ENTRE ESCILA Y CARIBDIS
Por Jorge C. Oliva Espinosa
Escila y Caribdis son dos monstruos que la Mitología griega situó a
cada lado del estrecho de Mesina, la delgada franja de mar que separa
a Sicilia de Italia. Escila estrellaba las naves contra los
acantilados y Caribdis era un descomunal remolino que se las tragaba.
Los dos significaban riesgos mortales y eran difíciles de evitar, pues
ambos se hallaban muy próximos. La frase «entre Escila y Caribdis»
caracteriza una circunstancia donde se está entre dos peligros y
alejarse de uno significa caer en el otro, algo similar a encontrarse
«entre la espada y la pared». Y esa situación es muy parecida a la que
enfrentan hoy nuestros gobernantes.
El actual gobierno cubano ha emprendido como tarea impostergable una
serie de cambios ineludibles; más que necesarios, son imprescindibles
para garantizar la continuidad del sistema. Pero al acometerlos, choca
con poderosas fuerzas internas, surgidas a la sombra del poder y que
retienen una parte del mismo. (Fidel había advertido sobre la
existencia de esas fuerzas al enunciar los conceptos de revolución).
Estos choques generan contradicciones evidentes y las mismas se
traducen en frenazos, retrocesos, incongruencias y absurdos,
imposibles de entender. Por otra parte, la dinámica reproductiva de
las pequeñas células capitalistas, introducidas por los cambios como
una necesidad, genera un proceso parecido a la invasión del tejido
sano a partir del tumor canceroso: crecen, se reproducen, trasladan y
crean metástasis.
Ante el peligro de naufragio que significó el "Período Especial", el
pueblo oyó el grito de "Sálvese quien pueda" y obró en consecuencia.
¿Secuelas? En primer lugar, se produjo una ruptura del pacto social
establecido y un distanciamiento de intereses entre gobernantes y
gobernados. Parejamente, el instinto de conservación exacerbó el
egoísmo, la indisciplina, el individualismo y la pérdida de valores
éticos; males que el gobierno denuncia y llama a erradicar, pero ante
los cuales se muestra pasivo, sin activar vías y métodos para
lograrlo. Se señala la presencia nociva de estas desviaciones en el
seno del pueblo, pero no su existencia en algunas esferas del poder,
que han sido igualmente pervertidas y que brindan un mal ejemplo a los
dirigidos. Si un funcionario estatal vive como un millonario, pensará
como tal y actuará como tal. Los que le ven actuar así (principalmente
sus subalternos), se inclinan a imitarle y aspiran a acercarse lo más
posible a su nivel de vida. Es de esperar que un empleado estatal,
remunerado con un salario miserable, apremiado por penurias y ante la
falta de control de un empleador casi siempre ausente, opte por medrar
con lo que esté a su alcance. Tanto el alto burócrata corrupto, el
empleadillo venal o el desempleado marginal que rapiña a su modo, son
fermentos de una misma descomposición social.
Cada medida necesaria que se implanta, viene acompañada con una
especie de camisa de fuerza que anula o desfigura gran parte de sus
resultados. Los ejemplos abundan: se expiden licencias para pequeños
negocios y no se les dota de un mercado mayorista del cual
abastecerse; se abren las aduanas al tráfico de mercancías por
particulares y se termina prohibiendo la venta de dichas mercancías;
se anuncia que unificadas las dos monedas en circulación, será el peso
cubano el que subsista y sin embargo, cada día se abren más y más
ofertas y servicios en CUC; el más reciente ejemplo es la oferta
liberada de automóviles a precios tan descabellados que limitan su
demanda. Una "fuente confiable" a la que consulté, me dijo que la
medida tenía el objetivo de "sacarles el dinero a los nuevos ricos".
De ser así, hubiera sido más sensato haber impedido el acaparamiento y
la especulación que hicieron posible el surgimiento de esos nuevos
acaudalados. Pero, en esto, como en otras muchas cuestiones, el estado
se declaró incapaz de ejercer control alguno.
Tarea delicada la del desmontaje de toda una serie de medidas y de
prohibiciones implantadas durante la presidencia de Fidel, -algunas
justificadas por coyunturas históricas, otras dictadas por el
voluntarismo- y a la vez sustraer de toda crítica al líder,
manteniendo intacto el culto a su figura y a su innegable papel como
iniciador. Es incuestionable que, en poco tiempo, se ha avanzado
bastante en ese sentido. Pero al parecer, al hacerlo el aprendiz de
brujo desató fuerzas incontrolables. Esas fuerzas, al actuar,
convierten nuestra actualidad en un paisaje kafkiano. Es así que, al
llamado de Raúl para que la prensa indague, informe y critique,
funcionarios de rangos subalternos ponen obstáculos a los periodistas
para que estos cumplan su función; lo hacen a la luz del día, en plena
actitud de desobediencia y con absoluta impunidad. Los ataques del
Presidente al llamado "secretismo", son desoídos por los que continúan
ocultando información al pueblo.
En los lineamientos para una supuesta "actualización del modelo",
priman los criterios economistas y se manifiesta una reserva, una
desconfianza, un temor, hacia formas de propiedad verdaderamente
socialistas, mientras se potencia el trabajo individual, germen de un
capitalismo protozoario. A veces, se da la impresión que el objetivo
que se persigue es convertir la sociedad cubana en una sociedad de
comerciantes individuales. Sin embargo, ni en esas modalidades que se
promueven, dejan de estar presentes los frenos y limitaciones que
impone la burocracia. Se habla de descentralización y se fortalece
cada vez más la presencia de un Estado monopolista y abarcador. Se
opta por métodos de control administrativos en lugar de
participativos. Todo hace que la irracionalidad y la incongruencia
acompañe a cada intento de cambio a los que, empecinadamente, no se
les quiere llamar reformas. Se apuesta por la iniciativa privada y se
ahoga esa iniciativa con un asfixiante sistema tributario. En cuanto
una actividad del sector privado amenaza al monopolio estatal, en
lugar de aceptar el reto de competir con calidad y precios, el estado
confiesa su incapacidad para la competencia y opta por prohibir dicha
actividad.
Se proclama el fortalecimiento de los sindicatos, potenciar el
protagonismo del movimiento obrero y al Congreso de los trabajadores
se le impone, como Presidente del Comité Organizador, a un cuadro
profesional del Partido. Ya no se discute si los estímulos deben ser
morales o materiales. Son cosas inexistentes, hace rato desaparecidas.
No se premia ni retribuye la cantidad y la calidad del trabajo, sino
su necesidad en un momento dado. Medallas y diplomas dejaron de tener
sentido, ante urgentes apremios de sobrevivencia. El plus en moneda
convertible, por poco que sea, es el mayor atractivo para los pocos
nuevos empleos que se ofertan. La busca de una oportunidad es hoy el
motor impulsor del ciudadano común y la pirámide salarial se ha
invertido. En busca de mayores ingresos, muchos profesionales optan
por empleos que no requieren alta calificación, pero que son mejor
remunerados. La fuga de ingenieros, licenciados y maestros hacia el
comercio y el turismo, adquiere características de estampida
desenfrenada.
Cada error que se comete, al igual que las medidas (necesarias o no)
que afectan la economía individual, tiene un alto costo político: le
resta credibilidad al gobierno y mella la fe de un pueblo cada vez más
descreído que opta por la indiferencia aparente y busca sus propias
soluciones.
A pesar de todo lo anterior, sigo siendo optimista, confío en el
futuro. La historia no es una línea recta, y en la evolución de la
sociedad hay tramos de aparentes retrocesos, pero que acceden a
niveles superiores de organización y desarrollo. Es la espiral
dialéctica de la que nos habla el materialismo histórico. La inmensa
mayoría de los cubanos sabemos que bajo el capitalismo, lo demostró
nuestra historia, es imposible hablar de soberanía nacional y que la
garantía de nuestra independencia es el socialismo. Estoy convencido
que es necesario eludir a Escila y a Caribdis para llegar a la tierra
firme de un socialismo participativo, democrático, posible, próspero y
sustentable. De lo contrario, nos estrellaremos contra las rocas o nos
tragará el gigante remolino.
