SOLILOQUIOS DE SEMPRONIO
Por Jorge C. Oliva Espinosa
He llegado a la conclusión de que sería muy útil que abundaran los
Sempronio; ese reglano no se cree poseedor de la verdad absoluta,
admite que puede estar equivocado, pero cree en lo que piensa y lo
dice con total sinceridad. Por otra parte, no trata de imponerle a
nadie "sus verdades". Él es transparente; cuando se pone a meditar,
mientras más profundas son sus cavilaciones, más alto habla y nos
revela su pensamiento en palabras que algunos toman por divagaciones.
Nosotros, que lo conocemos bien, sabemos que sus soliloquios no son
delirios; sencillamente, nuestro amigo piensa y nos comunica sus
pensamientos. Ayer le grabé mientras meditaba en voz alta, juzguen
ustedes sus palabras:
"A partir de Los Lineamientos del VI Congreso del Partido y de su
Asamblea posterior, me dicen que estamos inmersos en un proceso que se
denomina "Actualización del modelo". Y yo no entiendo. Actualizar
significa traer a tiempo presente algo anterior. Algo así como una
restauración, porque restaurar es eso: devolverle a lo viejo, los
atributos perdidos. Y si lo anterior probó no dar resultado, si agotó
sus posibilidades, ¿cómo es posible trasladarlo al presente?, ¿no
sería recaer en el mismo error? ¿Se puede actualizar aquel modelo
caótico bajo el cual nacimos, seguimos viviendo y del que queremos
salir? ¿No equivaldría al intento de hacer valer hoy, ya con afeites,
lo que ayer no dio resultados? ¿No sería un anacronismo?... Y lo más
importante: ¿Lo admite el hoy, cabe en este presente? Si se desea
"cambiar todo lo que debe ser cambiado", ¿por qué no cambiamos la
denominación y la sustituimos por la palabra "cambio"? Podríamos
decir: Cambio de modelo, que nunca significaría un cambio de sistema o
modo de producción. Porque el socialismo, lo hemos visto, puede tener
modelos distintos. ¿Es acaso, que se acomete el cambio con temor al
cambio? ¿O es que se quiere evitar la palabra "reforma"?
Ya sabemos que "reforma" tiene una mala connotación, fue lo contrario
a "independencia" y luego se contrapuso a "revolución". Pero, los
significados varían con su contexto y con el momento histórico de su
apreciación. Para mi abuela, guerrillero era el cubano traidor que
peleaba al lado de España contra sus hermanos mambises. En el siglo
XX, las montañas de América, comenzando por la Sierra Maestra, le
dieron a la palabra guerrillero otro significado y guerrillero fue
entonces sinónimo de libertador heroico y reformador social. Entonces,
esa mala fama que tuvo la palabra "reforma", acuñada en su pasado
odioso, ¿la invalida para siempre? ¿Por qué no podemos reformar lo
malamente hecho? Sería una verdadera rectificación; "rectificación",
otra palabra de la que se ha abusado, ya lo sé.
Más allá de nuestras fronteras marinas, cuando un gobierno no logra
cumplir el programa que propuso, pierde el poder ante otro que traiga
una nueva propuesta. Ese es el juego de la democracia que nos quieren
vender. Bien sabemos que ninguno cumplirá sus promesas y los
gobernados seguirán esperando el cambio que nunca llega. Ya lo hemos
dicho y lo repetiremos mil veces: No queremos para nuestra Patria la
"democracia" que nos receta el enemigo; sin embargo, ¿estaremos
nosotros haciendo lo mismo que hacen allá, pero sin cambiar el
gobierno que, sin haber hecho propuesta alguna, ha incumplido sus
propósitos implícitos?, ¿seguiremos esperando cambios que, al final,
solo serán actualizaciones?..."
Nada amigos, que cuando vemos que los que hablan se creen dueños de la
única verdad y los demás no hablan porque los callan o porque no se
atreven; cuando a nuestro alrededor persiste tanta hipocresía, tanta
indiferencia y tanto secretismo, se llega a concluir que nos harían
falta muchos Sempronio.
Desde Regla,
Ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Febrero 27 de 2014
--
________________________________________________________________
De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com
jueves, 27 de febrero de 2014
jueves, 20 de febrero de 2014
BATISTA, EL GOLPE
BATISTA, EL GOLPE
Por Jorge C. Oliva Espinosa
El libro "Batista, el Golpe" de José Luis Padrón y Luis Adrián
Betancourt es didáctico y subversivo. Didáctico porque trata de una
clase magistral de La Historia de Cuba y subversivo porque relata
posturas del estudiantado universitario de aquel entonces que pudieran
imitar los universitarios de hoy. ¿Qué les parecería a nuestros
muchachos ir a Palacio a protestar por la carestía de los productos
básicos?... (1) ¿O convocar a un mitin de protesta por la subida del
precio del pasaje en el transporte urbano? (2) Que yo sepa no se les
ha ocurrido y si lo hicieran, ¿sería esa actitud tomada como un acto
contrarrevolucionario, como una actitud desviada de la juventud?...
El 10 de marzo fue, sin duda, una fecha luctuosa en el calendario
cubano; a todas luces, la usurpación del poder civil significó un
retroceso en la marcha histórica, retrotraía a Cuba al año 34, era el
quebrantamiento de una constitucionalidad endeble, lograda en la
Constituyente del 40 y que avanzaba, no sin obstáculos, hacia su
consolidación y perfeccionamiento. El país ya había pasado la prueba
cívica de dos comicios generales y aguardaba por el tercero, ya
cercano, para deshacerse de un gobierno desprestigiado y corrupto. "La
decepción, el descrédito, la indiferencia, dominaban el ambiente". (3)
Y minaban, -agrego yo- la disposición del pueblo a defender el "orden"
establecido. Sin embargo, aquella ruptura de la legalidad radicalizó
conciencias, despertó letargos y marcó el inicio de la lucha por
conquistar lo no logrado hasta las vísperas. Unión y lucha de
contrarios en unión dialéctica, el 10 de marzo regó las semillas de la
Revolución futura.
