LA CONTRA Y LOS TELÉFONOS
Por Jorge C. Oliva Espinosa
El maridaje entre la reacción y los teléfonos tiene vieja data. En
tiempos de la "Cuban Telephone & Company" (que de cuba sólo tenía el
nombre), Batista, no bien pasado el susto que le hicieron pasar los
muchachos del Directorio, aprovechó para el mismo día 14 de marzo de
1957 aprobar el aumento de las tarifas telefónicas y beneficiar así a
sus socios del monopolio extranjero. Todavía estaba fresca la sangre
de tanto héroe derramada dentro del Palacio, en una hombrada sin
precedentes. La noche anterior, sus sicarios habían asesinado al Dr.
Pelayo Cuervo, promotor de una campaña contra los afanes esquilmadores
de aquel pulpo yanqui.
Traigo esto a colación, porque hace unos días recibí por tres
conductos diferentes una supuesta resolución No. 281 del Ministerio de
Informática y Comunicaciones (MIC) elevando astronómicamente las
tarifas telefónicas, a partir de enero del 2014. Aquella divulgación
tan profusa de "la noticia" me olió raro. Y busqué la Gaceta Oficial.
En efecto, no había ninguna resolución del MIC con ese número, la
última era la 264 dictada en agosto de este año. Así se lo comuniqué a
los amigos que me habían enviado la falsa alarma. Quedaba claro que se
estaba llevando a cabo una labor contrarrevolucionaria, destinada a
crear incertidumbre y malestar, a aumentar la desconfianza creciente
de la población, desconfianza alentada con frecuencia por la falta de
información que padecemos y la adicción al secretismo de algunos
dirigentes.
No obstante, una de mis fuentes llamó al número 118 de ETECSA y fue
atendida por una compañera muy amable que se identificó como Isabel.
La misma le confirmó la existencia de la tal Resolución 281, pero que
la misma se dirigía al aumento de tarifas al sector empresarial y
demás personas jurídicas, pero no a las personas naturales. Mi fuente
inquirió sobre el salto en la numeración de las resoluciones y la
mencionada Isabel le explicó que los diferentes orígenes y destinos
desde y hacia distintas instituciones y organismos, seguían
numeraciones independientes.
Todavía no satisfecho, Sempronio siguió averiguando. Yo tenía presente
la recomendación de mi socio, ese tronco de periodista que es Raúl
Menchaca, quien no se cansa de recomendarnos, tanto a Sempronio como a
mí, que cada noticia hay que confirmarla, confirmarla y confirmarla
antes de divulgarla. Y buscando confirmaciones, convencido que nos
enfrentábamos a una campaña de la contra, seguí hurgando en las
Gacetas Oficiales. Mi persistencia dio resultados: encontré que en la
Gaceta Oficial de 1º de noviembre de 2013, número 054, ordinaria,
páginas 15 y 16, numeradas como las 1766 y 1767 de dicha publicación,
aparece la Resolución 383/2013 del Ministerio de Finanzas y Precios
que ratifica las tarifas vigentes de los servicios telefónicos para
las personas naturales (población). Subrayo "ratifica", porque yo
entendía que una Resolución, como cualquier medida dictada sin fecha
de caducidad, tendría vigencia mientras no fuera modificada por otro
instrumento de igual o mayor poder o jurisdicción. Parece que me
equivoqué y que las ratificaciones son necesarias. O quizás sea que la
tal resolución 383, ratificante y ratificadora, sea el medio "idóneo"
que encontró alguien para atajar una campaña maligna y tendenciosa de
la reacción, esa que pretende crear malestar, confusión y desconfianza
entre nosotros, los cubanos; esa reacción que aprovecha cualquier
grieta entre gobernantes y gobernados para infiltrar su pérfido
veneno. A las mentiras, yo prefiero salirle al paso frontalmente, a
pecho descubierto, blandiendo la verdad, la que, según "Don Pepe*",
nos pondrá la toga viril.
Desde Regla,
Ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy siempre, bastión de rebelde cubanía.