Desde Regla,
Ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Enero 14 de 2014
--
________________________________________________________________
De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com
martes, 14 de enero de 2014
domingo, 12 de enero de 2014
BARATA SE DESBARATA
BARATA SE DESBARATA
Por Jorge C. Oliva Espinosa
A Jorge Gómez Barata lo conozco solamente por sus escritos, algunos de
los cuales contienen planteamientos que comparto y que he aplaudido.
Pero Barata escribió uno muy reciente que me provocó objeciones
inmediatas. Como no tengo contacto personal con este compañero, fiel
a mi ética inalterable, le envié (17.12.2013) por esta vía las glosas
contentivas de mis réplicas. A casi un mes de cumplido ese deber,
divulgo hoy tanto el artículo suyo como mis comentarios (escritos con
mayúsculas y entre paréntesis). Respeto al autor, pero no comparto
algunos de sus criterios. No critico al hombre, sino a las ideas que
expresa. Creo, sinceramente, que en su escrito Barata se desbarata.
SOCIALISMO: CAMBIAR PARA EXISTIR
Jorge Gómez Barata
Desde finales de los años 80 se hizo evidente que para salvar el
socialismo era preciso renovarlo desde sus cimientos. Ningún país de
Europa Oriental lo logró y la Unión Soviética pereció en el intento
(AL ESTALINISMO ES IMPOSIBLE RENOVARLO); China avanzó (¿HACIA DÓNDE
FUE ESE AVANCE, SINO HACIA EL CAPITALISMO?) porque es una mega
economía, comenzó antes (A INVENTAR "EL SOCIALISMO DE MERCADO" PARA
CONCLUIR QUE, PARA LLEGAR AL SOCIALISMO, PRIMERO ES NECESARIO
DESARROLLAR EL CAPITALISMO) y Vietnam no perdió tiempo y encontró
petróleo y ambos contaron con el aporte del capital extranjero,
principalmente de Estados Unidos (QUE ESTUVO PRESTO A AYUDARLES A
CAVAR LA TUMBA DEL SOCIALISMO)que no puso reparos a sus empresas y
abrió su enorme mercado (PARA PENETRARLOS MEJOR).
Para Cuba todo ha sido más difícil porque al bloqueo (AHORA EL BLOQUEO
ES EL TOTÍ) norteamericano recrudecido con las leyes Torricelli y
Helms-Burton se sumó la crisis derivada de la debacle soviética y la
ofensiva contrarrevolucionaria, eventos que en conjunto crearon la
necesidad de resistir y de aplazar los cambios más sustantivos.
Veinte años después, con la economía virtualmente colapsada (NO SOLO A
CAUSA DEL BLOQUEO, SINO TAMBIÉN DE LOS DISPARATES ECONÓMICOS
COMETIDOS), sin reservas ni fuentes de acumulación, sin atractivos
significativos para el capital extranjero (AL QUE AHUYENTARON CON
MEDIDAS ABSURDAS: RETENCIÓN DE UTILIDADES, NO PAGO DE DEUDAS,
CONGELACIÓN DE CUENTAS BANCARIAS, ETC.) ni acceso a fuentes de
financiamiento externo como para relanzar un proyecto de desarrollo
basado en el crecimiento económico y la innovación tecnológica y
obligada a reducir gastos públicos y paralizar actividades no
rentables, en lugar de verdaderas reformas, Cuba aplica paliativos que
le han permitido sostener el statu quo. (AL FIN DICE ALGO CON QUE
ESTEMOS DE ACUERDO: LAS REFORMAS, EN LUGAR DE SER VERDADERAS REFORMAS,
SON PALIATIVOS QUE BUSCAN SOSTENER EL STATU QUO, NO RESOLVER LOS
PROBLEMAS MÁS ACUCIANTES)
La complejidad de la coyuntura radica en que los problemas externos,
especialmente la agresividad norteamericana, en lugar de atenuarse se
acentúa dando lugar no sólo a un diferendo bilateral cuya asimetría lo
hace criminal, creando además un asfixiante cerco que amenaza con
paralizar el magro comercio exterior cubano de modo que a las
dificultades para obtener divisas, se suma la imposibilidad de
gastarlas, incluso en adquirir alimentos y medicinas.
Del 2009 a la fecha media docena de bancos europeos han pagado multas
por más de 2000 millones de dólares impuestas por el Departamento del
Tesoro de Estados Unidos por realizar operaciones financieras con Cuba
que ha sido incluida en cuanta lista negativa elabora la
administración estadounidense.
A esas circunstancias se añade la acumulación de problemas internos
que son multilaterales, (SERÍA INTERESANTE SABER ¿QUÉ ENTIENDE BARATA
POR PROBLEMAS INTERNOS MULTILATERALES?) se expresan a grandes escalas,
implican a millones de personas, involucran intereses de enorme
trascendencia y diversidad y ninguno tiene solución sin respaldo
económico. ( Y SIN VOLUNTAD DE RESOLVERLOS TAMPOCO. NO HABRÁ SOLUCIÓN,
MIENTRAS SE AFERREN AL "MODELO" Y A SU IMPOSIBLE ACTUALIZACIÓN)
A los problemas objetivos externos e internos pueden estarse sumando
algunos derivados de la naturaleza de la cultura política cubana
basada en la exclusividad ideológica y en criterios filosóficos atados
a la lectura soviética del marxismo (NUESTRA COPIADERA, Y DIGO
NUESTRA, PORQUE CREO ENTENDER QUE USTED TAMBIÉN CONTRIBUYÓ A COPIAR),
que reivindican viejas fórmulas, algunas de ellas obviamente
fracasadas, impidiendo reflexiones suficientemente amplias, no
permiten la diversidad de criterios y dificultan la incorporación de
elementos conceptuales realmente renovadores.
La obvia contradicción entre la teoría y la práctica (NO HAY TAL
CONTRADICCIÓN: CUANDO LA TEORÍA ES CONSECUENTE Y CORRECTA, LA PRÁCTICA
LA CORROBORA. CUANDO NO, NO. YA LO DIJO LENIN: LA PRÁCTICA ES EL
CRITERIO DE LA VERDAD) puede estar generando tensiones y actuando como
una retranca que limita innovaciones económicas trascendentales y es
causante de la sequía imaginativa, la extremada cautela y la paradoja
de que, mientras el llamado cuenta propismo hace proliferar
ocupaciones precarias y marginales (Y ALGUNAS NO TAN MARGINALES, PUES
SE CONVIERTEN EN CUENTAPROPISTAS EMPLEADORES, AUTORIZADOS A EXPLOTAR
LA FUERZA DE TRABAJO DE OTROS TRABAJADORES NO ESTATALES), mantiene
virtualmente al margen al magnífico y abundante capital humano formado
por más de un millón de profesionales (casi el 10 por ciento de la
población). (A ESOS PROFESIONALES, BARATA, NO HAY QUE CONVERTIRLOS EN
CUENTAPROPISTAS, LO QUE HAY ES QUE REMUNERAR SUS TRABAJOS DE FORMA
JUSTA, PARA QUE PUEDAN VIVIR DECOROSAMENTE)
Tal vez la próxima sesión de la Asamblea Nacional (¡PECA USTED DE
ILUSO, BARATA!) y las reflexiones en el seno del Comité Central del
Partido que por estas fechas suele ser convocado para examinar
básicamente temas económicos, traigan algunas novedades. Allá nos
vemos. (A ESE PASO, ES POSIBLE QUE NOS VEAMOS EN EL INFIERNO DE UNA
CUBA CAPITALISTA Y NEOPLATTISTA!)
Desde Regla,
Ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Enero 13 de 2014
--
________________________________________________________________
De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com
Por Jorge C. Oliva Espinosa
A Jorge Gómez Barata lo conozco solamente por sus escritos, algunos de
los cuales contienen planteamientos que comparto y que he aplaudido.
Pero Barata escribió uno muy reciente que me provocó objeciones
inmediatas. Como no tengo contacto personal con este compañero, fiel
a mi ética inalterable, le envié (17.12.2013) por esta vía las glosas
contentivas de mis réplicas. A casi un mes de cumplido ese deber,
divulgo hoy tanto el artículo suyo como mis comentarios (escritos con
mayúsculas y entre paréntesis). Respeto al autor, pero no comparto
algunos de sus criterios. No critico al hombre, sino a las ideas que
expresa. Creo, sinceramente, que en su escrito Barata se desbarata.