El tema, como cubano que vivió aquellos años de frustración de un
República frustrada desde su nacimiento, me trae imágenes que no puedo
apartar de mi memoria por mucho que pase el tiempo y los autores me
removieron esos recuerdos, porque han hecho una labor encomiable en la
recopilación de incontables fuentes. Padrón y Betancourt se han
documentado de forma seria, con profundidad y en las páginas de esta
obra cobran vida aquellos acontecimientos, animados por una narrativa
que tiene mucho de cinematográfica; la obra es una valiosa
contribución al conocimiento de un 10 de marzo en que, una vez más, la
fuerza se imponía al derecho, la ambición se hacía del poder y el
poder servía para aplastar la justicia.
El diez de marzo de 1952 fue una gran lección y los autores del libro
que revive aquel hecho, nos dicen con elocuencia que todavía podemos
extraerle enseñanzas muy útiles para enrumbar nuestro presente confuso
y asegurar el futuro que deseamos.
Desde Regla,
Ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Febrero 21 de 2014
(1) "El 27de febrero de 1952, Carlos Prío recibió en Palacio a Álvaro
Barba Machado y a otros dirigentes de la Federación Estudiantil
Universitaria (FEU). Los estudiantes se quejaban de la subida en los
precios de los artículos de primera necesidad. (Página 29, primer
párrafo)
(2) "La FEU convocó a un mitin que reunió a mucha gente." (Página 30,
último párrafo.
(3) Página 122, línea quinta, último párrafo.
--
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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com
Por Jorge C. Oliva Espinosa
El libro "Batista, el Golpe" de José Luis Padrón y Luis Adrián
Betancourt es didáctico y subversivo. Didáctico porque trata de una
clase magistral de La Historia de Cuba y subversivo porque relata
posturas del estudiantado universitario de aquel entonces que pudieran
imitar los universitarios de hoy. ¿Qué les parecería a nuestros
muchachos ir a Palacio a protestar por la carestía de los productos
básicos?... (1) ¿O convocar a un mitin de protesta por la subida del
precio del pasaje en el transporte urbano? (2) Que yo sepa no se les
ha ocurrido y si lo hicieran, ¿sería esa actitud tomada como un acto
contrarrevolucionario, como una actitud desviada de la juventud?...
El 10 de marzo fue, sin duda, una fecha luctuosa en el calendario
cubano; a todas luces, la usurpación del poder civil significó un
retroceso en la marcha histórica, retrotraía a Cuba al año 34, era el
quebrantamiento de una constitucionalidad endeble, lograda en la
Constituyente del 40 y que avanzaba, no sin obstáculos, hacia su
consolidación y perfeccionamiento. El país ya había pasado la prueba
cívica de dos comicios generales y aguardaba por el tercero, ya
cercano, para deshacerse de un gobierno desprestigiado y corrupto. "La
decepción, el descrédito, la indiferencia, dominaban el ambiente". (3)
Y minaban, -agrego yo- la disposición del pueblo a defender el "orden"
establecido. Sin embargo, aquella ruptura de la legalidad radicalizó
conciencias, despertó letargos y marcó el inicio de la lucha por
conquistar lo no logrado hasta las vísperas. Unión y lucha de
contrarios en unión dialéctica, el 10 de marzo regó las semillas de la
Revolución futura.
El tema, como cubano que vivió aquellos años de frustración de un
República frustrada desde su nacimiento, me trae imágenes que no puedo
apartar de mi memoria por mucho que pase el tiempo y los autores me
removieron esos recuerdos, porque han hecho una labor encomiable en la
recopilación de incontables fuentes. Padrón y Betancourt se han
documentado de forma seria, con profundidad y en las páginas de esta
obra cobran vida aquellos acontecimientos, animados por una narrativa
que tiene mucho de cinematográfica; la obra es una valiosa
contribución al conocimiento de un 10 de marzo en que, una vez más, la
fuerza se imponía al derecho, la ambición se hacía del poder y el
poder servía para aplastar la justicia.
El diez de marzo de 1952 fue una gran lección y los autores del libro
que revive aquel hecho, nos dicen con elocuencia que todavía podemos
extraerle enseñanzas muy útiles para enrumbar nuestro presente confuso
y asegurar el futuro que deseamos.
Desde Regla,
Ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Febrero 21 de 2014
(1) "El 27de febrero de 1952, Carlos Prío recibió en Palacio a Álvaro
Barba Machado y a otros dirigentes de la Federación Estudiantil
Universitaria (FEU). Los estudiantes se quejaban de la subida en los
precios de los artículos de primera necesidad. (Página 29, primer
párrafo)
(2) "La FEU convocó a un mitin que reunió a mucha gente." (Página 30,
último párrafo.
(3) Página 122, línea quinta, último párrafo.
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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
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martes, 18 de febrero de 2014
MI ADOLESCENCIA
MI ADOLESCENCIA
Jorge C. Oliva Espinosa
Eran recientes los primeros vellos en mis axilas y más ronca la voz
que salía de mi garganta; un incipiente bozo cubría mi labio superior,
cuando Batista cercenó el transitar democrático de aquella República
de elecciones cada cuatro años y de repetidas frustraciones. Lo hizo
con el golpe de estado perpetrado en la madrugada del diez de marzo de
1952. Yo era entonces un estudiante de bachillerato, que aspiraba a
matricular la carrera de medicina el próximo curso; tan idealista, que
no reparaba en mi falta de recursos para ello. Mi familia se sostenía
apenas con la pensión de veterana del Ejército Libertador que recibía
mi abuela materna y con el miserable salario de mi madre como
doméstica. Mi abuelo mambí, en un arranque de idealismo, había sido
renuente a gestionar pensión alguna, porque "no había ido a la manigua
a fundar una República a la cual pasarle la cuenta por sus servicios".
Después su viuda, totalmente desamparada, tuvo que gestionar la suya
propia. Así me lo habían contado, cuando indagaba por aquel hombre que
no conocí, que siempre admiré y del que me sentía orgulloso por
haberme legado su estirpe rebelde y su amor a la Patria.
