martes, 23 de septiembre de 2014

NUEVOS NANOCUENTOS

--NUEVOS NANOCUENTOS
Por Jorge C. Oliva Espinosa


DECEPCIÓN
Yo, enamorado, creía que hacíamos el amor y ella dijo:
"¡Qué rico tú s......, papi!"

PREVISIÓN
Siempre me adelanto a mi muerte. Fecho lo que escribo en días que no
sé si viviré. Así garantizo que me lean después de muerto..

PANEGÍRICO
Era tremenda flautista. Murió atorada, cuando intentaba sacarle música
a una flauta de un solo agujero.

TRASTRUEQUE
Les di empleo para que me sirvieran; sin embargo, no tardaron en
creerse dueños y me trataron con despotismo, como a criado holgazán y
descuidado.

MI GUAGUA
No tiene rótulo que indique su ruta. Ningún pasajero puede decirme
hacia dónde va. Pensé que el chofer sabría, pero su asiento está
vacío.

Desde Regla,
Ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía
Septiembre 24 de 2014
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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.

Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com

lunes, 22 de septiembre de 2014

UN PROCESO

-- UN PROCESO
Por Sempronio, el de Regla

Todo en la vida tiene su proceso, su mecánica que lo va cambiando
hasta llegar a lo que es. Por lo general, los procesos llevan tiempo,
nada se transforma de ramplán. A los estados intermedios se les llama
etapas, etapas del proceso; también se llaman así las mudas o
traslados de una etapa a otra. Entonces se dice que presenciamos una
etapa de cambios.
Digo todo esto, porque tuve amigos que sufrieron cada uno su proceso.
Cada cual a su modo, pero ninguno ya es lo que fue. Todos se fueron
transformando y hoy son otros, muy distintos a los de ayer. Solo voy a
citar dos ejemplos extremos: El sujeto "A" luchó contra Batista, era
martiano y antimperialista; sin embargo, a poco de triunfar nuestra
causa, comenzó su proceso de cambios. Rechazó el giro a la izquierda
que dio la Revolución y terminó siendo su enemigo. Al final de su
proceso transformativo ya vivía en Miami, donde era miembro de una
agrupación contra. Todo lo contrario, el sujeto que llamaré "Z",
aceptó todos los cambios emanados "de arriba", se volvió comunista y
dedicó cuerpo y alma al "proceso". Trabajaba con ahínco las 24 horas
del día, no sabía lo que era descanso, fue un ejemplo de abnegación y
entrega. Por ello ascendió a un cargo dirigente; entonces, comenzó a
valorar su sacrificio y entendió que merecía "algo más" de lo que
recibían otros que nada aportaban. Lo que él disfrutaba no eran
dádivas, eran compensaciones naturales. Así entendió "lógico" recibir
una facturita de víveres y una cuota de gasolina extras, unas
vacaciones pagadas en Varadero y otras menudencias. Su familia,
desatendida por el trabajo, merecía igualmente una compensación y le
"consiguió" un auto al hijo, un cargo "cómodo y productivo" a la
mujer, etc. En resumen, comenzó a sentirse "diferente" y terminó su
"proceso" como un corrupto.
Por suerte, entre los casos de "A" y "Z", conozco muchos que se han
aferrado a sus viejos moldes y todos los procesos vividos no han
podido cambiarlos. Hoy son menos cándidos y más maduros, pero se
mantienen fieles a sus principios. Ellos me ayudan a mantener mi
optimismo.

Desde Regla,
Tierra bendita de Yemayá, cuna bravía de los abacuá.
Septiembre 22 de 2014

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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.

Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com

jueves, 18 de septiembre de 2014

-UN LIBRO ESCLARECEDOR

--UN LIBRO ESCLARECEDOR
Por Jorge C. Oliva Espinosa

La historia que nos han contado no es del todo clara, tiene muchos
episodios en sombras y otros que permanecen ocultos. Uno de esos,
quizás el más sometido a tergiversaciones, es el "caso argelino" con
Ben Bella como estrella principal y el golpe de estado que lo derrocó,
con sus nefastas consecuencias.
Desde 1962, fecha de su independencia, hasta 1965 año del golpe de
estado, Argelia, apenas nacida como república, se convirtió en el
centro mundial de los movimientos revolucionarios de tres continentes;
su accionar tuvo repercusiones en todo el orbe y constituyó la mayor
amenaza para el dominio imperial. La aparición en escena de una
poderosa organización internacional que tenía como objetivo la lucha
contra el yugo colonialista e imperial, la fuerte conexión interna
entre sus miembros y sus acciones coordinadas desde un centro
insospechado, eran heraldos de una Revolución Mundial. Ese movimiento
comenzó a gestarse y a cobrar fuerza en la Argelia recién liberada,
presidida por Ahmed Ben Bella. Este primer presidente de la república
argelina, entregó su apoyo total a los revolucionarios del mundo
entero. En Argel tuvieron acogida y ayuda solidaria, los
representantes de cualquier movimiento de liberación nacional.
Situémonos en los años sesenta: la Unión Soviética condenaba todo
intento de lucha armada y optaba por la "coexistencia pacífica"; Cuba,
cercada y amenazada por el Imperio, apostaba por la creación de "dos,
tres, muchos Viet Nam" como fórmula salvadora que, distrayendo las
fuerzas imperiales, le permitiera sobrevivir. Al "Movimiento de Países
no Alineados," por su heterogeneidad, no le correspondía encabezar la
lucha, menos a Cuba que, aunque se declaraba no alineada, dependía
económicamente de la URSS, entonces... ¿a quién acudir, sino a Ben
Bella? Él convirtió a Argelia en la esperanza cierta de crear todos
los Viet Nam imaginables. Allí convergían los movimientos de
liberación de las colonias africanas y de allí partía la alimentación
de los focos guerrilleros de toda la insurgencia latinoamericana.
Las armas para las guerrillas de Salta en Argentina (Masetti) y las
destinadas a Venezuela, salieron de puertos argelinos dentro de
barriles conteniendo aceite de oliva. Igualmente, desde Argel se
distribuyeron armas enviadas por Cuba con destino a Mozambique,
Angola, Guinea-Cabo Verde, Guinea Bissau y los dos Congo; con
pasaportes argelinos, muchos revolucionarios se movieron por el mundo.
Todo ese andamiaje, tan laboriosamente elaborado, se destruyó con la
deposición de Ben Bella. Lamentablemente, Ben Bella había ido
perdiendo control sobre la dirigencia argelina -de origen guerrillero-
y entró en contradicciones con el ejército y sus cuadros
tradicionales. Es deber de todo gobernante no descuidar el ámbito
interno, prestar atención a los problemas que enfrenta la base en la
cual se apoya, estar atento a sus inquietudes; no supeditar los
intereses nacionales a los internacionales; mantener un equilibrio
entre la política exterior y la interna. Ben Bella priorizó lo
exterior. Los líderes del Ejército de Liberación, salidos de las
wilayas y que encarnaban sus intereses, dejaron de obedecerle y
terminaron por deponerlo como presidente; ya en 1963, la Cabilia había
impugnado el sistema de Partido único. Los ejecutores del golpe
ignoraban entonces el daño que hacían al movimiento revolucionario
internacional; al contrario del presidente depuesto, priorizaron los
intereses nacionales y aunque continuaron ayudando las luchas de
liberación africanas, el apoyo de los nuevos gobernantes, disminuyo de
forma sensible. Cuando determinaron sustituir a Ben Bella en junio del
65, Fidel, ponderando la repercusión internacional del golpe, insultó
al nuevo equipo. La ruptura con Argelia podía costarle muy caro a Cuba
y al movimiento revolucionario internacional. Era necesario culpar a
"un embajador que no había informado correctamente a su gobierno". En
el terreno diplomático todo se puede arreglar. Pero, la desaparición
de Ben Bella como dirigente máximo le pasaría su cuenta al movimiento
internacional. Pasaron años, antes que fuera posible convocar una
nueva cumbre de los no alineados; no obstante, la "Tricontinental" se
celebró en enero de 1966.
De todo lo anterior, nos documenta y esclarece, el libro "Che Guevara:
La Clave Africana" de Jorge Serguera Riverí ("Papito"), quien fuera el
primer Embajador cubano ante el gobierno argelino y que en todo
momento fue trasmisor inmediato y fiel en la comunicación entre ambos
gobiernos. ¡Lástima que esa obra no se publique en Cuba!, ¡es un libro
esclarecedor!

Desde Regla,
Ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Septiembre 19 de 2014

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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.

Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
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miércoles, 17 de septiembre de 2014

¡JUAN ALMEIDA VIVE!

-- ¡JUAN ALMEIDA VIVE!
Por Jorge C. Oliva Espinosa

El acto de ayer constituyó un hecho inolvidable. En la sala Martínez
Villena de la UNEAC se recordaba al Comandante Juan Almeida, al
cumplirse cinco años de su desaparición física. Almeida es un hombre
de su tiempo y por lo tanto de todos los tiempos; de esos seres que no
mueren, porque continúan vivos en sus obras, en sus ejemplos, porque
permanecen vivientes en la memoria de otros hombres, a los que
trasmiten su aliento. Figura de las cimeras de la Cultura cubana y, al
decir de Armando Hart, de su obra principal, la Revolución, Almeida
entregó a ellas su vida entera. Las responsabilidades que asumió no le
impidieron componer casi mil piezas musicales y escribir varios
libros. Con las primeras enriqueció el repertorio popular y la
tradición sonera que nos enorgullece e identifica; con su literatura,
vivencias vibrantes, nos dejó testimonios de episodios cruciales de
nuestra historia.
Por todo lo anterior, en la concurrencia estaban presentes figuras de
la Revolución y de la Cultura, protagonistas de estos años luminosos y
difíciles que nos ha tocado vivir. Abracé al fraterno Oramas, al que
agradezco haberme invitado y le di un encargo que solo se le confía a
los más íntimos; me identifiqué y disculpé con Feraudy, por
atiborrarlo con mis mensajes; saludé con respeto a Hart, a Chomón, a
Dreque y a la generala Teté; me conmovió Ryan cuando declamó "Regreso
al Turquino" del general "Robertico" Valdés y me deleitó la voz de
Farah al interpretar una romántica canción de Juan Almeida, músico,
escritor, pero sobre todo peleador de primera fila, comandante de la
Revolución.
Vuelvo a Regla, cargado de energías, para seguir batallando por un
mundo mejor; energías que me trasmite un hombre que, en los trágicos
momentos de "Alegría de Pío", gritó con voz bien cubana: "¡AQUÍ NO SE
RINDE NADIE, COJONES!"

Desde Regla,
Ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Septiembre 17 de 2014

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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.

Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
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lunes, 15 de septiembre de 2014

CONTRA EL MOSQUITO

--CONTRA EL MOSQUITO
Por Sempronio, el de Regla

Acabo de tener una brillante idea. Se me ha iluminado el moropo; de
verdad que soy una fiera en eso de la legisladera. Encontré la forma
de acabar con los mosquitos y quitarnos de arriba el dengue, la
chicunguya, los gastos de fumigación, las campañas y demás plagas que
esos bichos producen. El ahorro en salarios, uniformes y materiales,
servicios médicos, propaganda y combustible va a ser tremendo. Además
vamos a evitar los desvíos de recursos, que siempre acompañan a toda
campaña y nuestras autoridades incompetentes no tendrán que
preocuparse por las quejas sobre salideros, vertederos y demoras en la
recogida de basura y desechos, todos criaderos del agente trasmisor.
Los criticones de siempre, se quedarán sin uno de sus temas más
recurrentes. La gente no tendrá que esconder sus vasos espirituales,
lo que será una contribución a la libertad de cultos y podrá tener sus
latones sin tapa.
Ahora mismo voy a elevar mi sugerencia que es muy sencilla y
económica: se trata de capturar a todos los mosquitos machos y
caparlos. Si queremos imitar a los chinos, podemos pedir que cada
ciudadano atrape y cape a un mosquito. Luego se soltarán y como están
capados, no podrán fecundar a las hembras cuando se diviertan con
ellas. Así, desaparecerán los anófeles, los aedes y demás especies. Mi
idea, por genial, competirá con la prohibición de entrar al
aeropuerto, con las recientes medidas aduanales y las nuevas tarifas
de impuestos en cucs. Vamos a ver cuál se gana la botella de mondongo.