Noviembre 25 de 2013
________________________________________
*Así era conocido aquel insigne educador llamado José de la Luz y Caballero
--
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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com
lunes, 25 de noviembre de 2013
sábado, 23 de noviembre de 2013
SOLILOQUIO DE SEMPRONIO
SOLILOQUIO DE SEMPRONIO
Los perros son fáciles de dirigir, a ellos no les piden que cambien de
mentalidad, yo envidio a los perros. Aceptan tener un amo y cuando no
lo tienen, se entristecen. Son obedientes y aprenden rápido a ejecutar
las órdenes que reciben, ya sean injustas o absurdas. Con ellos no hay
conflictos, nunca discuten. No opinan, por lo tanto no se buscan
problemas. Yo quisiera ser un perro; así, estaría contento con un
hueso al que ya le han comido la masa, agradecido movería el rabo y me
sentiría feliz con el amo que tengo y con lo que me diera su
generosidad. Lo vería como a un Dios, cumpliría sin chistar sus
mandatos, confiaría en él y pensaría que no se equivoca nunca.
Aceptaría, perrunamente, que se contradijera, rectificara infinitas
veces y hasta soportaría, muy sumiso, los castigos que me impusiera
como pago a sus rectificaciones. Siendo un perro, no me importaría lo
que cambiara o dejara de cambiar, ni la prontitud o demora en los
cambios que haga. Tampoco me irritaría al verlo mentir y ocultarme la
verdad, porque, al no poder leer diarios o entender los noticieros, no
sabría de mentiras ni de ocultamientos. Por todo esto, yo quisiera ser
un perro. Pero, mi gran problema es que... YO NO SOY UN PERRO y las
veces que intento ladrar, lo que me sale es un maullido.
Desde Regla, rincón bendito de Yemayá, cuna de los bravos abakuá.
Yo, Sempronio,
un cubano, homónimo de aquel romano Tribuno de la Plebe.
Noviembre 23 de 2013
--
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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com
Los perros son fáciles de dirigir, a ellos no les piden que cambien de
mentalidad, yo envidio a los perros. Aceptan tener un amo y cuando no
lo tienen, se entristecen. Son obedientes y aprenden rápido a ejecutar
las órdenes que reciben, ya sean injustas o absurdas. Con ellos no hay
conflictos, nunca discuten. No opinan, por lo tanto no se buscan
problemas. Yo quisiera ser un perro; así, estaría contento con un
hueso al que ya le han comido la masa, agradecido movería el rabo y me
sentiría feliz con el amo que tengo y con lo que me diera su
generosidad. Lo vería como a un Dios, cumpliría sin chistar sus
mandatos, confiaría en él y pensaría que no se equivoca nunca.
Aceptaría, perrunamente, que se contradijera, rectificara infinitas
veces y hasta soportaría, muy sumiso, los castigos que me impusiera
como pago a sus rectificaciones. Siendo un perro, no me importaría lo
que cambiara o dejara de cambiar, ni la prontitud o demora en los
cambios que haga. Tampoco me irritaría al verlo mentir y ocultarme la
verdad, porque, al no poder leer diarios o entender los noticieros, no
sabría de mentiras ni de ocultamientos. Por todo esto, yo quisiera ser
un perro. Pero, mi gran problema es que... YO NO SOY UN PERRO y las
veces que intento ladrar, lo que me sale es un maullido.
Desde Regla, rincón bendito de Yemayá, cuna de los bravos abakuá.
Yo, Sempronio,
un cubano, homónimo de aquel romano Tribuno de la Plebe.
Noviembre 23 de 2013
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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com
viernes, 22 de noviembre de 2013
MIS MINIS DE ESTA SEMANA
MIS MINIS DE ESTA SEMANA
SECRETOS
He escuchado confesiones terribles, he sido testigo de ruines
traiciones, de fracasos y llantos, de exaltados triunfos y de placeres
fugaces. Me han confiado esperanzas, sueños, temores y tormentosas
pesadillas. Guardé secretos y presencié despertares amargados por la
decepción. Con todos esos elementos pudiera escribir una "Comedia
Humana" jamás concebida por Balzac. Pero no puedo hacerlo, porque soy
tan sólo una cama.