SOCIALISMO: CAMBIAR PARA EXISTIR
Jorge Gómez Barata
Desde finales de los años 80 se hizo evidente que para salvar el
socialismo era preciso renovarlo desde sus cimientos. Ningún país de
Europa Oriental lo logró y la Unión Soviética pereció en el intento
(AL ESTALINISMO ES IMPOSIBLE RENOVARLO); China avanzó (¿HACIA DÓNDE
FUE ESE AVANCE, SINO HACIA EL CAPITALISMO?) porque es una mega
economía, comenzó antes (A INVENTAR "EL SOCIALISMO DE MERCADO" PARA
CONCLUIR QUE, PARA LLEGAR AL SOCIALISMO, PRIMERO ES NECESARIO
DESARROLLAR EL CAPITALISMO) y Vietnam no perdió tiempo y encontró
petróleo y ambos contaron con el aporte del capital extranjero,
principalmente de Estados Unidos (QUE ESTUVO PRESTO A AYUDARLES A
CAVAR LA TUMBA DEL SOCIALISMO)que no puso reparos a sus empresas y
abrió su enorme mercado (PARA PENETRARLOS MEJOR).
Para Cuba todo ha sido más difícil porque al bloqueo (AHORA EL BLOQUEO
ES EL TOTÍ) norteamericano recrudecido con las leyes Torricelli y
Helms-Burton se sumó la crisis derivada de la debacle soviética y la
ofensiva contrarrevolucionaria, eventos que en conjunto crearon la
necesidad de resistir y de aplazar los cambios más sustantivos.
Veinte años después, con la economía virtualmente colapsada (NO SOLO A
CAUSA DEL BLOQUEO, SINO TAMBIÉN DE LOS DISPARATES ECONÓMICOS
COMETIDOS), sin reservas ni fuentes de acumulación, sin atractivos
significativos para el capital extranjero (AL QUE AHUYENTARON CON
MEDIDAS ABSURDAS: RETENCIÓN DE UTILIDADES, NO PAGO DE DEUDAS,
CONGELACIÓN DE CUENTAS BANCARIAS, ETC.) ni acceso a fuentes de
financiamiento externo como para relanzar un proyecto de desarrollo
basado en el crecimiento económico y la innovación tecnológica y
obligada a reducir gastos públicos y paralizar actividades no
rentables, en lugar de verdaderas reformas, Cuba aplica paliativos que
le han permitido sostener el statu quo. (AL FIN DICE ALGO CON QUE
ESTEMOS DE ACUERDO: LAS REFORMAS, EN LUGAR DE SER VERDADERAS REFORMAS,
SON PALIATIVOS QUE BUSCAN SOSTENER EL STATU QUO, NO RESOLVER LOS
PROBLEMAS MÁS ACUCIANTES)
La complejidad de la coyuntura radica en que los problemas externos,
especialmente la agresividad norteamericana, en lugar de atenuarse se
acentúa dando lugar no sólo a un diferendo bilateral cuya asimetría lo
hace criminal, creando además un asfixiante cerco que amenaza con
paralizar el magro comercio exterior cubano de modo que a las
dificultades para obtener divisas, se suma la imposibilidad de
gastarlas, incluso en adquirir alimentos y medicinas.
Del 2009 a la fecha media docena de bancos europeos han pagado multas
por más de 2000 millones de dólares impuestas por el Departamento del
Tesoro de Estados Unidos por realizar operaciones financieras con Cuba
que ha sido incluida en cuanta lista negativa elabora la
administración estadounidense.
A esas circunstancias se añade la acumulación de problemas internos
que son multilaterales, (SERÍA INTERESANTE SABER ¿QUÉ ENTIENDE BARATA
POR PROBLEMAS INTERNOS MULTILATERALES?) se expresan a grandes escalas,
implican a millones de personas, involucran intereses de enorme
trascendencia y diversidad y ninguno tiene solución sin respaldo
económico. ( Y SIN VOLUNTAD DE RESOLVERLOS TAMPOCO. NO HABRÁ SOLUCIÓN,
MIENTRAS SE AFERREN AL "MODELO" Y A SU IMPOSIBLE ACTUALIZACIÓN)
A los problemas objetivos externos e internos pueden estarse sumando
algunos derivados de la naturaleza de la cultura política cubana
basada en la exclusividad ideológica y en criterios filosóficos atados
a la lectura soviética del marxismo (NUESTRA COPIADERA, Y DIGO
NUESTRA, PORQUE CREO ENTENDER QUE USTED TAMBIÉN CONTRIBUYÓ A COPIAR),
que reivindican viejas fórmulas, algunas de ellas obviamente
fracasadas, impidiendo reflexiones suficientemente amplias, no
permiten la diversidad de criterios y dificultan la incorporación de
elementos conceptuales realmente renovadores.
La obvia contradicción entre la teoría y la práctica (NO HAY TAL
CONTRADICCIÓN: CUANDO LA TEORÍA ES CONSECUENTE Y CORRECTA, LA PRÁCTICA
LA CORROBORA. CUANDO NO, NO. YA LO DIJO LENIN: LA PRÁCTICA ES EL
CRITERIO DE LA VERDAD) puede estar generando tensiones y actuando como
una retranca que limita innovaciones económicas trascendentales y es
causante de la sequía imaginativa, la extremada cautela y la paradoja
de que, mientras el llamado cuenta propismo hace proliferar
ocupaciones precarias y marginales (Y ALGUNAS NO TAN MARGINALES, PUES
SE CONVIERTEN EN CUENTAPROPISTAS EMPLEADORES, AUTORIZADOS A EXPLOTAR
LA FUERZA DE TRABAJO DE OTROS TRABAJADORES NO ESTATALES), mantiene
virtualmente al margen al magnífico y abundante capital humano formado
por más de un millón de profesionales (casi el 10 por ciento de la
población). (A ESOS PROFESIONALES, BARATA, NO HAY QUE CONVERTIRLOS EN
CUENTAPROPISTAS, LO QUE HAY ES QUE REMUNERAR SUS TRABAJOS DE FORMA
JUSTA, PARA QUE PUEDAN VIVIR DECOROSAMENTE)
Tal vez la próxima sesión de la Asamblea Nacional (¡PECA USTED DE
ILUSO, BARATA!) y las reflexiones en el seno del Comité Central del
Partido que por estas fechas suele ser convocado para examinar
básicamente temas económicos, traigan algunas novedades. Allá nos
vemos. (A ESE PASO, ES POSIBLE QUE NOS VEAMOS EN EL INFIERNO DE UNA
CUBA CAPITALISTA Y NEOPLATTISTA!)
Desde Regla,
Ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Enero 13 de 2014
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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
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jorgecoliva@gmail.com
jueves, 9 de enero de 2014
AH, LA HISTORIA, ESE VIEJO CUENTO
AH, LA HISTORIA, ESE VIEJO CUENTO
Por Sempronio, el de Regla
Siempre he dicho que la historia es un viejo cuento que se repite y
repite con otros nombres, en lugares y circunstancias diferentes. Eso
mismo dijeron antes otros hombres, pero han sido figuras importantes
mientras que yo, Sempronio, soy un simple reglano de a pie, común y
corriente.
Así, León Felipe, el gran poeta del exilio español, escribió: "...
¿Quién lee diez siglos en la Historia y no la cierra/ al ver las
mismas cosas siempre con distinta fecha?/ Los mismos hombres, las
mismas guerras, / los mismos tiranos, las mismas cadenas, / los mismos
farsantes, las mismas sectas/ ¡y los mismos, los mismos poetas!.../
Hoy, persistiendo en esta idea, recuerdo una salida muy cubana que
tuvo un combatiente clandestino, durante la dictadura de Batista y que
le salvó la vida. Fue una simpática ocurrencia, un chispazo genial de
los que afloran en los momentos más críticos y que se dan silvestres
en esta tierra de encanto, en esta Cuba donde el chiste y la
heroicidad andan hermanados, como elementos de lo real maravilloso que
deslumbró a Carpentier.
Resulta que el protagonista de este increíble suceso, al ser detenido
portaba una ametralladora nuevecita, en su embalaje original y con el
preservo de fábrica. Los sicarios se ensañaron con él, le propinaron
una descomunal paliza y ya casi inconsciente, comenzaron a torturarle.