Desde Regla,
Tierra bendita de Yemayá, cuna bravía de los abacuá.
Septiembre 16 de 2014
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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
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Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
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sábado, 13 de septiembre de 2014

REGLA NO OLVIDA

-- REGLA NO OLVIDA
Por Jorge C. Oliva Espinosa

Este rincón bien cubano, que se dice "ultramarino" por el solo hecho
de estar situado en la otra vertiente de la bahía; este emporio de
pintoresquismo y folclore, donde la mayoría de la población es
mestiza, profesa la santería y donde los abacuá son una "minoría" nada
despreciable; esta Regla de tradiciones portuarias y sindicales, de
gente humilde y resuelta, de baja instrucción, pero de una alta
urbanidad que da "los buenos días" al desconocido con quien se cruza;
esta Regla que es pueblito y parte de la urbe capitalina, fue y sigue
siendo un bastión de rebelde cubanía; esa característica insurgente,
que se alza contra la injusticia y lo arriesga todo por una causa
noble. Pero es además, un pueblo que no olvida, que del recuerdo saca
reafirmación y utilidad. El acto de hoy me lo acaba de demostrar. En
recordación del 12 de septiembre de 1958, día sangriento en que la
tiranía cercenó la vida de cuatro jóvenes reglanos, este viernes toda
Regla amaneció paralizada. Ningún vehículo transitaba por la calle
Martí; reglanos de todas las edades, la colmaban; todas las escuelas
llevaron a sus alumnos al parque Guaicanamar, allí se realizaría la
conmemoración. Los niños, formaban filas en ambas aceras, desde allí
hasta el cementerio, serían la guardia custodia del cortejo.
Debo confesar que esta es la primera vez que participo y que fui
cargado de prejuicios. Esperaba encontrar un grupo de viejos
decrépitos, vencidos por los años y aferrados a su pasado glorioso,
pero allí estaba el pueblo entero, recordando con ellos. En las filas,
alineadas en las aceras, junto a sus compañeros, vi a mi nieto
Rodrigo; frente a la pizzería saludé a Echeverría, a Autié, abracé a
Levi, me enteré que Guillot había muerto y estreché la mano de muchos
que todavía quedan vivos del grupo inicial del 26; el tiempo
inclemente ha hecho de las suyas, hay canas, calvas, bocas desdentadas
y arrugas por doquier, pero siento una energía inicial y fundadora que
se trasmite a todos. A pesar del peso de los años, de lo absurdo del
presente, hay una disposición generalizada para continuar luchando.
Como inmediato eslabón etario, muy cerca en tiempo y espacio está
"Panchito Salación", el ex jefe del gobierno municipal que todos
recuerdan con gratitud, también está el coronel ya retirado y de la
reserva Abil y muchos otros continuadores. No hay interrupción
generacional, pero lo más prometedor está en las aceras. Esos niños
saben por qué estamos aquí y qué estamos recordando.
Cuando ya mis piernas, hoy endebles, me recuerdan los años que cargo,
llegamos al cementerio. Frente al panteón que guarda los restos de
aquellos cuatro jóvenes reglanos, un funcionario lee un discurso
incoloro, protocolar, lleno de frases gastadas. Es evidente que cumple
una tarea que "le han bajado". Miro alrededor, percibo desaprobación y
desdén generalizados. Pero regreso satisfecho a mi hogar reglano,
porque siento que Maño, el Mono, Reynaldo y El Indio (1) no están
olvidados. Regla los recuerda con refuerzos suficientes para
mantenerlos vivos.

Desde Regla,
Ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Septiembre 12 de 2014
(1) Leonardo Valdés (Maño), Alberto Álvarez (El Mono), Reynaldo Cruz y
Onelio Dampiel (El Indio), asesinados el 12 de septiembre de 1958 en
el Reparto Juanelo; con ellos, fueron apresadas Clodomira Acosta y
Lidia Doce, sus cuerpos nunca aparecieron.

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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
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Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
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jorgecoliva@gmail.com

jueves, 11 de septiembre de 2014

¿RECORDAR POR RECORDAR?..