RESULTADOS
Aunque en cada fábrica había un encargado de controlar la calidad,
todas fabricaban productos defectuosos e inservibles. Y cambiaron de
filosofía: No se podía controlar lo que no existía. Era necesario
producirla y gestionarla. Así, el controlador fue sustituido por el
Gestionador de la Calidad. Pero se hizo evidente que una sola persona
no podía garantizar la tarea, por lo que decidieron crear un Comité de
Calidad y más tarde un Departamento. Tampoco dio resultado, la
producción no mejoró. Para cumplir sus objetivos, había que otorgarle
a eseDepartamento la jerarquía y autoridad necesarias. Para eso,
establecieron un Ministerio de la Calidad, una estructura piramidal y
compleja con sus viceministerios, direcciones, departamentos y
secciones, encabezados por sus jefes respectivos. Los costos se
elevaron, pero no la calidad. Entonces, cerraron todas las fábricas.
BAJOS COSTOS
Utilizaban una carísima materia prima de importación, pero al fin
habían logrado disminuir los costos. Ahora ahorraban al reciclar la
propia producción que no cumplía los requisitos de calidad y así
disminuían sus compras en el extranjero.
LA JAULA
Cabalgando sus sueños, el hombre se escapaba una y otra vez, siempre
más lejos. Entonces, para mantenerlo preso sin que se percatara, la
Realidad le encerró en su jaula infinita.
OTRO NARCISISMO
Peor que Narciso fue aquel que, por no aceptar críticas, no pudo
contemplar el reflejo de la imagen que brindaba. La opinión de los
demás no contaba y de tanto ignorarlas, terminó por no conocerse a sí
mismo.
DESACUERDO
De ella todos daban una versión diferente. Unos la llamaba belleza
suprema, mientras otros la calificaban de fea; aquel de maltratada,
éste de tirana. No faltaba quien decía estar casado con ella, en tanto
que miles afirmaban poseerla. Fue tanto el desacuerdo y la disputa
tan grande, que se ha hecho muy difícil identificar La Verdad.
PREVENCIÓN
Los sumió en una pobreza extrema, privándolos de cualquier recurso que
pudieran emplear en otra cosa que no fuera sobrevivir. Así hizo
imposible cualquier insurrección. Como entretenimiento suplementario
organizó grandes competencias deportivas.
RELACIONES
Al principio, los lobos se aliaban para cazar ovejas. Cuando éstas
comenzaron a escasear, se las disputaban a dentelladas. Finalmente,
las ovejas se extinguieron y ahora los lobos se comen entre ellos.
--
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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
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SECRETOS
He escuchado confesiones terribles, he sido testigo de ruines
traiciones, de fracasos y llantos, de exaltados triunfos y de placeres
fugaces. Me han confiado esperanzas, sueños, temores y tormentosas
pesadillas. Guardé secretos y presencié despertares amargados por la
decepción. Con todos esos elementos pudiera escribir una "Comedia
Humana" jamás concebida por Balzac. Pero no puedo hacerlo, porque soy
tan sólo una cama.
RESULTADOS
Aunque en cada fábrica había un encargado de controlar la calidad,
todas fabricaban productos defectuosos e inservibles. Y cambiaron de
filosofía: No se podía controlar lo que no existía. Era necesario
producirla y gestionarla. Así, el controlador fue sustituido por el
Gestionador de la Calidad. Pero se hizo evidente que una sola persona
no podía garantizar la tarea, por lo que decidieron crear un Comité de
Calidad y más tarde un Departamento. Tampoco dio resultado, la
producción no mejoró. Para cumplir sus objetivos, había que otorgarle
a eseDepartamento la jerarquía y autoridad necesarias. Para eso,
establecieron un Ministerio de la Calidad, una estructura piramidal y
compleja con sus viceministerios, direcciones, departamentos y
secciones, encabezados por sus jefes respectivos. Los costos se
elevaron, pero no la calidad. Entonces, cerraron todas las fábricas.
BAJOS COSTOS
Utilizaban una carísima materia prima de importación, pero al fin
habían logrado disminuir los costos. Ahora ahorraban al reciclar la
propia producción que no cumplía los requisitos de calidad y así
disminuían sus compras en el extranjero.