Como estudiante, poseía yo todos los atributos de esa condición:
Inquietud por saber, lector acucioso, iluso soñador proclive a la
bohemia, amante de la poesía y autor de malos versos, tonto enamorado
de Dulcineas inexistentes. En las noches, con amigos del barrio, me
enfrascaba en insomnes tertulias donde se discutía de lo humano y de
lo divino. Pero mi barrio era un barrio peligroso, por los jóvenes que
en él habitaban. Era el barrio de la Punta, colindante con la non
sancta barriada de Colón; y en aquel barrio nuestro, desde el suicidio
de Chibás, existían dos Liceos Ortodoxos, sedes de las dos tendencias,
abstencionista y electoralista, en que se había dividido el Partido
fundado por él. Al doblar de la esquina del Liceo situado en la calle
Consulado, al lado de la caficola, vivía un negrito atlético llamado
Gerardo Abreu, nuestro amigo y contertulio. A Gerardo le gustaba
recitar y aspiraba a ser el continuador de Luis Carbonell, el
"Acuarelista de la Poesía Antillana". Todos los asistentes a aquellas
reuniones noctámbulas, admirábamos las dotes declamatorias de nuestro
amigo, éramos fervientes martianos, devotos de Guiteras y algunos
componíamos versos horribles, verdaderos adefesios, que aspirábamos a
oír en su voz.
Estos antecedentes, se volvieron razones para que, en la mañana del
propio diez de marzo de 1952, aquel grupo de amigos, del cual yo
formaba parte, subiera a la Colina Universitaria, no en busca de
conocimientos, sino en pos de armas con que enfrentarnos al golpe
castrense. Nuestra decisión se fundaba en principios heredados y en un
apego orgulloso a la historia patria. Y a la Universidad entramos, sin
ser estudiantes universitarios. Allí conocimos a jóvenes valiosos que
vivían en otros barrios y compartían nuestros ideales; al ver aumentar
nuestro número, nos sentimos reconfortados y más fuertes, pero también
allí sufrimos las primeras decepciones. Las armas ofrecidas por el
presidente depuesto jamás llegaron; tampoco las que prometió un
senador cojo, combatiente de la guerra civil española, expedicionario
de Cayo Confites y con fama de ex comunista, y todo se resolvió en
rabia e impotencia. Fue muy amargo nuestro regreso al barrio aquella
tarde, pero fue determinante. Habíamos comprendido que era necesario
hacer algo y que éramos nosotros, los jóvenes, los que teníamos que
hacerlo. Por su parte, el pueblo, aquella masa anónima y sufrida,
permanecía indiferente, como aletargado. ¡Era necesario despertarlo!
En cuanta conspiración se gestaba, en cuanto movimiento subversivo
apareciera, nos enrolamos, ansiosos de "hacer algo". Manolito
Carbonell nos "conectó" con la "Triple A", una organización poderosa
en recursos y fantoche en sus actos, que no tardó en darnos una
defraudación más. Después vino el Profesor García Bárcenas, con su
idealismo del Sábado de Gloria, donde pensamos tomar Columbia con la
complicidad de militares en activo. Todo parecía negar nuestras
posibilidades de derrocar la tiranía, hasta la madrugada del 26 de
julio de 1953, en que un grupo de jóvenes, como nosotros, trató de
asaltar los cuarteles de Santiago y de Bayamo. Esos jóvenes
fracasaron, fueron masacrados, pero nos señalaron la ruta. Sin
embargo, desde el 10 de marzo de 1952 hasta el 26 de julio del 53, nos
faltaba mucho por andar y por aprender.
Tuvo que transcurrir el tiempo: un año, cuatro meses y 16 días de
frustraciones y aprendizajes para que identificáramos el camino a
seguir. La sangre de los jóvenes masacrados en la mañana de la Santa
Ana, nos iluminó la senda. ¡Eso era lo que había que hacer! No dudar
ante nuestros escasos recursos y con los que tuviéramos, golpear a la
dictadura en su base de poder: el ejército. Las armas las tenían
ellos, era preciso arrebatárselas en combate; la lección nos venía
desde Agramonte, cuando planteó que lucharía con la vergüenza. Ahora
nos la repetían los "Jóvenes del Centenario". Parecía una decisión de
locos, pero esta vez los locos tenían la razón. Y en cuanto fundaron
su Movimiento, nos incorporamos al mismo. Gerardo fue el primero, ya
se le conocía como "Fontán" y nosotros, sus amigos del barrio, le
seguimos.
CONTINUARÁ...
Desde Regla,
Ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Febrero 19 de 2014
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debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
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Jorge C. Oliva Espinosa
Eran recientes los primeros vellos en mis axilas y más ronca la voz
que salía de mi garganta; un incipiente bozo cubría mi labio superior,
cuando Batista cercenó el transitar democrático de aquella República
de elecciones cada cuatro años y de repetidas frustraciones. Lo hizo
con el golpe de estado perpetrado en la madrugada del diez de marzo de
1952. Yo era entonces un estudiante de bachillerato, que aspiraba a
matricular la carrera de medicina el próximo curso; tan idealista, que
no reparaba en mi falta de recursos para ello. Mi familia se sostenía
apenas con la pensión de veterana del Ejército Libertador que recibía
mi abuela materna y con el miserable salario de mi madre como
doméstica. Mi abuelo mambí, en un arranque de idealismo, había sido
renuente a gestionar pensión alguna, porque "no había ido a la manigua
a fundar una República a la cual pasarle la cuenta por sus servicios".
Después su viuda, totalmente desamparada, tuvo que gestionar la suya
propia. Así me lo habían contado, cuando indagaba por aquel hombre que
no conocí, que siempre admiré y del que me sentía orgulloso por
haberme legado su estirpe rebelde y su amor a la Patria.
