domingo, 30 de noviembre de 2014

LA AMISTAD

-- LA AMISTAD
Por Jorge C. Oliva Espinosa

En junio pasado, publiqué una crónica (*) dedicada a un endeble amigo
que, renunciando a serlo, se había suicidado, al actuar de forma
incompatible con el mismo concepto de amistad. Como respuestas a la
necrología que escribí con sincero pesar, no tardaron en llegarme,
bálsamo reconfortante, numerosos mensajes. Los remitentes eran todas
personas valiosas, quienes me distinguen con el afecto que me
dispensan y me proporcionan el legítimo orgullo de contarlos como
amigos. El primero que recibí venía del más lejano, pero nunca
distante Diego Manuel Vidal, periodista argentino casi cubano, por
convivir entre nosotros durante muchos años, hoy residente en Brasil.
Con gratitud copio estos mensajes, algunos de pésame, otros de
felicitación. Hoy los reúno como ramillete dedicado a ese sentimiento
al que dedico culto: LA AMISTAD:

1. Mi más sentido pésame por la no pérdida... A estos, decía mi
abuela, más vale perderlos que encontrarlos... y eso que la gallega
era analfabeta...
Abrazo 10go (Diego M. Vidal)

2. Oliva, una vez más me sorprendes. Sorprende tú al amigo con una
rosa blanca. Pero antes, cerciórate de que no lleva espinas. Te
acompaño en tus sentimientos.
Roberto Chile

3. BUENO, PUES...EPD.
Idania

4. Cuando un amigo se va...ya sabemos el dolor. Cuando alguien se decide
a suicidarse por rencores, intolerancias, odios ciegos, lo menos que
merece en su voluntad es ENTIERRO. No lamentes, un hombre que ama
siempre encuentra nuevos amigos. Un abrazo
Enrique Pineda Barnet

5. Bueno hermano así es la vida. Hace poco me pasó con una amiga, una
intelectual que apreciaba mucho. Su defensa dogmática, su
intransigencia la llevaron a lo mismo que ese amigo tuyo. Muchos
cubanos por esa historia de las guerras de independencia, por aquello
de Baraguá que tanto nos dicen desde chiquitos, sin contarnos que
después Maceo aceptó las condiciones y la protección de Martínez
Campos para salir de la manigua, pues muchos revolucionarios nos
creemos que hay un solo camino, una sola luz, una sola verdad
incuestionable. Y ahí vienen los problemas. Del rechazo pasamos a la
diatriba, al desconocimiento de otras posiciones y terminamos
apaleándolo. Lo siento hermano. Yo como tú, he tenido que enterrar a
varios. Un abrazo
Perucho

6. Oliva: Dime el nombre para sumarme a tu dolor.
Newton Briones

7. Y Sempronio, que no podía faltar, bretero al fin, me dijo: Recuerda
lo que escribió el Che cuando desertaron dos guerrilleros en Bolivia:
"GANANCIA NETA".

Desde Regla, como siempre, diciembre 1º de 2014

(*) "Nota Necrológica". Junio 13 de 2014
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com/2014/06/nota-necrológica.html
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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.

Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com

jueves, 27 de noviembre de 2014

DE MÚSICO, POETA Y LOCO

-- DE MÚSICO, POETA Y LOCO...
Por Jorge C. Oliva Espinosa

Según el refranero popular, "de músico, poeta y loco, todos tenemos un
poco". Yo no soy una excepción y para probarlo, hoy he querido
copiarles algunos engendros míos que me parecieron contaminados con el
virus de la poesía:

TODAVÍA ME DUELEN
"Hay golpes en la vida tan fuertes/yo no sé/golpes como del odio de
Dios/..." Eso escribió César Vallejo y yo añado: golpes de los que es
imposible recuperarse, golpes que siguen doliendo toda la jodida vida.
"Son las caídas hondas de los Cristos del alma" y en eso concuerdo;
son el derrumbe de la fe perdida, echadas abajo por destructoras
mandarrias que destruyen ídolos hasta entonces sagrados, es ver
despeñarse desde la cumbre algún sueño que manteníamos intocado. Hay
golpes en la vida tan fuertes... ¡Yo bien lo sé!

ESPECTADOR PASIVO
Todo se deshace a mí alrededor/ y yo sigo masticando margaritas,/
ajeno al mundo ruidoso, culpable pasivo de sus penas./ cómplice
absoluto de todas las injusticias./ Para consolarme,/ miro la espada
fulgurante/ que, en otros tiempos, furioso blandí./ Cae sobre mis
hombros la noche/ y la herrumbre de aquella espada,/ tósigo mortal
bebí/ como inapelable reproche./ Así soy un espectador pasivo/ de
"todo lo inútil que fui".