Necesitaban saber de dónde había sacado aquella arma sin estrenar; era
fácil deducir que formara parte de un gran lote, de los ya conocidos
arsenales de la organización llamada "Triple A" y estaban empeñados en
ocupar ese alijo, tal como habían hecho en ocasiones anteriores. La
infernal sesión se prolongó más allá de lo usual. Hacían pausas y lo
revivían para luego continuar. La pregunta, con tono siniestro, era
siempre la misma: ¿Quién te dio ese juguete?... Varias veces, nuestro
protagonista dudó si revelar su fuente de aprovisionamiento y así
terminar aquella agonía; tenía claro, en medio del dolor y de la
sangre, que en cuanto hablase, todo acabaría y lo matarían. Pero, en
lugar de resignarse a morir, fue más valiente y decidió vivir. Cada
vez que le preguntaban ¿Quién te dio ese juguete?, se burlaba de sus
verdugos y repetía: "Me lo trajeron los reyes"... Su respuesta,
siempre la misma, enfurecía cada vez más a los torturadores que,
reaccionando como las bestias que eran, dejaban de torturarle para
castigar su osadía con patadas y puñetazos. De nada valía lo que le
hicieran, él repetía la misma respuesta y así, aferrado a su infantil
y fantástica versión, milagrosamente, logró sobrevivir toda una
semana; luego, otros objetivos, considerados más importantes,
desviaron la atención de los esbirros que parecieron olvidarlo. Sin
embargo, en los medios subversivos, su respuesta le sirvió de mote y
todos le conocían como "Me lo trajeron los Reyes".
Como las palabras suelen repetirse en contextos distintos, algo
similar se me ocurre que diga, el primer afortunado que, con un cuarto
de millón de CUC, se aparezca a comprar su Peugeot 2013. Cuando le
pregunten el origen de ese dinero (si es que se lo preguntan), él
puede afirmar lo mismo que aquel luchador clandestino: ¡Me lo trajeron
los Reyes!
Desde Regla, tierra bendita de Yemayá, cuna bravía de los abacuá.
Enero 10 de 2014
PD: A mí, los Reyes no me trajeron ni un quilo partío por la mitá.
Parece que me porté mal. Sempronio.
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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com
Por Sempronio, el de Regla
Siempre he dicho que la historia es un viejo cuento que se repite y
repite con otros nombres, en lugares y circunstancias diferentes. Eso
mismo dijeron antes otros hombres, pero han sido figuras importantes
mientras que yo, Sempronio, soy un simple reglano de a pie, común y
corriente.
Así, León Felipe, el gran poeta del exilio español, escribió: "...
¿Quién lee diez siglos en la Historia y no la cierra/ al ver las
mismas cosas siempre con distinta fecha?/ Los mismos hombres, las
mismas guerras, / los mismos tiranos, las mismas cadenas, / los mismos
farsantes, las mismas sectas/ ¡y los mismos, los mismos poetas!.../
Hoy, persistiendo en esta idea, recuerdo una salida muy cubana que
tuvo un combatiente clandestino, durante la dictadura de Batista y que
le salvó la vida. Fue una simpática ocurrencia, un chispazo genial de
los que afloran en los momentos más críticos y que se dan silvestres
en esta tierra de encanto, en esta Cuba donde el chiste y la
heroicidad andan hermanados, como elementos de lo real maravilloso que
deslumbró a Carpentier.
Resulta que el protagonista de este increíble suceso, al ser detenido
portaba una ametralladora nuevecita, en su embalaje original y con el
preservo de fábrica. Los sicarios se ensañaron con él, le propinaron
una descomunal paliza y ya casi inconsciente, comenzaron a torturarle.
Necesitaban saber de dónde había sacado aquella arma sin estrenar; era
fácil deducir que formara parte de un gran lote, de los ya conocidos
arsenales de la organización llamada "Triple A" y estaban empeñados en
ocupar ese alijo, tal como habían hecho en ocasiones anteriores. La
infernal sesión se prolongó más allá de lo usual. Hacían pausas y lo
revivían para luego continuar. La pregunta, con tono siniestro, era
siempre la misma: ¿Quién te dio ese juguete?... Varias veces, nuestro
protagonista dudó si revelar su fuente de aprovisionamiento y así
terminar aquella agonía; tenía claro, en medio del dolor y de la
sangre, que en cuanto hablase, todo acabaría y lo matarían. Pero, en
lugar de resignarse a morir, fue más valiente y decidió vivir. Cada
vez que le preguntaban ¿Quién te dio ese juguete?, se burlaba de sus
verdugos y repetía: "Me lo trajeron los reyes"... Su respuesta,
siempre la misma, enfurecía cada vez más a los torturadores que,
reaccionando como las bestias que eran, dejaban de torturarle para
castigar su osadía con patadas y puñetazos. De nada valía lo que le
hicieran, él repetía la misma respuesta y así, aferrado a su infantil
y fantástica versión, milagrosamente, logró sobrevivir toda una
semana; luego, otros objetivos, considerados más importantes,
desviaron la atención de los esbirros que parecieron olvidarlo. Sin
embargo, en los medios subversivos, su respuesta le sirvió de mote y
todos le conocían como "Me lo trajeron los Reyes".
Como las palabras suelen repetirse en contextos distintos, algo
similar se me ocurre que diga, el primer afortunado que, con un cuarto
de millón de CUC, se aparezca a comprar su Peugeot 2013. Cuando le
pregunten el origen de ese dinero (si es que se lo preguntan), él
puede afirmar lo mismo que aquel luchador clandestino: ¡Me lo trajeron
los Reyes!
Desde Regla, tierra bendita de Yemayá, cuna bravía de los abacuá.
Enero 10 de 2014
PD: A mí, los Reyes no me trajeron ni un quilo partío por la mitá.
Parece que me porté mal. Sempronio.
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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
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miércoles, 8 de enero de 2014
CIEN AÑOS ATRÁS
CIEN AÑOS ATRÁS
Por Jorge C. Oliva Espinosa
Una vez más el almanaque nos advierte que ya pasó otro primero de
enero y volvemos a llenarnos de nostalgia por aquel amanecer de
esperanza, amanecer de año nuevo y vida nueva, aquel despertar con las
cadenas rotas de 1959, preñado de comienzos, purezas y júbilos
compartidos. La realidad nos dice que el glorioso acontecimiento
pertenece al siglo pasado, que ha llovido mucho desde entonces y que
sucesos y lecciones se han ido acumulando para entrar en una nueva
era. Más cercano fue ayer, cuando doblamos la curva del milenio y nos
adentramos en el siglo XXI; ese hito del tiempo nos parece más
reciente, maquillado de actualidad y de renuevos, sin embargo ya
remontamos la cuesta de su segunda década. Ahora comenzamos este año
2014 y a mí, si de recordar pasados se trata, se me ocurre tirar mi
curricán bien lejos, lanzar una ojeada cien años atrás, sintetizar lo
que ocurría entonces, establecer posibles comparaciones y tratar de
extraer alguna enseñanza.
En 1914 estalla la Primera Guerra Mundial. Detonante de pretexto, el
magnicidio de Sarajevo; causa real, el nuevo reparto del mundo que
exigían las potencias imperiales. En esa guerra, se usará el gas
mostaza como arma química de exterminio masivo, la aviación como
fuerza armada hará irrupción, el holocausto se llevará a decenas de
millones y desaparecerán cuatro imperios: el otomano, el ruso, el
autrohúngaro y el alemán; a la par, surgirán nuevas naciones estados.
En Estados Unidos gobiernan los demócratas con el Presidente Woodrow
Wilson, vigésimo octavo en ocupar la Casa Blanca; pero en el Capitolio
dominan los republicanos, encabezados por Cabot Lodge. Wilson se
caracteriza por su política intervencionista, en 1914 invade México y
ocupa Veracruz; en años sucesivos hará lo mismo en Haití y en
República Dominicana. No entrará en la contienda europea hasta 1917.
En todo esto, sus enemigos republicanos le apoyan, se opondrán en
cambio, a la entrada de Estados Unidos en la liga de la Naciones.