Como estudiante, poseía yo todos los atributos de esa condición:
Inquietud por saber, lector acucioso, iluso soñador proclive a la
bohemia, amante de la poesía y autor de malos versos, tonto enamorado
de Dulcineas inexistentes. En las noches, con amigos del barrio, me
enfrascaba en insomnes tertulias donde se discutía de lo humano y de
lo divino. Pero mi barrio era un barrio peligroso, por los jóvenes que
en él habitaban. Era el barrio de la Punta, colindante con la non
sancta barriada de Colón; y en aquel barrio nuestro, desde el suicidio
de Chibás, existían dos Liceos Ortodoxos, sedes de las dos tendencias,
abstencionista y electoralista, en que se había dividido el Partido
fundado por él. Al doblar de la esquina del Liceo situado en la calle
Consulado, al lado de la caficola, vivía un negrito atlético llamado
Gerardo Abreu, nuestro amigo y contertulio. A Gerardo le gustaba
recitar y aspiraba a ser el continuador de Luis Carbonell, el
"Acuarelista de la Poesía Antillana". Todos los asistentes a aquellas
reuniones noctámbulas, admirábamos las dotes declamatorias de nuestro
amigo, éramos fervientes martianos, devotos de Guiteras y algunos
componíamos versos horribles, verdaderos adefesios, que aspirábamos a
oír en su voz.
Estos antecedentes, se volvieron razones para que, en la mañana del
propio diez de marzo de 1952, aquel grupo de amigos, del cual yo
formaba parte, subiera a la Colina Universitaria, no en busca de
conocimientos, sino en pos de armas con que enfrentarnos al golpe
castrense. Nuestra decisión se fundaba en principios heredados y en un
apego orgulloso a la historia patria. Y a la Universidad entramos, sin
ser estudiantes universitarios. Allí conocimos a jóvenes valiosos que
vivían en otros barrios y compartían nuestros ideales; al ver aumentar
nuestro número, nos sentimos reconfortados y más fuertes, pero también
allí sufrimos las primeras decepciones. Las armas ofrecidas por el
presidente depuesto jamás llegaron; tampoco las que prometió un
senador cojo, combatiente de la guerra civil española, expedicionario
de Cayo Confites y con fama de ex comunista, y todo se resolvió en
rabia e impotencia. Fue muy amargo nuestro regreso al barrio aquella
tarde, pero fue determinante. Habíamos comprendido que era necesario
hacer algo y que éramos nosotros, los jóvenes, los que teníamos que
hacerlo. Por su parte, el pueblo, aquella masa anónima y sufrida,
permanecía indiferente, como aletargado. ¡Era necesario despertarlo!
En cuanta conspiración se gestaba, en cuanto movimiento subversivo
apareciera, nos enrolamos, ansiosos de "hacer algo". Manolito
Carbonell nos "conectó" con la "Triple A", una organización poderosa
en recursos y fantoche en sus actos, que no tardó en darnos una
defraudación más. Después vino el Profesor García Bárcenas, con su
idealismo del Sábado de Gloria, donde pensamos tomar Columbia con la
complicidad de militares en activo. Todo parecía negar nuestras
posibilidades de derrocar la tiranía, hasta la madrugada del 26 de
julio de 1953, en que un grupo de jóvenes, como nosotros, trató de
asaltar los cuarteles de Santiago y de Bayamo. Esos jóvenes
fracasaron, fueron masacrados, pero nos señalaron la ruta. Sin
embargo, desde el 10 de marzo de 1952 hasta el 26 de julio del 53, nos
faltaba mucho por andar y por aprender.
Tuvo que transcurrir el tiempo: un año, cuatro meses y 16 días de
frustraciones y aprendizajes para que identificáramos el camino a
seguir. La sangre de los jóvenes masacrados en la mañana de la Santa
Ana, nos iluminó la senda. ¡Eso era lo que había que hacer! No dudar
ante nuestros escasos recursos y con los que tuviéramos, golpear a la
dictadura en su base de poder: el ejército. Las armas las tenían
ellos, era preciso arrebatárselas en combate; la lección nos venía
desde Agramonte, cuando planteó que lucharía con la vergüenza. Ahora
nos la repetían los "Jóvenes del Centenario". Parecía una decisión de
locos, pero esta vez los locos tenían la razón. Y en cuanto fundaron
su Movimiento, nos incorporamos al mismo. Gerardo fue el primero, ya
se le conocía como "Fontán" y nosotros, sus amigos del barrio, le
seguimos.
CONTINUARÁ...
Desde Regla,
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Febrero 19 de 2014
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UN PASEO DOMINICAL DE SEMPRONIO
UN PASEO DOMINICAL DE SEMPRONIO
Por Jorge C. Oliva Espinosa
Sempronio llega espantado de un domingo de paseo. Salió temprano con
su esposa hacia la Feria del Libro, había el lanzamiento de uno que le
interesaba mucho: "Batista, El Golpe", autoría de sus admirados José
Luis Padrón y Luis Adrián Betancourt. Todo salió bien, adquirió su
ejemplar y aunque no pudo saludar a Padrón, la presentación del libro
le fue muy emotiva. El tema que aborda dicha obra, revestía especial
significación para Sempronio, aquel golpe de estado le cambió la vida,
a él y a todos los cubanos. El viaje de ida y vuelta no pudo ser mejor
y al regreso decidieron gastarse un dinerito que les regalara su hijo
y fueron a comer algo diferente; les habían contado de la parrillada
de Almacenes San José y hacia allá se encaminaron. Cuando la
encontraron, el ambiente era de una cervecera cualquiera, el aspecto
higiénico del lugar dejaba que desear, la oferta se reducía a pollo
grillé y se marcharon por otros rumbos. Después de caminar y dudar un
rato, eligieron la Factoría de la Plaza Vieja para comer sándwich
cubano ella y brochetas él. El establecimiento estaba repleto, pero al
momento de llegar se desocupó una mesa adentro, como querían, porque
afuera había mucho sol. Los jóvenes camareros se movían tan rápido
como si anduvieran en patines y uno de ellos entrego el menú. Aquí ya
empezó a declinar la suerte de la pareja, el sándwich cubano no podía
ser porque no había pan, pues entonces dos brochetas de cerdo,
carísimas, los cuatro pinchos juntos como en la oferta de años atrás
que guardaban en la memoria, sólo que ahora los cuatro formaban no una
sino dos raciones con una guarnición única, bien corta para dos
personas y a comer en un platico previsto para ensalada. Antes de
llegar la comida, la esposa de Sempronio se puso a mirar y como la
mesa estaba cerca de la cocina, vio cuando un camarero llegaba a unas
mesitas con ruedas donde se ponen las jarras y platos usados, escurrió
cuatro jarras y se las llevó al despensero que procedió a llenarlas
con destino a otros clientes; no podía creer lo que había visto y
siguió vigilando las mesitas, que aunque tenían ruedas no rodaban.