TODO CAMBIA
Todo cambia,/ nada permanece./ Fuiste lo que no eres./
Tu recuerdo se deshilacha/ en el tiempo./ Y yo sigo evocándote,/
como si realidad fueres.

A UN SUICIDA
¿Sabes lo que es la muerte?.../ No... Seguramente, no lo sabes./
Ella nos acompaña desde que nacimos./ Está a nuestro lado, persistente,/
Aunque tú la ignores./ La muerte de un amigo.../
Esa nos hace llorar desde adentro/ Con sollozos que/ A la soledad
espantan,/ Porque el amigo permanece./ Claro, tú no alcanzaste/
Aquella dimensión/
Y no te percataste de tu propia muerte,/ Cuando te suicidaste/
Y caíste al abismo/ Insondable y terrible/ Del eterno olvido.

AUSENTE
Esta música que no oiré,/ Estas suavidades y asperezas que no percibiré,/
Estos paisajes que ya no admiraré./ ¡Tantos colores, olores que diferencio!/
Placeres y dolores que asimilé./ Recuerdos que llevo dentro/
Tanta belleza y tanta fealdad que me impresionaron,/
Ya no serán más, habrán desaparecido,/ YA NO SERÉ.

AL FINAL
Al final del camino,/ la vista atrás:/ ¡Cuántos errores cometidos!/
¡Cuántas oportunidades perdidas!/ Sin poderlo ya remediar./
Si no es posible volver atrás,/ ¿De qué vale la experiencia vivida,/
Si ya no nos puede ayudar?/ Y estamos aquí, cúmulo de vivencias/
Que de nada sirven,/ si ya no hay tiempo/ para volver a errar.

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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.

Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com

martes, 25 de noviembre de 2014

MENSAJE A UN AMIGO ARGENTINO

-- MENSAJE A UN AMIGO ARGENTINO
Por Jorge C. Oliva Espinosa

Querido amigo:
Si fueras a Miami, los de la derecha reaccionaria te harían ver que
Cuba es un infierno; te lo demostrarían con "datos y pruebas
irrefutables". Pero vienes a nuestra Habana, agencias oficiales y
organizaciones "no gubernamentales" te hospedan en los mejores
hoteles, te transportan en autobuses climatizados, te ofrecen lo mejor
de nuestra gastronomía, te muestran lo poco que aún nos queda
mostrable y te convencen que vivimos en el paraíso socialista. Así
vuelves a tus pagos, listo para dar una visión tan falsa como la
miamense; porque ni somos el infierno que dicen los que claman por
nuestra destrucción, ni el paraíso proclamado por quienes contribuyen
a destruirnos. Allá declaras que somos el paradigma a seguir por otros
pueblos, me apena que lo hagas y que bases la defensa de nuestra isla
en falsedades. Hay otras muchas razones válidas para prodigarnos
admiración y solidaridad. Te lo digo sin asomo de jactancia. Entre
ellas, nuestra irrevocable decisión de liberarnos del imperio, la
probada resistencia a rendirnos y el ideal internacionalista que aquí
todos practican. Te agradezco tu militancia siempre a nuestro lado,
sin embargo, te faltó haber penetrado en la compleja realidad que nos
envuelve, conocer el día a día del cubano común y corriente. Por eso
te dirijo este mensaje, para darte una visión más cercana a la real.
No pretendo ser imparcial, ni mucho menos convencerte de "mi verdad",
me conformo con ayudarte a ser más objetivo:
Es innegable que aquí se alcanzaron logros envidiables, pero después
de una etapa de florecimiento de la esperanza, sobrevino un
estancamiento y se comienzan a producir retrocesos en numerosos
aspectos. Cada día aumentan las evidencias del fracaso de nuestros
intentos por conquistar el paraíso y se abre, cada vez más, la brecha
entre gobernantes y gobernados. Ya no hay intercambios entre unos y
otros, y hace tiempo que ningún político de primer orden hace
declaraciones públicas. El misterio, el secreto y el silencio nos
envuelven en un ambiente de funeraria. ¡Nuestra Revolución ha muerto!
La han asesinado sus conductores, creando y prohijando una casta de
burócratas, ejecutores de políticas impopulares. Se me hace evidente
que habrá que ensayar otros caminos en pos de nuestra utopía, a la
que nunca renunciaremos. Nuestra labor será más difícil ahora, por el
descrédito abonado a las ideas de izquierda, debido a los errores
acumulados por quienes se proclamaron la vanguardia dirigente. Yo
pienso que, como todo en la vida, las revoluciones nacen, crecen y
mueren. Es el ciclo vital del que nada puede escapar. Y la nuestra, la
que ensayamos, ha llegado a la última fase. ¡Consuélate! No es un
desmérito particular nuestro. Después de la Revolución francesa,
sobrevino la restauración. Detrás de la bolchevique, se cumplieron los
augurios de Trotsky y se volvió al capitalismo. Los ciclos se repiten
y es de esperar una restauración en nuestra islita querida. Las
directrices trazadas, como camino hacia un despeñadero, la conducen
hacia ese final. Los viejos se deprimen ante la decepción y los
jóvenes abandonan toda esperanza y emigran en estampida. El país se
levanta cada día en la incertidumbre, a la espera de nuevos decretos
inesperados, de difícil comprensión, sembradores de malestar e
inconformidad. Al obrero cubano lo agobian las penurias resultantes de
un salario insuficiente, que le inclinan a la ilegalidad para poder
sobrevivir. Espero que estas ideas mías te provoquen y, haciéndote
reflexionar, no te hagan cejar en el apoyo que siempre nos has
brindado. ¡Gracias por tu solidaridad! Un gran abrazo
internacionalista. Te quiere mucho,

