que
todos creían estar construyendo el futuro. Por ese camino, que él
jalona de lemas, se llega al Quijote, pero jamás al análisis objetivo
de una realidad aberrante: la de hoy, la del 2014. Cita a Mayakosky,
pero no toca las posibles causas de su suicidio. Hace lo mismo con
Lenin, pero parece ignorar lo que éste escribió en "El Estado y la
Revolución" y en "¿Qué Hacer?"
Puedo pensar que le falta una base cultural, suficientemente amplia,
como para poder abarcar el extenso abanico de fenómenos que nos
agobian. Pero, no; compruebo que otros, con mucha más cultura
política, caen en similares errores. Es el caso de los instruidos
camaradas de la extrema izquierda, los cuales, dueños absolutos del
verdadero marxismo (el que dará solución a todos nuestros problemas),
claman por la privatización de la salud y la enseñanza, con la
creación de cooperativas de maestros y de médicos. Olvidan que salud y
educación, aun maltrechas, son dos conquistas emblemáticas de lo poco
que nos queda de socialismo. En serio, ¿no ven que esas medidas que
propugnan, acabarían con la precaria educación y la pobre asistencia
médica que hoy recibimos? ¿De verdad que son tan ciegos?...
Nuestro "Cándido" dedica mucho de su atormentado cacumen al
oportunista y a la burocracia que genera, sin reparar que es el
sistema el demiurgo mayor que trata de destruir, como Saturno, su
propia creación. También lo hacen los ultraizquierdistas, quienes no
ofrecen tregua a estos males, la emprenden encarnizadamente contra el
"Gobierno-Estado-Partido," pero caen en la contradicción absurda de
esperar que modifique su conducta, los llame al pódium y abra el
diálogo por el que abogan. En una palabra: que los que desmañadamente
empuñan el timón, lo suelten de forma voluntaria. ¡Deben tener algo de
religiosos, pues aguardan por milagros! Tengan presente que Marx dijo
que un sistema no se extingue antes de agotar todas sus posibilidades.
Si estamos llegando a ese punto, la cuestión entonces es esperar.
"Después del Armagedón, el nuevo Mundo de Dios", es lo que me hacen
recordar...
Yo, que siempre me creí ingenuo, al conocer cómo piensan estos
personajes tan diversos, me tranquilizo; y hasta creo que estoy
cayendo en el cinismo. En definitiva, ser cínico es más honesto que
hacerse el ingenuo.

Desde Regla,
Ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Octubre 8 de 2014
¡Ay, Quebrada del Yuro, sin una bala con que evitar la captura!
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lunes, 6 de octubre de 2014

DILMA Y LA CACHIMBA

-- DILMA Y LA CACHIMBA
Por Sempronio, el de Regla

Mi abuela cantaba una simpática canción cuya letra decía: "Qué tendrá,
la cachimba de San Juan/no sé qué misterios tiene/ que el que le dé un
chuponcito/jamás la quiere soltar/ ¿Qué tendrá, la cachimba de San
Juan?..."
La estrofa me surge del recuerdo más remoto, cuando veo tan
generalizada la disposición de tantos mandatarios a continuar
sacrificándose en el poder. Todo el que puede, sea de derecha,
izquierda o centro, europeo, asiático, africano o "nuestro", lucha por
ser reelegido y el que no puede por la Constitución, como la Bachelet,
espera el período intermedio para presentarse de nuevo y volver así a
la silla presidencial; también tenemos al dúo Putin y Medvédev que
inventaron el enroque infinito, versión rusa del cuento de la buena
pipa. Ni qué decir de "nuestros cordiales vecinitos del Norte" que con
entusiasmo van al renganche, como prueba irrebatible de la aprobación
recibida por su mandato. En nuestro Continente, la "América Nuestra"
que definió Martí, la nueva izquierda y los abanderados del Socialismo
del siglo XXI, persisten con unanimidad en sacrificarse. Todos
entienden que un solo perído no les alcanza para sus planes
transformadores y se lanzan, con denuedo sinigual, a la lucha
electoral. Daniel, Correa, Evo que va por la tercera vuelta y ayer
domingo, Dilma, la brasileña, nos sorprendió, al no obtener el 50% más
uno de los votos y que tendrá que volver a discutir su permanencia en
el Palacio del Planalto. Según nos habían dicho, Dilma aventajaba con
holgura a su "más cercana" rival, la ambientalista Marina Silva y
ahora resulta que quien le pisa los talones es el social-demócrata
Neves. Pero, no seamos injustos ni malagradecidos. No es que nos
desinformen o informen mal, es que nos reservan sorpresitas. Si no
fuera por esas sorpresas, nuestro acontecer noticioso sería
insoportable por lo monótono. ¡Nos moriríamos de tedio! No saldríamos
de "la producción de tal cosa no se cumple", "incumplido el plan de...",
o de la reiterada "exhortación a elevar la eficiencia y productividad"
de algún dirigente partidista.
Mientras, la cachimba de San Juan sigue ejerciendo su misterioso
influjo. Que conste, en todas partes, menos aquí. Ya nuestro
mandatario ha declarado que pondrá fin a su mandato y hay un nuevo
bateador designado, esperando en la caja de bateo. Así que, bien
tranquilito y nada sigiliao, me voy por la calle Martí, tarareando la
vieja canción de mi abuela.

Desde Regla,
Tierra bendita de Yemayá, cuna bravía de los abacuá.
Octubre 6 de 2014
A 38 años del todavía impune crimen de Barbados.


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Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
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