Otros camareros hacían lo mismo: servían en jarras sin fregar. En
cuanto a las brochetas, eran seis trocitos de una carne frita hacía
tanto tiempo que ya estaba petrificada; para masticarlas era
imprescindible una dentadura buenísima además de potentes músculos
maxilares y eso después de emplear un enorme esfuerzo para cortarlas
con un cuchillo bien filoso. Recordaban ambos aquellas brochetas de
antaño, las que Sempronio no pudo comerse porque eran muy grandes y
jugosas, fragantes y calienticas, las que, después de colmarle el
apetito, llevaron a casa para una segunda comida. Por no echarle a
perder su paseo dominical, la esposa no le comentó a Sempronio lo que
había observado; temía con razón que aquello concluyera con uno de sus
semproniales explotes, pero callar no le evitó que se le revolviera el
estómago con aquella falta de higiene y de desprecio al público
consumidor. No obstante, la inteligente señora se las ingenió para
sacarle a su marido la promesa de no volver nunca más a la Factoría de
la Plaza Vieja, la que fue ayer un antro de corrupción y hoy exhibe
una pésima calidad y una increíble falta de higiene. ¡Atención
directivos de Habaguanex! ¡Recuerden que Sempronio suele
explotarse!...
Desde Regla,
Ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Febrero 18 de 2014
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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
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Por Jorge C. Oliva Espinosa
Sempronio llega espantado de un domingo de paseo. Salió temprano con
su esposa hacia la Feria del Libro, había el lanzamiento de uno que le
interesaba mucho: "Batista, El Golpe", autoría de sus admirados José
Luis Padrón y Luis Adrián Betancourt. Todo salió bien, adquirió su
ejemplar y aunque no pudo saludar a Padrón, la presentación del libro
le fue muy emotiva. El tema que aborda dicha obra, revestía especial
significación para Sempronio, aquel golpe de estado le cambió la vida,
a él y a todos los cubanos. El viaje de ida y vuelta no pudo ser mejor
y al regreso decidieron gastarse un dinerito que les regalara su hijo
y fueron a comer algo diferente; les habían contado de la parrillada
de Almacenes San José y hacia allá se encaminaron. Cuando la
encontraron, el ambiente era de una cervecera cualquiera, el aspecto
higiénico del lugar dejaba que desear, la oferta se reducía a pollo
grillé y se marcharon por otros rumbos. Después de caminar y dudar un
rato, eligieron la Factoría de la Plaza Vieja para comer sándwich
cubano ella y brochetas él. El establecimiento estaba repleto, pero al
momento de llegar se desocupó una mesa adentro, como querían, porque
afuera había mucho sol. Los jóvenes camareros se movían tan rápido
como si anduvieran en patines y uno de ellos entrego el menú. Aquí ya
empezó a declinar la suerte de la pareja, el sándwich cubano no podía
ser porque no había pan, pues entonces dos brochetas de cerdo,
carísimas, los cuatro pinchos juntos como en la oferta de años atrás
que guardaban en la memoria, sólo que ahora los cuatro formaban no una
sino dos raciones con una guarnición única, bien corta para dos
personas y a comer en un platico previsto para ensalada. Antes de
llegar la comida, la esposa de Sempronio se puso a mirar y como la
mesa estaba cerca de la cocina, vio cuando un camarero llegaba a unas
mesitas con ruedas donde se ponen las jarras y platos usados, escurrió
cuatro jarras y se las llevó al despensero que procedió a llenarlas
con destino a otros clientes; no podía creer lo que había visto y
siguió vigilando las mesitas, que aunque tenían ruedas no rodaban.
Otros camareros hacían lo mismo: servían en jarras sin fregar. En
cuanto a las brochetas, eran seis trocitos de una carne frita hacía
tanto tiempo que ya estaba petrificada; para masticarlas era
imprescindible una dentadura buenísima además de potentes músculos
maxilares y eso después de emplear un enorme esfuerzo para cortarlas
con un cuchillo bien filoso. Recordaban ambos aquellas brochetas de
antaño, las que Sempronio no pudo comerse porque eran muy grandes y
jugosas, fragantes y calienticas, las que, después de colmarle el
apetito, llevaron a casa para una segunda comida. Por no echarle a
perder su paseo dominical, la esposa no le comentó a Sempronio lo que
había observado; temía con razón que aquello concluyera con uno de sus
semproniales explotes, pero callar no le evitó que se le revolviera el
estómago con aquella falta de higiene y de desprecio al público
consumidor. No obstante, la inteligente señora se las ingenió para
sacarle a su marido la promesa de no volver nunca más a la Factoría de
la Plaza Vieja, la que fue ayer un antro de corrupción y hoy exhibe
una pésima calidad y una increíble falta de higiene. ¡Atención
directivos de Habaguanex! ¡Recuerden que Sempronio suele
explotarse!...
Desde Regla,
Ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Febrero 18 de 2014
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debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com
viernes, 14 de febrero de 2014
UNA BOLA VOLÁ Y DE BUENA TINTA
UNA BOLA VOLÁ Y DE BUENA TINTA
Por Sempronio, el de Regla
Las bolas, esos infundios que se difunden por "Radio Bemba" tienen una
larga historia. Sus antepasados se remontan a Don Cristóbal, el
Almirante de la Mar Océana que regó el cuento del oro de Katay para
enrolar marinos, mientras engatusaba a los Reyes Católicos con lo de
las especies. Es que la bola nació y sigue siendo una volá de engaño.
La bola persigue un fin y, a veces, abusando de la candidez o la
ignorancia de la gente, lo consigue. Otras veces materializa un sueño
y entonces se torna más creíble, porque trae consuelo, aunque venga
envuelto en lo pasajero de la ensoñación.