En Cuba gobierna Mario García Menocal, apodado "El Mayoral de
Chaparra"; el país tiene por primera vez su propia moneda, a la par
que se puebla de "cómpanys" norteamericanas que vienen a invertir en
la industria azucarera y construyen grandes centrales, mientras
amplían y modernizan otros; el azúcar alcanza altos precios debido a
la guerra y los tiburones se regocijan, la penetración económica se
extiende, maniatando al país. En la Capital, están por construirse los
parques de La Fraternidad y la Avenida de las Misiones, la Universidad
no tiene su escalinata; no existen todavía ni el Palacio Presidencial,
ni el Capitolio. El Honorable Señor Presidente de una Cuba, más
protectorado que República, tiene sus oficinas en el antiguo Palacio
de los Capitanes Generales, el mismo edificio desde donde se gobernaba
la colonia, situado frente a la Plaza de Armas. A un costado de esa
plazuela, está la Embajada norteamericana, bien cerca del ejecutivo,
como para que las órdenes que trasmita lleguen con celeridad a este.
El Poder Legislativo sesiona en un edificio, aun conservado, muy cerca
de allí, en pleno corazón de la Habana primigenia, la que hoy llamamos
Vieja.
En ese 1914, en el Instituto de La Habana, comienza sus estudios de
bachillerato un jovencito de 15 años, nacido en el pueblo de Alquízar
e inscrito en el Registro Civil como Rubén Martínez Villena; mientras,
un niño de 8 años, que había nacido en Filadelfia, se muda con su
familia de Matanzas para Pinar del Río. Otro niño, un año mayor que
aquel, se prepara en La Habana para viajar a Nueva Orleans, en unión
de su madre. Años después, ambos niños ya adolescentes, coincidirán
como estudiantes en el Instituto de Pinar del Río. Uno, el que vino de
Matanzas, se llama Antonio Guiteras; el otro, Julio Antonio Mella. Los
dos llevan sangre irlandesa por herencia materna y no tardarán de
ocupar los sitiales que les reserva la historia.
En la Habana, no existen estaciones de radio, mucho menos de
televisión que es cosa inimaginable, en cambio pululan los cafés
tertulianos y los teatros florecen. En la esquina de Consulado y
Virtudes, el "Teatro Alhambra" marca época en el vernáculo, las
presentaciones de sus estrenos caracterizan el panorama nacional; el
"negrito" de Sergio Acebal hace reír y pensar al público, Federico
Villoch escribe los sainetes y el maestro Jorge Ánkerman se encarga el
repertorio musical. En la calle San Lázaro, el Señor Ernesto
Carricaburu, con diez Ford modelo T, abre el primer servicio de autos
de alquiler.
En una casa de El Cerro, el día 24 de febrero, le celebran su segundo
añito a un niño. Entre los regalos que recibe, quizás una caja de
lápices de colores le anima a embarrar paredes; se llama René
Portocarrero y cuando crezca, descollará en la pintura cubana.
Se nos presentaría muy extraña, aquella Habana nuestra de cien años
atrás. ¡Cuántos niños y jovencitos, entonces desconocidos, asumirán
protagonismo en los siguientes años! ¡Cuánta historia tendrá que
transcurrir, cuántos avances y retrocesos, para llegar a nuestros
días!
Desde Regla,
Ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Comenzando enero de 2014
--
________________________________________________________________
De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com
Por Jorge C. Oliva Espinosa
Una vez más el almanaque nos advierte que ya pasó otro primero de
enero y volvemos a llenarnos de nostalgia por aquel amanecer de
esperanza, amanecer de año nuevo y vida nueva, aquel despertar con las
cadenas rotas de 1959, preñado de comienzos, purezas y júbilos
compartidos. La realidad nos dice que el glorioso acontecimiento
pertenece al siglo pasado, que ha llovido mucho desde entonces y que
sucesos y lecciones se han ido acumulando para entrar en una nueva
era. Más cercano fue ayer, cuando doblamos la curva del milenio y nos
adentramos en el siglo XXI; ese hito del tiempo nos parece más
reciente, maquillado de actualidad y de renuevos, sin embargo ya
remontamos la cuesta de su segunda década. Ahora comenzamos este año
2014 y a mí, si de recordar pasados se trata, se me ocurre tirar mi
curricán bien lejos, lanzar una ojeada cien años atrás, sintetizar lo
que ocurría entonces, establecer posibles comparaciones y tratar de
extraer alguna enseñanza.
En 1914 estalla la Primera Guerra Mundial. Detonante de pretexto, el
magnicidio de Sarajevo; causa real, el nuevo reparto del mundo que
exigían las potencias imperiales. En esa guerra, se usará el gas
mostaza como arma química de exterminio masivo, la aviación como
fuerza armada hará irrupción, el holocausto se llevará a decenas de
millones y desaparecerán cuatro imperios: el otomano, el ruso, el
autrohúngaro y el alemán; a la par, surgirán nuevas naciones estados.
En Estados Unidos gobiernan los demócratas con el Presidente Woodrow
Wilson, vigésimo octavo en ocupar la Casa Blanca; pero en el Capitolio
dominan los republicanos, encabezados por Cabot Lodge. Wilson se
caracteriza por su política intervencionista, en 1914 invade México y
ocupa Veracruz; en años sucesivos hará lo mismo en Haití y en
República Dominicana. No entrará en la contienda europea hasta 1917.
En todo esto, sus enemigos republicanos le apoyan, se opondrán en
cambio, a la entrada de Estados Unidos en la liga de la Naciones.
En Cuba gobierna Mario García Menocal, apodado "El Mayoral de
Chaparra"; el país tiene por primera vez su propia moneda, a la par
que se puebla de "cómpanys" norteamericanas que vienen a invertir en
la industria azucarera y construyen grandes centrales, mientras
amplían y modernizan otros; el azúcar alcanza altos precios debido a
la guerra y los tiburones se regocijan, la penetración económica se
extiende, maniatando al país. En la Capital, están por construirse los
parques de La Fraternidad y la Avenida de las Misiones, la Universidad
no tiene su escalinata; no existen todavía ni el Palacio Presidencial,
ni el Capitolio. El Honorable Señor Presidente de una Cuba, más
protectorado que República, tiene sus oficinas en el antiguo Palacio
de los Capitanes Generales, el mismo edificio desde donde se gobernaba
la colonia, situado frente a la Plaza de Armas. A un costado de esa
plazuela, está la Embajada norteamericana, bien cerca del ejecutivo,
como para que las órdenes que trasmita lleguen con celeridad a este.
El Poder Legislativo sesiona en un edificio, aun conservado, muy cerca
de allí, en pleno corazón de la Habana primigenia, la que hoy llamamos
Vieja.
En ese 1914, en el Instituto de La Habana, comienza sus estudios de
bachillerato un jovencito de 15 años, nacido en el pueblo de Alquízar
e inscrito en el Registro Civil como Rubén Martínez Villena; mientras,
un niño de 8 años, que había nacido en Filadelfia, se muda con su
familia de Matanzas para Pinar del Río. Otro niño, un año mayor que
aquel, se prepara en La Habana para viajar a Nueva Orleans, en unión
de su madre. Años después, ambos niños ya adolescentes, coincidirán
como estudiantes en el Instituto de Pinar del Río. Uno, el que vino de
Matanzas, se llama Antonio Guiteras; el otro, Julio Antonio Mella. Los
dos llevan sangre irlandesa por herencia materna y no tardarán de
ocupar los sitiales que les reserva la historia.
En la Habana, no existen estaciones de radio, mucho menos de
televisión que es cosa inimaginable, en cambio pululan los cafés
tertulianos y los teatros florecen. En la esquina de Consulado y
Virtudes, el "Teatro Alhambra" marca época en el vernáculo, las
presentaciones de sus estrenos caracterizan el panorama nacional; el
"negrito" de Sergio Acebal hace reír y pensar al público, Federico
Villoch escribe los sainetes y el maestro Jorge Ánkerman se encarga el
repertorio musical. En la calle San Lázaro, el Señor Ernesto
Carricaburu, con diez Ford modelo T, abre el primer servicio de autos
de alquiler.
En una casa de El Cerro, el día 24 de febrero, le celebran su segundo
añito a un niño. Entre los regalos que recibe, quizás una caja de
lápices de colores le anima a embarrar paredes; se llama René
Portocarrero y cuando crezca, descollará en la pintura cubana.
Se nos presentaría muy extraña, aquella Habana nuestra de cien años
atrás. ¡Cuántos niños y jovencitos, entonces desconocidos, asumirán
protagonismo en los siguientes años! ¡Cuánta historia tendrá que
transcurrir, cuántos avances y retrocesos, para llegar a nuestros
días!