LA JAULA
Cabalgando sus sueños, el hombre se escapaba una y otra vez, siempre
más lejos. Entonces, para mantenerlo preso sin que se percatara, la
Realidad le encerró en su jaula infinita.
OTRO NARCISISMO
Peor que Narciso fue aquel que, por no aceptar críticas, no pudo
contemplar el reflejo de la imagen que brindaba. La opinión de los
demás no contaba y de tanto ignorarlas, terminó por no conocerse a sí
mismo.
DESACUERDO
De ella todos daban una versión diferente. Unos la llamaba belleza
suprema, mientras otros la calificaban de fea; aquel de maltratada,
éste de tirana. No faltaba quien decía estar casado con ella, en tanto
que miles afirmaban poseerla. Fue tanto el desacuerdo y la disputa
tan grande, que se ha hecho muy difícil identificar La Verdad.
PREVENCIÓN
Los sumió en una pobreza extrema, privándolos de cualquier recurso que
pudieran emplear en otra cosa que no fuera sobrevivir. Así hizo
imposible cualquier insurrección. Como entretenimiento suplementario
organizó grandes competencias deportivas.
RELACIONES
Al principio, los lobos se aliaban para cazar ovejas. Cuando éstas
comenzaron a escasear, se las disputaban a dentelladas. Finalmente,
las ovejas se extinguieron y ahora los lobos se comen entre ellos.
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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
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miércoles, 20 de noviembre de 2013
LOS MALES QUE NOS AQUEJAN
LOS MALES QUE NOS AQUEJAN
Por Jorge C. Oliva Espinosa
En cuanto leyó mi artículo de ayer, Sempronio metió su cuchareta y me
recriminó que yo no incluyera, entre los cambios que preconizo, que
los que hoy gobiernan no impongan dirigentes a sindicatos y demás
organizaciones de masa. También enumeró otros aspectos que
sobrevendrían con el cambio y que, según él, yo obvié. Aunque fue
extenso su listado, remarcó que el gobierno debería cambiar de
mentalidad y dejar de tratarnos como si fuéramos anormales o menores
de edad. Según Sempronio, los principales males que nos aquejan
desaparecerían si gobernantes y gobernados cambiáramos de mentalidad.
Repasó dichos males y me hizo notar que siempre han sido achacados al
pueblo, porque al manifestarse en él, son más visibles. Después,
procedió a enumerarlos:
1 PÉRDIDA DE VALORES
2 INDISCIPLINA
3 ILEGALIDADES
4 ENRIQUECIMIENTO ILÍCITO
5 CONDUCTA Y APROPIACIÓN INDEBIDAS
6 GRATUIDADES Y SUBSIDIOS
En efecto, en el seno del pueblo se constata una pérdida de valores
reflejada en actitudes y acciones negativas que vemos en la calle,
cada día. Es muy difícil no admitirlo, pero no todos están dispuestos
a luchar por rescatar los valores perdidos. El gobierno pide que el
pueblo cambie de mentalidad, pero el cambio es necesario para todos,
no solo para los gobernados. Si nuestros dirigentes comenzaran dando
el ejemplo, sería una poderosa contribución a la eliminación de esos
males. He aquí las medidas que, según Sempronio, debían tomarse:
CONTRA LA PÉRDIDA DE VALORES
Que cada jefe practique su sentido de equidad, de exigencia y de
auto-exigencia, su amor por el trabajo y su deber de ser ejemplo para
sus subordinados.
CONTRA LA INDISCIPLINA
Que ningún jefe contradiga en la práctica las directrices trazadas por
el máximo conductor del gobierno.
CONTRA LAS ILEGALIDADES
Que ningún dirigente pueda emitir órdenes, circulares, reglamentos o
disposiciones que vayan en contra de lo estipulado en la Constitución
y las leyes. Los que así atenten contra la legalidad, responderán de
ello ante tribunales y serán sancionados severamente.
CONTRA EL ENRIQUECIMIENTO ILÍCITO
Que la Contraloría certificara los bienes de todo ciudadano propuesto
para ocupar un cargo de dirección, tanto antes de asumirlo como una
vez que cese en el mismo. Esta medida llevaría implícita la
imposibilidad de conductas inadecuadas y apropiaciones indebidas, ya
que ningún funcionario podrá apropiarse de bienes estatales.