tu fiel camarada, Jorge C.
Desde Regla, bastión revolucionario de rebelde cubanía.
Noviembre 26 de 2014

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lunes, 24 de noviembre de 2014

¿Y DESPUÉS... QUÉ?

-- ¿Y DESPUÉS... QUÉ?
Por Jorge C. Oliva Espinosa

"...de esta segunda inocencia, que da el no creer en nada, en nada..."
Antonio Machado

Está previsto que un día, en un momento determinado, concluyan
nuestras existencias. De eso, todos estamos convencidos. La fecha y la
hora nos son desconocidas y solo los suicidas las determinan con su
acción. En ese instante de crucial tránsito entre el ser y el no ser,
cobran especial importancia las creencias de cada cual. Mientras este
se enfrenta al misterio y lo desafía sin esperar nada, aquel otro
confía en continuar viviendo en un mundo mejor. El primero salta al
vacío, quizás curioso por conocer la nada; mientras el otro espera el
comienzo de una vida superior. Es innegable entonces, que las
creencias constituyen una enorme ayuda de consuelo y pueden
condicionar nuestro comportamiento tanto en la vida como en su minuto
final. No encuentro nada reprobable en creer o en no creer, es asunto
muy particular de cada individuo. El peligro estriba en posponer para
la vida de ultratumba anhelos y proyectos. Cejar en la lucha mundana
por alcanzarlos, persuadidos de su realización post mórtem.
"¡Resignémonos, más allá estará la justicia!" En virtud de esta
promesa, se adopta una actitud pasiva, de carneros que no pueden
evitar el degolladero. Entre los creyentes, distingo a amigos valiosos
que luchan por conquistar los dos paraísos, tanto el terrenal como el
divino; los admiro por su fe, los respeto y hasta, sanamente, los
envidio. Yo quisiera creer como ellos; estar convencido de que
advendrá el paraíso por el cual he luchado en esta vida, ese que ellos
esperan en la otra; esa otra existencia en la cual no creo. Me sucede
igual que al Judas de aquella obra que mereció el Premio Nobel de
Literatura, al final de los años treinta del siglo pasado. Quisiera
creer, pero no puedo; mi mente se niega a ello. Si Dios existe, él es
el culpable de mi descreimiento, pues me dio el raciocinio en que baso
mi incredulidad. Otros muchos hombres, con igual convencimiento, lo
afirmaron antes que yo: "Non plus ultra, non plus Dei". Si el paraíso
soñado es posible, debemos alcanzarlo en esta vida. Claro que para
lograrlo disponemos de un tiempo limitado y cuando me lo posponen
indefinidamente, me están destruyendo mi fe en la utopía. Entonces,
también quisiera creer, pero mi pensamiento, cargado de evidencias y
vivencias, se niega a ello. Los auto proclamados conductores, me
confirman mi descreimiento mediante disposiciones absurdas y con sus
conductas personales. Vuelvo a adoptar la posición del personaje
literario que tanto me impresionó: el que deseaba creer, pero no
podía.