Desde Regla,
Ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Comenzando enero de 2014
--
________________________________________________________________
De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com
martes, 7 de enero de 2014
LAS LECCIONES DE AQUEL ENERO
LAS LECCIONES DE AQUEL ENERO
Por Jorge C. Oliva Espinosa
Han pasado 55 eneros desde aquel de victoria y entusiasmo, de júbilo y
esperanzas; vino cargado de lecciones, muchas de las cuales no supimos
aprovechar o necesitamos un tiempo para comprenderlas. La luz de aquel
amanecer, después de permanecer años en las tinieblas, nos hizo
enceguecer, como deslumbrados. La embriaguez del triunfo, nos condujo
a la candidez de ver sinceridades y rectificaciones donde solo había
falsedad y oportunismo. Alertado por Fidel, el pueblo frustró en horas
el intento de escamotear la victoria; la maniobra golpista y
extemporánea fracasó ante la desmoralización de un ejército mal
llamado "nacional" y el empuje de otro ejército brotado del pueblo y
representante de sus intereses.
La alegría fue tan generalizada que, hasta los que pronto se
declararían nuestros enemigos, compartían el jolgorio; entre aquellos
estaban los que creyeron que la revolución acabaría en una farsa más,
que sería otro engaño al pueblo y dejaron de apoyarla al percatarse de
su autenticidad. Nuevos personajes ocuparon el escenario y algunos
pretendieron protagonismos no merecidos; eran frecuentes los sumados a
la insurrección la noche anterior, pululó, como salida de la nada, una
pléyade de "aconsejadores" dispensando, generosamente, recetas y
consejos que nadie les había pedido; eran los sabios supremos,
poseedores de las fórmulas mágicas a poner en práctica por el nuevo
gobierno; sospechosamente, todos recomendaban moderación. En
contraposición, surgieron los extremistas, embozados madrugadores que
no dispararon un tiro contra la dictadura, pero que se ofrecían
voluntarios para integrar los pelotones de fusilamiento y efectuar los
tiros de gracia.
Repasar la nómina del flamante consejo de ministros, nos ofrece un
amplio abanico de pensamientos y tendencias, de intereses y objetivos.
En el seno de aquel recién estrenado gabinete, se escenificaba la
tradicional lucha de Revolución versus Reforma. Desde la Embajada
norteamericana, el águila imperial seguía con expectación cada una de
aquellas primeras horas; por una parte, dudaba si los exaltados
guerrilleros, convertidos en gobernantes, cumplirían los radicales
planes que habían enunciado como programa; por otra parte confiaba en
la labor de zapa de algunos farsantes, que permanecían aguardando su
momento. En esa indecisión, se debatía el águila siempre enemiga;
aparecieron entonces las "alertas tempranas sobre el peligro
comunista", que de seguro contaron con su anuencia y le hicieron
sonreír.
Y pasó el tiempo y la escena se fue aclarando, algunos "amigos y
defensores" se esfumaron, desertaron los que "querían revolución, pero
no tanto", disfraces y caretas cayeron y cada cual asumió su verdadera
identidad. En ese lapso, se cometieron los inevitables errores de todo
principio, algunos inducidos por recomendaciones interesadas de los
"nuevos compañeros de viaje" y otros propiciados por circunstancias
coyunturales. Hoy, solamente el tiempo transcurrido, con su carga de
vivencias, ofrece la oportunidad de asimilar algunas de las lecciones
que nos trajo aquel enero de 1959. ¡Tengo el convencimiento, que
todavía nos queda mucho por aprender de aquellos días!
Desde Regla,
Ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Enero 8 de 2014
--
________________________________________________________________
De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com
Por Jorge C. Oliva Espinosa
Han pasado 55 eneros desde aquel de victoria y entusiasmo, de júbilo y
esperanzas; vino cargado de lecciones, muchas de las cuales no supimos
aprovechar o necesitamos un tiempo para comprenderlas. La luz de aquel
amanecer, después de permanecer años en las tinieblas, nos hizo
enceguecer, como deslumbrados. La embriaguez del triunfo, nos condujo
a la candidez de ver sinceridades y rectificaciones donde solo había
falsedad y oportunismo. Alertado por Fidel, el pueblo frustró en horas
el intento de escamotear la victoria; la maniobra golpista y
extemporánea fracasó ante la desmoralización de un ejército mal
llamado "nacional" y el empuje de otro ejército brotado del pueblo y
representante de sus intereses.
La alegría fue tan generalizada que, hasta los que pronto se
declararían nuestros enemigos, compartían el jolgorio; entre aquellos
estaban los que creyeron que la revolución acabaría en una farsa más,
que sería otro engaño al pueblo y dejaron de apoyarla al percatarse de
su autenticidad. Nuevos personajes ocuparon el escenario y algunos
pretendieron protagonismos no merecidos; eran frecuentes los sumados a
la insurrección la noche anterior, pululó, como salida de la nada, una
pléyade de "aconsejadores" dispensando, generosamente, recetas y
consejos que nadie les había pedido; eran los sabios supremos,
poseedores de las fórmulas mágicas a poner en práctica por el nuevo
gobierno; sospechosamente, todos recomendaban moderación. En
contraposición, surgieron los extremistas, embozados madrugadores que
no dispararon un tiro contra la dictadura, pero que se ofrecían
voluntarios para integrar los pelotones de fusilamiento y efectuar los
tiros de gracia.
Repasar la nómina del flamante consejo de ministros, nos ofrece un
amplio abanico de pensamientos y tendencias, de intereses y objetivos.
En el seno de aquel recién estrenado gabinete, se escenificaba la
tradicional lucha de Revolución versus Reforma. Desde la Embajada
norteamericana, el águila imperial seguía con expectación cada una de
aquellas primeras horas; por una parte, dudaba si los exaltados
guerrilleros, convertidos en gobernantes, cumplirían los radicales
planes que habían enunciado como programa; por otra parte confiaba en
la labor de zapa de algunos farsantes, que permanecían aguardando su
momento. En esa indecisión, se debatía el águila siempre enemiga;
aparecieron entonces las "alertas tempranas sobre el peligro
comunista", que de seguro contaron con su anuencia y le hicieron
sonreír.
Y pasó el tiempo y la escena se fue aclarando, algunos "amigos y
defensores" se esfumaron, desertaron los que "querían revolución, pero
no tanto", disfraces y caretas cayeron y cada cual asumió su verdadera
identidad. En ese lapso, se cometieron los inevitables errores de todo
principio, algunos inducidos por recomendaciones interesadas de los
"nuevos compañeros de viaje" y otros propiciados por circunstancias
coyunturales. Hoy, solamente el tiempo transcurrido, con su carga de
vivencias, ofrece la oportunidad de asimilar algunas de las lecciones
que nos trajo aquel enero de 1959. ¡Tengo el convencimiento, que
todavía nos queda mucho por aprender de aquellos días!
Desde Regla,
Ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Enero 8 de 2014
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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
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lunes, 6 de enero de 2014
VENTAS LIBERADAS
VENTAS LIBERADAS
Por Jorge C. Oliva Espinosa
¡Benditos los días en que nada desaparecía! Todo estaba racionado,
pero había. El asunto era esperar cuando te tocara. La cuota asignada
estaba garantizada; a veces se retrasaba, pero siempre te llegaba. En
cuanto salieron de la libreta desaparecieron, en su momento, los panes
y los peces; perdón, quise decir los panes y los huevos... Por
fortuna, el país ha avanzado, no hay dudas; todos los planes se han
reportado cumplidos y algunos sobre cumplidos. Pero la riqueza
persiste en ser ausentista. Para que el pan permanezca "por la libre"
hubo que ponerlo al "módico" precio de diez pesos la libra y a los
huevos fue necesario venderlos a un peso diez centavos la unidad para
que no desaparecieran una vez liberados. Así pasó con otros productos,
como la papa y el gas, que al liberarse, dispararon astronómicamente
sus precios. Era otra forma de racionamiento que, al limitar el
consumo, permitía mantener la libre oferta, disfrazándola como avance
productivo. Lo demás seguía escaseando, pero ahí estaba para
socorrernos la libreta igualadora. Había sucumbido, al parecer para
siempre, la reina Abundancia y ni el "Plan Alimentario", ni las
exitosas cosechas, fueron capaces de restaurar su perdido reinado en
nuestras mesas; le sucedía la usurpadora Escasez.