Durante nuestra lucha contra la dictadura, a la bola le correspondió
un papel de combatiente destacado. Los rumores inquietaban a las
fuerzas batistianas, las hacían tomar aparatosas providencias que
caían en el ridículo o las distraían hacia lugares lejanos a una
acción ya planeada. Recuerdo la maleta misteriosa que apareció en el
Parque Central y el despliegue policiaco que produjo: aislamiento de
la zona, bomberos, expertos en explosivos y total, al final la
risotada. La maleta estaba llena de pelos y contenía un letrero que
decía: "No pelamos, afeitamos y ya estamos en La Habana". Y firmaban:
"Los pelúos de la Sierra".
Ahora mismo, después de tantos años, la bola mantiene vigencia, al
convertir en augurios y certezas los deseos de algunos y los anhelos
de muchos. No voy a hablar de las bolas contras porque esas han caído
en el descrédito, ya no se las traga nadie aquí y tuvieron que irse
para Miami, donde todavía viven de ilusiones. Los reyes de la bola,
somos nosotros, los revolucionarios. Una que me llegó recientemente,
es una bola bien volá y de buena tinta, pues me la trajo Serapio, un
bolero mayor que siempre tiene "la última", porque tiene buenos
conectos, conectos de alto nivel; a él siempre se la bajan de allá
arriba. Cuenta Serapio que a él le dijeron (más bien le confiaron),
que van a cerrar la agencia Peugeot y no por falta de ventas, sino por
todo lo contrario. Al primer día, ya habían vendido toda la existencia
de carros nuevos. Con urgencia importaron nuevos lotes y los mismos
tardaron más en llegar que en venderse. De nada sirvió que desde
distintos puntos del planeta arribaran más y más carros, todos eran
comprados tan pronto ponían un pie, perdón, una goma en tierra.
Convencidos de que, por el momento, les era imposible satisfacer la
enorme demanda de sus autos, la concesionaria ha decidido cerrar hasta
tanto se abra el nuevo canal de Panamá. Entonces, aprovechando los
súper contenedores que traerán los súper barcos podrán satisfacer la
descomunal demanda de este floreciente mercado del automóvil que es La
Habana.
Desconfiando de Serapio, decidí llegarme a Vía Blanca y Primelles y
comprobar con mis propios ojos si era verdad la bola o un invento más
de mi social. Oye, y parece que sí. Aquello estaba más desierto que
una funeraria sin muertos...
Desde Regla,
Tierra bendita de Yemayá, cuna bravía de los abacuá
Febrero 14 de 2014
--
________________________________________________________________
De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com
Por Sempronio, el de Regla
Las bolas, esos infundios que se difunden por "Radio Bemba" tienen una
larga historia. Sus antepasados se remontan a Don Cristóbal, el
Almirante de la Mar Océana que regó el cuento del oro de Katay para
enrolar marinos, mientras engatusaba a los Reyes Católicos con lo de
las especies. Es que la bola nació y sigue siendo una volá de engaño.
La bola persigue un fin y, a veces, abusando de la candidez o la
ignorancia de la gente, lo consigue. Otras veces materializa un sueño
y entonces se torna más creíble, porque trae consuelo, aunque venga
envuelto en lo pasajero de la ensoñación.
Durante nuestra lucha contra la dictadura, a la bola le correspondió
un papel de combatiente destacado. Los rumores inquietaban a las
fuerzas batistianas, las hacían tomar aparatosas providencias que
caían en el ridículo o las distraían hacia lugares lejanos a una
acción ya planeada. Recuerdo la maleta misteriosa que apareció en el
Parque Central y el despliegue policiaco que produjo: aislamiento de
la zona, bomberos, expertos en explosivos y total, al final la
risotada. La maleta estaba llena de pelos y contenía un letrero que
decía: "No pelamos, afeitamos y ya estamos en La Habana". Y firmaban:
"Los pelúos de la Sierra".
Ahora mismo, después de tantos años, la bola mantiene vigencia, al
convertir en augurios y certezas los deseos de algunos y los anhelos
de muchos. No voy a hablar de las bolas contras porque esas han caído
en el descrédito, ya no se las traga nadie aquí y tuvieron que irse
para Miami, donde todavía viven de ilusiones. Los reyes de la bola,
somos nosotros, los revolucionarios. Una que me llegó recientemente,
es una bola bien volá y de buena tinta, pues me la trajo Serapio, un
bolero mayor que siempre tiene "la última", porque tiene buenos
conectos, conectos de alto nivel; a él siempre se la bajan de allá
arriba. Cuenta Serapio que a él le dijeron (más bien le confiaron),
que van a cerrar la agencia Peugeot y no por falta de ventas, sino por
todo lo contrario. Al primer día, ya habían vendido toda la existencia
de carros nuevos. Con urgencia importaron nuevos lotes y los mismos
tardaron más en llegar que en venderse. De nada sirvió que desde
distintos puntos del planeta arribaran más y más carros, todos eran
comprados tan pronto ponían un pie, perdón, una goma en tierra.
Convencidos de que, por el momento, les era imposible satisfacer la
enorme demanda de sus autos, la concesionaria ha decidido cerrar hasta
tanto se abra el nuevo canal de Panamá. Entonces, aprovechando los
súper contenedores que traerán los súper barcos podrán satisfacer la
descomunal demanda de este floreciente mercado del automóvil que es La
Habana.
Desconfiando de Serapio, decidí llegarme a Vía Blanca y Primelles y
comprobar con mis propios ojos si era verdad la bola o un invento más
de mi social. Oye, y parece que sí. Aquello estaba más desierto que
una funeraria sin muertos...