Desde Regla,
Ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Noviembre 25 de 2014



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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
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domingo, 23 de noviembre de 2014

EN BUSCA DEL MEDICAMENTO PERDIDO

-- EN BUSCA DEL MEDICAMENTO PERDIDO
Por Jorge C. Oliva Espinosa

El genocida bloqueo que nos ha impuesto nuestro vecino norteño, entre
otras muchas cosas, dificulta y encarece la obtención de fármacos y
materias primas para la elaboración de medicamentos. A pesar de ello,
el gobierno cubano hace extraordinarios esfuerzos para que no falten
los requeridos por las dolencias más comunes padecidas por la
población. Así los hipertensos y los diabéticos, entre otros, reciben
un suministro estable de las medicinas que controlan sus
padecimientos. El ministerio de Salud Pública se encarga de garantizar
esas entregas. Para eso se estableció el llamado "Tarjetón", donde se
lleva un registro del consumo de cada paciente, en cantidades acordes
a lo recetado por su facultativo. El medicamento se le asegura a cada
cual en una farmacia determinada. Todo eso está muy bien y es loable,
sino fuera por algunos que tienen por cerebro un buró. Desde cargos
administrativos, llevados por la furia del papeleo, olvidan la
verdadera función que deben realizar. Son los que dictan medidas
"organizativas", destinadas a complicar y dificultar cada solución a
los problemas ya existentes y donde no haya problemas, los crean con
arte de verdaderos magos. Tienen una obsesión enfermiza por
controlarlo todo, pero al final no controlan nada y prohíjan la
corrupción y el desvío hacia el mercado negro de una serie de
medicinas de uso común y extendido. Además de la "rigurosa"
contabilidad que han implantado en cada establecimiento, ellos han
decidido que todas las farmacias sean abastecidas el mismo día de la
semana, provocando grandes colas al día siguiente; los demás días, los
múltiples modelos que deben llenar los dependientes, son los
encargados de extender el tiempo dedicado a la compra. Nunca su visita
a una farmacia será breve, a menos que reciba como respuesta: NO HAY.
Observe que detrás del mostrador siempre habrá varios empleados,
dedicados todos al registro y actualización de los inventarios y
solamente uno se encarga de atender al paciente público. Eso, es pan
nuestro de cada día, ¡llénese de paciencia! Pero, no se le ocurra ir a
una farmacia el día posterior a la llegada de su abastecimiento.
Entonces será testigo de lo increíble. Lo que sigue a continuación, es
el relato verídico de lo que viví uno de esos días aciagos: me vi
envuelto en un torbellino de locura, en una pesadilla surrealista,
experimenté experiencias insólitas, escuché testimonios increíbles y
observé de cerca a personajes kafkianos.
Quiso el destino, que se nos acabaran las pastillas de nuestros
"Tarjetones", el día maldito. Era ineludible ir a la farmacia. Pero
había un agravante: uno de los "tarjeteados", mi hijo, estaba inscrito
en una farmacia y mi mujer y yo en otra. Ambas eran cercanas a nuestro
domicilio, sin embargo una de ellas fue cerrada por reparación y los
sesudos organizadores decidieron trasladarnos a una bien lejana, allá
por el cementerio de Regla, al principio de la calle Martí. Así que,
me llené de valor, me vestí de visitante farmacéutico y a las 8 AM
estaba yo entre el numeroso público que aguardaba la apertura de una
farmacia. En la cercana de Maceo, no había llegado el medicamento de
mi hijo, pero tuve que hacer la cola requerida. En la del cementerio,
me encontré un tumulto enardecido, capaz de enloquecer al más cuerdo.
La mayoría eran viejitas que buscaban aspirina, Duralgina,
Meprobamato, talco boricado, ungüento mentolado y otras chucherías
siempre faltantes y que ese día, tan solo ese día, aparecían allí como
por encanto. Todas las ancianas de la cola parecían gozar de un
malsano entusiasmo por contar a otro sus tribulaciones y escuché
historias espantosas de padecimientos y de horribles dolores.
Escuchándolas, me enteré que aquella padecía de artritis por "el daño
de su vecina brujera", que otra le recomendaba cocimiento de albaca;
mientras un grupo comentaba que una tal Cuca estaba embarazada del
marido de su hermana, varias se encargaban de divulgar los números
premiados en la lotería. Observé que algunas compraban por encargo de
otras personas que permanecían fuera de la cola, a quienes entregaban
el bulto de medicinas adquiridas. A media mañana, llegó una gorda que
confesó haber sido jubilada por los nervios y puso los nervios de
punta a la multitud, tratando de organizar el caos. Con gritos
retumbantes enardecía a todos y a todos contagiaba su ansiedad,
convirtiéndola en histeria colectiva; varias veces se abrió paso hasta
el mostrador para increpar a los dependientes. En cada oportunidad,
discutió con ellos, de forma enardecida y descompuesta. Al final, las
insultó, las llamó "bandidas descaradas" y se marchó amenazando, a
grito limpio, con quejarse "ahora mismo" al gobierno. Como las
oficinas del Poder Popular quedan a solo unas cuadras, antes de media
hora, ya estaban allí tres inspectores que pidieron todos los vales
despachados hasta el momento y el desorden y el alboroto aumentó.
"Parece que la gorda cumplió su amenaza", dijo a mi lado una viejita.
La cola crecía hacia adelante, por los amigos que marcaban y otros a
los que no les hacía falta marcar, como las enfermeras del cercano
policlínico. Además estaban los numerosos "discapacitados" que siempre
iban los primeros. Casi llego a discutir con uno que me pareció
demasiado sano y robusto para ser discapacitado. El tipo me mostró,
muy orondo una pierna que era, evidentemente, un poco más delgada que
la otra. Pero eso no lo incapacitaba para nada. Estuve a punto de
pedirle el carné de la ACLIFIM, pero me persuadí y sonreí... Todo lo
que escuché durante aquellas cuatro horas de martirio, me probaron que
este país se ha vuelto ingobernable y que ningún gobierno puede
resolver los problemas en que vivimos inmersos. En el camino de
regreso, aturdido y renqueante, me sentí como Indiana Jones cuando
volvió de buscar el arca perdida: agotado pero triunfante. En mis
bolsillos llevaba el Captopril que necesito, las pastillas que toma mi
esposa y como regalo adicional, dos frascos de Polivit, de los que no
necesitan receta, pero que estaban "perdidos".