En un momento de nuestra historia, Cuba fue el mayor importador de
automóviles entre los países de América. Claro, que detrás de esta
cifra estadística y falsa, se ocultaba un gran negocio de nuestro
"buen" vecino norteño, el que nos convirtió en protectorado, nos
bloqueó desde temprano haciendo que los automóviles (casi todos "made
in USA") desaparecieran y se hiciera lánguido nuestro tráfico urbano.
Eso era conveniente: así cuidábamos el medioambiente y lo librábamos
de contaminaciones, luchábamos contra el efecto invernadero y por
conservar la capa de ozono. Nuestros automóviles muestran hoy un
amplio muestrario internacional: subsisten algunos Skoda checos y los
primeros Volga, sucedidos por los Moskovich, los Ladas y los Alekos,
todos soviéticos; también los Peugeot franceses y los Ford y Chevrolet
argentinos que confraternizaron con los italianos FIAT y Alfa Romeo,
carro de deportivo que destinamos a los dirigentes y al servicio de
taxis. Recientemente, hicieron irrupción los Hyundai, los BMW, Seat,
Audi, Suzuki, Citroen, Fiat y Toyotas, todo un carnaval de marcas.
Parecía que nos había invadido la abundancia deseada, pero era solo
para unos pocos. La cosa era restringida, había que comprenderlo.
Primero estaban los que merecían tener un carro, aquellos que se lo
habían ganado con sus aportes a la sociedad o a la suciedad,
dependiendo del caso. Para impedir que hubiera relajo en la
repartición, el Estado, siempre vigilante, extendía sus "cartas de
autorización", imprescindible requisito para la adquisición. Hubo
quienes vendieron sus cartas y quienes las compraron para luego
revender los carros. ¡Cosas inevitables en el libre mercado! Pero, he
aquí, que ahora se suprime esa carta y la venta de autos es declarada
"liberada". Perdieron por igual, el que compró una carta, como aquel
que la conservó para comprar su carrito a un precio que ahora se ha
multiplicado, alejándose de sus posibilidades. ¡Son gajes de la
situación cambiante! Pero, señores, ahora cualquiera puede comprar un
automóvil nuevo o de uso, acorde a sus medios económicos, claro; como
cualquier producto liberado, los autos han disparado sus precios. No
es una subordinación a las "Leyes del Mercado", no; aquí prevalece la
"Planificación Socialista". ¡Si usted es de los afortunados que puede
disponer de doscientos mil CUC y un poco más, está a su disposición un
Peugeot del 2013; si sólo tiene catorce mil, entonces tendrá que
conformarse con un BMW de 1997, por supuesto, de uso... Ya lo saben
los que posean esas cantidades, ¡a comprar sus carros!, ahora en venta
liberada y con precios que garantizan su no desaparición inmediata.
Esas ventas contribuirán a las inversiones que se hagan en el
transporte público, así se beneficiarán los que dependen de las
guaguas para moverse. No olviden que, como dijo el Presidente Raúl, el
primero de enero, este es un gobierno de los humildes, por los
humildes y para los humildes.
Desde Regla, ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión
de rebelde cubanía.
Enero 6 de 2014
--
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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com
Por Jorge C. Oliva Espinosa
¡Benditos los días en que nada desaparecía! Todo estaba racionado,
pero había. El asunto era esperar cuando te tocara. La cuota asignada
estaba garantizada; a veces se retrasaba, pero siempre te llegaba. En
cuanto salieron de la libreta desaparecieron, en su momento, los panes
y los peces; perdón, quise decir los panes y los huevos... Por
fortuna, el país ha avanzado, no hay dudas; todos los planes se han
reportado cumplidos y algunos sobre cumplidos. Pero la riqueza
persiste en ser ausentista. Para que el pan permanezca "por la libre"
hubo que ponerlo al "módico" precio de diez pesos la libra y a los
huevos fue necesario venderlos a un peso diez centavos la unidad para
que no desaparecieran una vez liberados. Así pasó con otros productos,
como la papa y el gas, que al liberarse, dispararon astronómicamente
sus precios. Era otra forma de racionamiento que, al limitar el
consumo, permitía mantener la libre oferta, disfrazándola como avance
productivo. Lo demás seguía escaseando, pero ahí estaba para
socorrernos la libreta igualadora. Había sucumbido, al parecer para
siempre, la reina Abundancia y ni el "Plan Alimentario", ni las
exitosas cosechas, fueron capaces de restaurar su perdido reinado en
nuestras mesas; le sucedía la usurpadora Escasez.
En un momento de nuestra historia, Cuba fue el mayor importador de
automóviles entre los países de América. Claro, que detrás de esta
cifra estadística y falsa, se ocultaba un gran negocio de nuestro
"buen" vecino norteño, el que nos convirtió en protectorado, nos
bloqueó desde temprano haciendo que los automóviles (casi todos "made
in USA") desaparecieran y se hiciera lánguido nuestro tráfico urbano.
Eso era conveniente: así cuidábamos el medioambiente y lo librábamos
de contaminaciones, luchábamos contra el efecto invernadero y por
conservar la capa de ozono. Nuestros automóviles muestran hoy un
amplio muestrario internacional: subsisten algunos Skoda checos y los
primeros Volga, sucedidos por los Moskovich, los Ladas y los Alekos,
todos soviéticos; también los Peugeot franceses y los Ford y Chevrolet
argentinos que confraternizaron con los italianos FIAT y Alfa Romeo,
carro de deportivo que destinamos a los dirigentes y al servicio de
taxis. Recientemente, hicieron irrupción los Hyundai, los BMW, Seat,
Audi, Suzuki, Citroen, Fiat y Toyotas, todo un carnaval de marcas.
Parecía que nos había invadido la abundancia deseada, pero era solo
para unos pocos. La cosa era restringida, había que comprenderlo.
Primero estaban los que merecían tener un carro, aquellos que se lo
habían ganado con sus aportes a la sociedad o a la suciedad,
dependiendo del caso. Para impedir que hubiera relajo en la
repartición, el Estado, siempre vigilante, extendía sus "cartas de
autorización", imprescindible requisito para la adquisición. Hubo
quienes vendieron sus cartas y quienes las compraron para luego
revender los carros. ¡Cosas inevitables en el libre mercado! Pero, he
aquí, que ahora se suprime esa carta y la venta de autos es declarada
"liberada". Perdieron por igual, el que compró una carta, como aquel
que la conservó para comprar su carrito a un precio que ahora se ha
multiplicado, alejándose de sus posibilidades. ¡Son gajes de la
situación cambiante! Pero, señores, ahora cualquiera puede comprar un
automóvil nuevo o de uso, acorde a sus medios económicos, claro; como
cualquier producto liberado, los autos han disparado sus precios. No
es una subordinación a las "Leyes del Mercado", no; aquí prevalece la
"Planificación Socialista". ¡Si usted es de los afortunados que puede
disponer de doscientos mil CUC y un poco más, está a su disposición un
Peugeot del 2013; si sólo tiene catorce mil, entonces tendrá que
conformarse con un BMW de 1997, por supuesto, de uso... Ya lo saben
los que posean esas cantidades, ¡a comprar sus carros!, ahora en venta
liberada y con precios que garantizan su no desaparición inmediata.
Esas ventas contribuirán a las inversiones que se hagan en el
transporte público, así se beneficiarán los que dependen de las
guaguas para moverse. No olviden que, como dijo el Presidente Raúl, el
primero de enero, este es un gobierno de los humildes, por los
humildes y para los humildes.
Desde Regla, ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión
de rebelde cubanía.
Enero 6 de 2014
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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
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jorgecoliva@gmail.com
viernes, 3 de enero de 2014
¡USTED TAMBIÉN PUEDE TENER UN BUICK!
¡USTED TAMBIÉN PUEDE TENER UN BUICK!
Por Sempronio, el de Regla.
Me cuentan los que vivieron aquella época de un anuncio radial muy
difundido, con el cual la Agencia Santé Motors, concesionaria de los
automóviles marca Buick, promocionaba sus ventas. El reclamo comercial
comenzaba con una afirmación alucinante, donde el locutor aseveraba
enfáticamente: ¡Usted también puede tener un Buick! Vana ilusión en un
país con alta tasa de desempleo y donde la mayoría de los empleados
recibían salarios que apenas alcanzaban para sobrevivir, un país en
cuyos campos reinaban la miseria y el empleo cíclico en la caña,
alternado con el fantasma recurrente del llamado "tiempo muerto". Para
Chicho, el fritero, Olga la tamalera y Pepe el limpiabotas, el anuncio
les parecía un chiste cruel; sin embargo, aunque les fuera difícil
albergar aquel sueño, soñaban, soñaban...