Desde Regla,
Tierra bendita de Yemayá, cuna bravía de los abacuá
Febrero 14 de 2014
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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com
miércoles, 12 de febrero de 2014
EL BLOQUEO BOQUEA
EL BLOQUEO BOQUEA
Jorge C. Oliva Espinosa
Dudé al titular este artículo y quise llamarlo responso, oración
fúnebre, réquiem, obituario o algo así. Iba a incluir mi pésame para
algunos que, allá en la Florida o acá en el patio, se les acaba el
negocio y se empeñan en vivir a cuenta del moribundo o lo culpan de
sus desaciertos. Señores, el bloqueo si no está muerto, hace rato que
boquea y me voy por un título más realista, de más actualidad, soy
transigente y escribo: "Bloqueo que boquea". Como dice Silvio: "No es
lo mismo, pero es igual". Imitando a mi hermano Morejón, digo "ahí les
va":
Ya tienen otro récord Guinness, el del bloqueo más prolongado e inútil
que ha existido. Pero, aunque improductivo no ha sido totalmente
estéril, pues a pesar de que no rindió los frutos esperados, ha
servido para que medren unos, se justifiquen otros y finalmente, para
aislar al que pretendía aislarnos. Y aunque les guste acumular
récords, éste no los ha dejado totalmente satisfechos; no obstante,
nuestros vecinos del Potomac no tienen nuestra sangre quijotesca, son
incapaces de arremeter contra molinos y soñar utopías. No, señor,
ellos son muy pragmáticos, como buenos hijos de... los peregrinos de
aquel barco llamado "Mayflower. Ellos, como aquellos, no se arriesgan
y solamente se lanzan al asalto cuando ven la presa debilitada y
segura la victoria. Ese momento esperaron, pacientemente, durante más
de cincuenta años y no se dio. Al borde de la asfixia, Cuba resistió.
Ellos lo ensayaron todo, desde la agresión mercenaria que Ike le legó
a Kennedy, la agresividad de Reagan hecha letra en Santa Fe, la cara
de buena gente de Jimmy Carter, la de Clinton con su doble carril,
pasando por el delirio terrorista de George W., hasta la "smart
policy" de Obama. Ninguna dio resultado, Cuba seguía ahí, atravesada
en el Caribe, perturbando el tradicional patio trasero.
La Segunda Cumbre de la CELAC les encendió el bombillo de alarma; se
estaban quedando afuera y 33 países acudían al convite habanero. Los
chinos fueron rápidos en su disposición de establecer vínculos con el
nuevo cónclave y la Unión Europea que impuso a sus miembros una
posición común, de bloqueo, ahora dejaba a cada cual asumir la
relación particular con Cuba que estime pertinente. Como si fueran
pocas las señales de alerta, en el propio Congreso norteño se alzan
voces desde la bancada gobernante, clamando por el cese de esa
política absurda y anacrónica.
Hoy el influyente diario "The New York Times" publica una encuesta
donde un alto por ciento de la ciudadanía es partidaria del
restablecimiento de relaciones con la isla. Ya con anterioridad,
gobernadores de Estados, alcaldes de ciudades y personalidades de la
cultura y la política, habían declarado que el bloqueo era
contraproducente. El interés económico, basado en el intercambio con
un mercado seguro y cercano, mueve esas opiniones hace rato. Hasta
Miami se estremece y cavila ante la posibilidad de invertir...
En lugar de los estertores postreros de una Cuba asediada, se escuchan
los agónicos jadeos del BLOQUEO QUE BOQUEA.
Desde Regla,
Ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Febrero 13 de 2014
--
________________________________________________________________
De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com
Jorge C. Oliva Espinosa
Dudé al titular este artículo y quise llamarlo responso, oración
fúnebre, réquiem, obituario o algo así. Iba a incluir mi pésame para
algunos que, allá en la Florida o acá en el patio, se les acaba el
negocio y se empeñan en vivir a cuenta del moribundo o lo culpan de
sus desaciertos. Señores, el bloqueo si no está muerto, hace rato que
boquea y me voy por un título más realista, de más actualidad, soy
transigente y escribo: "Bloqueo que boquea". Como dice Silvio: "No es
lo mismo, pero es igual". Imitando a mi hermano Morejón, digo "ahí les
va":
Ya tienen otro récord Guinness, el del bloqueo más prolongado e inútil
que ha existido. Pero, aunque improductivo no ha sido totalmente
estéril, pues a pesar de que no rindió los frutos esperados, ha
servido para que medren unos, se justifiquen otros y finalmente, para
aislar al que pretendía aislarnos. Y aunque les guste acumular
récords, éste no los ha dejado totalmente satisfechos; no obstante,
nuestros vecinos del Potomac no tienen nuestra sangre quijotesca, son
incapaces de arremeter contra molinos y soñar utopías. No, señor,
ellos son muy pragmáticos, como buenos hijos de... los peregrinos de
aquel barco llamado "Mayflower. Ellos, como aquellos, no se arriesgan
y solamente se lanzan al asalto cuando ven la presa debilitada y
segura la victoria. Ese momento esperaron, pacientemente, durante más
de cincuenta años y no se dio. Al borde de la asfixia, Cuba resistió.
Ellos lo ensayaron todo, desde la agresión mercenaria que Ike le legó
a Kennedy, la agresividad de Reagan hecha letra en Santa Fe, la cara
de buena gente de Jimmy Carter, la de Clinton con su doble carril,
pasando por el delirio terrorista de George W., hasta la "smart
policy" de Obama. Ninguna dio resultado, Cuba seguía ahí, atravesada
en el Caribe, perturbando el tradicional patio trasero.
La Segunda Cumbre de la CELAC les encendió el bombillo de alarma; se
estaban quedando afuera y 33 países acudían al convite habanero. Los
chinos fueron rápidos en su disposición de establecer vínculos con el
nuevo cónclave y la Unión Europea que impuso a sus miembros una
posición común, de bloqueo, ahora dejaba a cada cual asumir la
relación particular con Cuba que estime pertinente. Como si fueran
pocas las señales de alerta, en el propio Congreso norteño se alzan
voces desde la bancada gobernante, clamando por el cese de esa
política absurda y anacrónica.
Hoy el influyente diario "The New York Times" publica una encuesta
donde un alto por ciento de la ciudadanía es partidaria del
restablecimiento de relaciones con la isla. Ya con anterioridad,
gobernadores de Estados, alcaldes de ciudades y personalidades de la
cultura y la política, habían declarado que el bloqueo era
contraproducente. El interés económico, basado en el intercambio con
un mercado seguro y cercano, mueve esas opiniones hace rato. Hasta
Miami se estremece y cavila ante la posibilidad de invertir...
En lugar de los estertores postreros de una Cuba asediada, se escuchan
los agónicos jadeos del BLOQUEO QUE BOQUEA.