--¿RECORDAR POR RECORDAR?...
Por Jorge C. Oliva Espinosa

Cuando desempolvé viejos recuerdos que atesoro en la memoria, me
propuse demostrar a la juventud de hoy, que los héroes que
reverenciamos eran de carne y huesos, igual que ellos y que, por lo
tanto, nada les impide igualarlos y escribir la parte de la historia
que les corresponde. Hoy, voy a recordar algo bien reciente, tanto,
que se proyecta en el presente y amenaza el futuro. Pero, de inicio os
advierto que nadie recuerda por recordar:
El actual inquilino de la Casa Blanca, cuando asumió el cargo,
prometió un cambio de política hacia nosotros, los del Sur, incluida
Cuba. Todos nos entusiasmamos, hasta el inolvidable Hugo Chávez, en
un arranque de emotividad latina, le regaló un ejemplar de "Las Venas
Abiertas de América Latina" de Eduardo Galeano; quizás olvidó en ese
momento, que el nuevo presidente no sabía leer en español y lo abrazó
conmovido.
Los años han pasado y el primer presidente afro-norteamericano ha
cumplido su promesa: ha sustituido la política cerril de su
antecesor, George W., por la del "Smart Power". ¡Eso es un cambio de
política! Ahora no amenaza con bombardearnos en acciones
"preventivas"; se limita a multar con descomunales cifras a los
bancos que gestionan nuestras operaciones de comercio exterior;
mientras, aumenta la cantidad de visas para los cubanos que desean
emigrar o, simplemente, visitar su país. Esta diferenciación en el
tratamiento a los cubanos y a su gobierno, al ser percibido de
distintas maneras, siembra una distancia entre ambos; a ese
distanciamiento contribuyen algunos funcionarios y burócratas de
nuestro patio, al dictar medidas impopulares que fomentan malestar y
descontento. Al mismo tiempo, las agencias del gobierno norteamericano
arrecian su ofensiva contra la isla. Introducen "un contratista" para
que dote de "equipos de comunicación" a una comunidad judía que
desconoce tal ayuda, promueve el viaje de "jóvenes latinoamericanos"
que vienen a "enseñarle a la juventud cubana cómo prevenir el Sida" y,
de paso, a buscar futuros cuadros que dirijan la transición
capitalista. Pero todo esto no basta, y arman redes sociales como
"Zunzuneo", "Piramideo" y otras para infiltrar en nuestra juventud el
virus que, según ellos, acabará con nuestro sistema.
Como si todo lo anterior fuera poco, nos "bombardean" con una serie de
mensajes, llenos de nostalgia por el ayer, que parecen "estampas
costumbristas" del inolvidable Eladio Secades, viejas postales que
recrean aquel pasado solamente en lo positivo y omiten lo que
conllevaba de contrapartida. Así, nos pintan la "Rampa" recién
inaugurada, el fasto antiguo de la Avenida Paseo, la vida nocturna de
la Habana de los cincuenta o evocan los viejos cines de barrio, las
iluminadas vidrieras comerciales y los tiempos en que una cerveza
costaba veinte centavos. Cuando nos describen el Cabaret Sans Souci,
no dicen quiénes podían ir allí; cuando elogian el esplendor de las
vidrieras, se cuidan de decir que en ellas se colocaban televisores
encendidos para que "el público" los viera trasmitiendo, porque eran
pocos los que podían comprarlos. Pretenden recrear un pasado falso que
nunca existió; una Cuba de bienestar que se arruinó el último día del
año 1958, por "la furia destructiva de la Revolución". Soslayan,
sospechosamente, que mientras toda esa Habana era la vitrina que
exaltan, había otra Habana y otro país que se desangraban en lucha
contra una tiranía; que había desempleo en las ciudades y que en el
campo reinaban el hambre y la miseria; que el ingreso en un hospital
era potestad de un político, que obtener trabajo o ascender no
dependía de méritos, sino de recomendaciones y muchas cosas más. Todo
este evocar no es por gusto; forma parte de una campaña dirigida a la
juventud, porque ella no vivió el capitalismo y se espera que sea la
sepulturera de lo que nos queda de socialismo. Y tiene su "lógica" el
plan: ante un presente de insatisfacción e indefiniciones y un futuro
incierto, el regreso a ese capitalismo idílico se convierte en
solución, ya que, como dijo Manrique, "cualquier tiempo pasado fue
mejor".
Urge entonces no limitarnos a evocar el ayer, sino a describirlo tal
como fue, con sus luces y con sus sombras, que ilustremos a los
jóvenes sobre el capitalismo que no conocieron, que le hagamos saber
sus nefastas consecuencias; que le contemos que todo no era luz y
esplendor en aquel mundo y que a la mayoría, donde estaban incluidos
sus padres, les aguardaba la miseria, el desamparo y la desesperación.
Pero sobre todo, que les mostremos que en sus manos estará construir
un futuro mejor y escribir la historia que les corresponda.

Desde Regla,
Ayer. "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Septiembre 12 de 2014



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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.

Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
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