Alimentar ilusiones infundadas, era un recurso muy manido para
mantener embrutecida a la población, siempre esperando un evento
imposible, siempre a la espera de un mañana que nunca llegaría.
Liborio veía transitar por sus calles una profusión de autos flamantes
y le decían que él podía ser el propietario feliz de uno de ellos.
Pero, eso sería otro día, no hoy, quizás mañana, si la fortuna le
sonreía y se sacaba el premio gordo de la Lotería Nacional.
Con los automóviles hemos tenido una historia ya larga los cubanos.
Enclave neocolonial norteamericano, fábrica de nuevos ricos al compás
de elecciones cada cuatro años, Cuba y fundamentalmente La Habana, fue
centro de un pujante mercado del transporte automotor. La venta de
autos nuevos y de uso fue un negocio muy rentable para la "Gran Nación
del Norte" y para algunos avispados cubanos. En el puerto habanero,
los buques tipo "ferris", desembarcaban cientos de autos cada día.
Eran carros devaluados en el mercado de allá que aquí adquirían buenos
precios. Tanto las tarifas arancelarias concedidas por el gobierno de
turno, como los gastos de transportación, ambos sumamente bajos,
garantizaban un jugoso margen de ganancias. Además de estas
importaciones, al final de cada año se producía la llegada de los
nuevos modelos del año siguiente.
Después del triunfo del primero de enero, muchos de esos autos, nuevos
y viejos, fueron abandonados por sus propietarios, al emigrar estos en
estampida. Los vimos convertirse poco a poco en chatarra, amontonados
en los autocines de Vento y Tarará, así como en otros lugares no tan
visibles... Entonces no se supo o no se pudo darles un destino mejor a
aquellos vehículos todavía servibles. Luego, hicieron aparición los
"Alpha Romeo" para el sector estatal y, como si fuéramos nuevos ricos,
los utilizamos para servicios de taxis. Pasaron años y llegó la era de
los "Moskovich" y los "Ladas", seguidos por unos pocos "Alekos" todos
por asignación. Más tarde estos autos soviéticos dejaron un lugarcito
a los Peugeot, Ford y Chevy argentinos. Como estaba prohibida la venta
entre particulares, floreció el mercado clandestino, sin traspaso pero
con precios inflados. Cheo tenía el auto de Paco, todos sabían que ya
no era de Paco, pero eso no importaba, porque la propiedad continuaba
con el mismo nombre. Eso fue hasta hace poco, que se autorizó la venta
y se desbordaron las notarías con la cambiadera. Y después del
Armagedón, aparecieron los coreanos, japoneses que recibieron
profesionales, artistas y deportistas, carta de autorización por
medio. Siempre la retranca presente, la venta se estancó y sufrió la
parálisis frecuente en otros mercados; Usted podía comprar, lo decía
el documento, pero en la agencia vendedora no se lo vendían. Así,
Pánfilo Epifanio celebró el primer añito de su carta, aquella carta
que lo autorizaba a comprar un auto. ¡Ah, pero ahora la cosa cambió!
Ya no hace falta tener esa carta, si la tiene le servirá en la cola de
compradores (como el plan jaba) para que le den prioridad. Porque hay
cola, porque sorprendentemente la demanda es mayor que la oferta... ¿Y
los precios?... Pues los mismos que alcanzaron en el mercado "under
ground". Y a mí, Sempronio, el de Regla, esto me hace recordar otros
tiempos y aquel anuncio que decía: ¡USTED TAMBIÉN PUEDE TENER UN
BUICK!
Desde Regla, cuna bendita de Yemayá, tierra bravía de los abacuá.
Enero 4 de 2014
--
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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com
Por Sempronio, el de Regla.
Me cuentan los que vivieron aquella época de un anuncio radial muy
difundido, con el cual la Agencia Santé Motors, concesionaria de los
automóviles marca Buick, promocionaba sus ventas. El reclamo comercial
comenzaba con una afirmación alucinante, donde el locutor aseveraba
enfáticamente: ¡Usted también puede tener un Buick! Vana ilusión en un
país con alta tasa de desempleo y donde la mayoría de los empleados
recibían salarios que apenas alcanzaban para sobrevivir, un país en
cuyos campos reinaban la miseria y el empleo cíclico en la caña,
alternado con el fantasma recurrente del llamado "tiempo muerto". Para
Chicho, el fritero, Olga la tamalera y Pepe el limpiabotas, el anuncio
les parecía un chiste cruel; sin embargo, aunque les fuera difícil
albergar aquel sueño, soñaban, soñaban...
Alimentar ilusiones infundadas, era un recurso muy manido para
mantener embrutecida a la población, siempre esperando un evento
imposible, siempre a la espera de un mañana que nunca llegaría.
Liborio veía transitar por sus calles una profusión de autos flamantes
y le decían que él podía ser el propietario feliz de uno de ellos.
Pero, eso sería otro día, no hoy, quizás mañana, si la fortuna le
sonreía y se sacaba el premio gordo de la Lotería Nacional.
Con los automóviles hemos tenido una historia ya larga los cubanos.
Enclave neocolonial norteamericano, fábrica de nuevos ricos al compás
de elecciones cada cuatro años, Cuba y fundamentalmente La Habana, fue
centro de un pujante mercado del transporte automotor. La venta de
autos nuevos y de uso fue un negocio muy rentable para la "Gran Nación
del Norte" y para algunos avispados cubanos. En el puerto habanero,
los buques tipo "ferris", desembarcaban cientos de autos cada día.
Eran carros devaluados en el mercado de allá que aquí adquirían buenos
precios. Tanto las tarifas arancelarias concedidas por el gobierno de
turno, como los gastos de transportación, ambos sumamente bajos,
garantizaban un jugoso margen de ganancias. Además de estas
importaciones, al final de cada año se producía la llegada de los
nuevos modelos del año siguiente.
Después del triunfo del primero de enero, muchos de esos autos, nuevos
y viejos, fueron abandonados por sus propietarios, al emigrar estos en
estampida. Los vimos convertirse poco a poco en chatarra, amontonados
en los autocines de Vento y Tarará, así como en otros lugares no tan
visibles... Entonces no se supo o no se pudo darles un destino mejor a
aquellos vehículos todavía servibles. Luego, hicieron aparición los
"Alpha Romeo" para el sector estatal y, como si fuéramos nuevos ricos,
los utilizamos para servicios de taxis. Pasaron años y llegó la era de
los "Moskovich" y los "Ladas", seguidos por unos pocos "Alekos" todos
por asignación. Más tarde estos autos soviéticos dejaron un lugarcito
a los Peugeot, Ford y Chevy argentinos. Como estaba prohibida la venta
entre particulares, floreció el mercado clandestino, sin traspaso pero
con precios inflados. Cheo tenía el auto de Paco, todos sabían que ya
no era de Paco, pero eso no importaba, porque la propiedad continuaba
con el mismo nombre. Eso fue hasta hace poco, que se autorizó la venta
y se desbordaron las notarías con la cambiadera. Y después del
Armagedón, aparecieron los coreanos, japoneses que recibieron
profesionales, artistas y deportistas, carta de autorización por
medio. Siempre la retranca presente, la venta se estancó y sufrió la
parálisis frecuente en otros mercados; Usted podía comprar, lo decía
el documento, pero en la agencia vendedora no se lo vendían. Así,
Pánfilo Epifanio celebró el primer añito de su carta, aquella carta
que lo autorizaba a comprar un auto. ¡Ah, pero ahora la cosa cambió!
Ya no hace falta tener esa carta, si la tiene le servirá en la cola de
compradores (como el plan jaba) para que le den prioridad. Porque hay
cola, porque sorprendentemente la demanda es mayor que la oferta... ¿Y
los precios?... Pues los mismos que alcanzaron en el mercado "under
ground". Y a mí, Sempronio, el de Regla, esto me hace recordar otros
tiempos y aquel anuncio que decía: ¡USTED TAMBIÉN PUEDE TENER UN
BUICK!
Desde Regla, cuna bendita de Yemayá, tierra bravía de los abacuá.
Enero 4 de 2014
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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com
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