Las fuerzas productivas se habían desarrollado tanto, que nuevas clases surgieron polarizando la sociedad. Ahora eran gobernantes y gobernados las fuerzas antagónicas en conflicto. Y una sorda, invisible lucha sin cuartel, se desató entre ellas.
Te
creyeron Profeta y eras un Científico. Habías descubierto las leyes que
regían el desarrollo de la sociedad. Eran las de la Dialéctica
Materialista aplicadas a la Historia. Pero tomaron tus enunciados como
profecías de cumplimiento inexorable y fracasaron al aplicarlas como
religión.