Desde Regla,
Ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Febrero 13 de 2014
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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com
lunes, 10 de febrero de 2014
SER "LÓGICO" Y ESTAR "SALAO"
SER "LÓGICO" Y ESTAR "SALAO"
Por Sempronio, el de Regla
Ser y estar son dos verbos diferentes en castellano. Allá los gringos
que no los diferencian y tienen uno solo. Yo, como cubiche que
chamullo en español, conjugo los dos verbos y soy lógico para no estar
"salao". Porque la lógica es muy necesaria en eso de pensar y pensar,
sin buscarse salaciones inherentes al pensar en demasía. ¡Señores, hay
que pensar con lógica! La lógica nos evita salaciones. Veamos algunos
ejemplos donde apliqué la lógica:
Los países que no tienen costas, han desarrollado la acuicultura y
cosechan peces en ríos y estanques. Nosotros tomamos ese ejemplo,
sembramos alevines en presas y lagunas y ahí tienen ustedes que
logramos la tilapia y la claria, en cantidades suficientes como para
exportar alguna. No obstante, es lógico que importemos pollo y lo
demos por pescado, la vez mensual que debía distribuirse por la
libreta ese producto del mar.
Lo anterior lo entendí, aplicando un poquito de lógica sin salarme la
vida. Ahora me hace falta toda la lógica del mundo, para entender lo
que acabo de oír por Radio Reloj: la empresa de la sal ha cumplido sus
planes de producción y entregado las cantidades planificadas a
Comercio Interior. Si ha ocurrido algún trastorno en la distribución a
la población, no es su responsabilidad. El periodista que redactó la
nota informativa, limita la noticia a exonerar de culpas a la entidad
productora y continúa con las disposiciones de Comercio, donde se
aclara que la cuota se mantiene y que, de ocurrir algún retraso en la
entrega, puede ser recibida con carácter retroactivo; de igual forma,
y con toda lógica, me dice que si un consumidor no desea extraer toda
la que le toca, no pierde por eso su derecho al resto...
Muy bueno, eso de informar al "público consumidor" sobre sus derechos
a consumir las cantidades establecidas por el racionamiento. Sobre
todo teniendo en cuenta que, viviendo en una isla, rodeados de mar por
todos lados, la sal es un producto, necesariamente, deficitario. Ya,
una que otra vez, hemos tenido que importarla de países productores,
como Brasil y Chile, que poseen ricos yacimientos de sal mineral, con
la consiguiente erogación de divisas. Bien pocas divisas que tenemos,
bloqueo mediante, para gastarlas en la importación de un producto que
perjudica la salud. Porque no es cosa de estarnos salando la vida, ya
se sabe que consumir mucha sal es malo para la hipertensión arterial y
hay que cuidar la salud del pueblo. Mientras tanto, podemos esperar
que alguna empresa o firma extranjera suscriba un contrato a riesgo
para explorar las posibilidades del subsuelo cubano, en busca de
yacimientos del precioso mineral compuesto por cloruro de sodio. Todo
está muy bien. OK...
¿Pero, y la responsabilidad, el culpable, el totí que ha hecho que
falte la sal que me toca... dónde está?...
Yo, Sempronio,
Desde Regla, tierra bendita de Yemayá, cuna bravía de los abacuá.
Febrero 11 de 2014
--
________________________________________________________________
De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com
Por Sempronio, el de Regla
Ser y estar son dos verbos diferentes en castellano. Allá los gringos
que no los diferencian y tienen uno solo. Yo, como cubiche que
chamullo en español, conjugo los dos verbos y soy lógico para no estar
"salao". Porque la lógica es muy necesaria en eso de pensar y pensar,
sin buscarse salaciones inherentes al pensar en demasía. ¡Señores, hay
que pensar con lógica! La lógica nos evita salaciones. Veamos algunos
ejemplos donde apliqué la lógica:
Los países que no tienen costas, han desarrollado la acuicultura y
cosechan peces en ríos y estanques. Nosotros tomamos ese ejemplo,
sembramos alevines en presas y lagunas y ahí tienen ustedes que
logramos la tilapia y la claria, en cantidades suficientes como para
exportar alguna. No obstante, es lógico que importemos pollo y lo
demos por pescado, la vez mensual que debía distribuirse por la
libreta ese producto del mar.
Lo anterior lo entendí, aplicando un poquito de lógica sin salarme la
vida. Ahora me hace falta toda la lógica del mundo, para entender lo
que acabo de oír por Radio Reloj: la empresa de la sal ha cumplido sus
planes de producción y entregado las cantidades planificadas a
Comercio Interior. Si ha ocurrido algún trastorno en la distribución a
la población, no es su responsabilidad. El periodista que redactó la
nota informativa, limita la noticia a exonerar de culpas a la entidad
productora y continúa con las disposiciones de Comercio, donde se
aclara que la cuota se mantiene y que, de ocurrir algún retraso en la
entrega, puede ser recibida con carácter retroactivo; de igual forma,
y con toda lógica, me dice que si un consumidor no desea extraer toda
la que le toca, no pierde por eso su derecho al resto...
Muy bueno, eso de informar al "público consumidor" sobre sus derechos
a consumir las cantidades establecidas por el racionamiento. Sobre
todo teniendo en cuenta que, viviendo en una isla, rodeados de mar por
todos lados, la sal es un producto, necesariamente, deficitario. Ya,
una que otra vez, hemos tenido que importarla de países productores,
como Brasil y Chile, que poseen ricos yacimientos de sal mineral, con
la consiguiente erogación de divisas. Bien pocas divisas que tenemos,
bloqueo mediante, para gastarlas en la importación de un producto que
perjudica la salud. Porque no es cosa de estarnos salando la vida, ya
se sabe que consumir mucha sal es malo para la hipertensión arterial y
hay que cuidar la salud del pueblo. Mientras tanto, podemos esperar
que alguna empresa o firma extranjera suscriba un contrato a riesgo
para explorar las posibilidades del subsuelo cubano, en busca de
yacimientos del precioso mineral compuesto por cloruro de sodio. Todo
está muy bien. OK...
¿Pero, y la responsabilidad, el culpable, el totí que ha hecho que
falte la sal que me toca... dónde está?...
Yo, Sempronio,
Desde Regla, tierra bendita de Yemayá, cuna bravía de los abacuá.
Febrero 11 de 2014
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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
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