Desde Regla,
Ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Noviembre 24 de 2014



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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.

Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com

jueves, 20 de noviembre de 2014

BARBARIE CRIMINAL

BARBARIE CRIMINAL
Por Jorge C. Oliva Espinosa

Indignante y repulsivo es el caso de los estudiantes mexicanos
desaparecidos hace más de un mes. Todo indica que fueron masacrados
por la barbarie criminal, con la participación de algunas autoridades
de gobierno y bajo el manto de impunidad que convierte en bestias
soberbias a simples sicarios.
A los cubanos de cierta edad, nos recuerda matanzas como las de
campesinos indefensos, asesinados "como escarmiento" y luego
presentados como guerrilleros aniquilados en combate, durante la lucha
en la Sierra Maestra; o la masacre de los expedicionarios del yate
Corintia y las llamadas "Pascuas Sangrientas" en la región de Holguín.
En distintos escenarios y a través del tiempo, en estos hechos están
presentes iguales personajes y las mismas condiciones que hacen
posible la barbarie. En el caso mexicano se añade la crueldad con los
familiares de las víctimas; al no aparecer los restos, someten a esas
familias a la tortura de aferrarse a una esperanza que se desvanece al
paso de los días. Es imposible creer que puedan volatizarse más de
cuarenta cadáveres, sin dejar el menor rastro; igualmente es increíble
que el gobierno mexicano no pueda identificar los restos que han
encontrado. Esos restos denuncian masacres anteriores hasta ahora
impunes, que solo pueden perpetrarse a la sombra del poder. Como
cubanos, como hermanos que nos sentimos del pueblo mexicano, no
podemos permanecer indiferentes y levantamos nuestras indignadas voces
para exigir ¡JUSTICIA!

Desde Regla,
Ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Noviembre 20 de 2014

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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
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Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
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miércoles, 19 de noviembre de 2014

COMUNICADO DEL MINSAP

-- COMUNICADO DEL MINSAP
El Ministerio de Salud Pública acaba de difundir un comunicado donde
informa que un colaborador cubano, ha sido contagiado con el virus del
Ébola.
El Doctor Félix Báez Sarría, del habanero hospital Finlay, pertenece
al grupo de vanguardia que fue a varios países de África a luchar
contra la mortal enfermedad. Es combatiente de primera línea en esta
guerra en que se expone la vida para proteger a la humanidad toda y es
el primero en ser alcanzado por ese enemigo invisible.
Su actitud de verdadero héroe concita respeto y solidaridad. Sometido
a los cuidados de la Ciencia más avanzada, esperamos su recuperación.
Es el deseo de todos los cubanos que entendemos el mandato martiano:
"Patria es Humanidad"; de los que amamos y construimos, de los que
sentimos el orgullo de ser cantera inagotable de combatientes,
dispuestos a luchar por las mejores causas, en cualquier parte. Con
Félix y sus compañeros está todo el alma de un pueblo.

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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
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Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
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