CONTRA LAS GRATUIDADES Y SUBSIDIOS
En este punto, Sempronio se muestra extremadamente radical, parece un
jacobino. Es partidario de la eliminación total de toda subvención y
de todas las prestaciones que, gratuitamente, reciben algunos
ciudadanos; entre ellas, cita las vacaciones con gastos pagos, los
viajecitos al extranjero, las casas en la playa, los cotos de caza,
las cuotas adicionales de víveres y licores...
Y sigue enumerando, ya completamente desmandado. ¡Vaya suerte la mía
de tener que estar oyendo cada día sus tremebundas ideas! ¿No es para
compadecerse de mí?...
Desde Regla,
Ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Noviembre 20 de 2013
--
________________________________________________________________
De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com
Por Jorge C. Oliva Espinosa
En cuanto leyó mi artículo de ayer, Sempronio metió su cuchareta y me
recriminó que yo no incluyera, entre los cambios que preconizo, que
los que hoy gobiernan no impongan dirigentes a sindicatos y demás
organizaciones de masa. También enumeró otros aspectos que
sobrevendrían con el cambio y que, según él, yo obvié. Aunque fue
extenso su listado, remarcó que el gobierno debería cambiar de
mentalidad y dejar de tratarnos como si fuéramos anormales o menores
de edad. Según Sempronio, los principales males que nos aquejan
desaparecerían si gobernantes y gobernados cambiáramos de mentalidad.
Repasó dichos males y me hizo notar que siempre han sido achacados al
pueblo, porque al manifestarse en él, son más visibles. Después,
procedió a enumerarlos:
1 PÉRDIDA DE VALORES
2 INDISCIPLINA
3 ILEGALIDADES
4 ENRIQUECIMIENTO ILÍCITO
5 CONDUCTA Y APROPIACIÓN INDEBIDAS
6 GRATUIDADES Y SUBSIDIOS
En efecto, en el seno del pueblo se constata una pérdida de valores
reflejada en actitudes y acciones negativas que vemos en la calle,
cada día. Es muy difícil no admitirlo, pero no todos están dispuestos
a luchar por rescatar los valores perdidos. El gobierno pide que el
pueblo cambie de mentalidad, pero el cambio es necesario para todos,
no solo para los gobernados. Si nuestros dirigentes comenzaran dando
el ejemplo, sería una poderosa contribución a la eliminación de esos
males. He aquí las medidas que, según Sempronio, debían tomarse:
CONTRA LA PÉRDIDA DE VALORES
Que cada jefe practique su sentido de equidad, de exigencia y de
auto-exigencia, su amor por el trabajo y su deber de ser ejemplo para
sus subordinados.
CONTRA LA INDISCIPLINA
Que ningún jefe contradiga en la práctica las directrices trazadas por
el máximo conductor del gobierno.
CONTRA LAS ILEGALIDADES
Que ningún dirigente pueda emitir órdenes, circulares, reglamentos o
disposiciones que vayan en contra de lo estipulado en la Constitución
y las leyes. Los que así atenten contra la legalidad, responderán de
ello ante tribunales y serán sancionados severamente.
CONTRA EL ENRIQUECIMIENTO ILÍCITO
Que la Contraloría certificara los bienes de todo ciudadano propuesto
para ocupar un cargo de dirección, tanto antes de asumirlo como una
vez que cese en el mismo. Esta medida llevaría implícita la
imposibilidad de conductas inadecuadas y apropiaciones indebidas, ya
que ningún funcionario podrá apropiarse de bienes estatales.
CONTRA LAS GRATUIDADES Y SUBSIDIOS
En este punto, Sempronio se muestra extremadamente radical, parece un
jacobino. Es partidario de la eliminación total de toda subvención y
de todas las prestaciones que, gratuitamente, reciben algunos
ciudadanos; entre ellas, cita las vacaciones con gastos pagos, los
viajecitos al extranjero, las casas en la playa, los cotos de caza,
las cuotas adicionales de víveres y licores...
Y sigue enumerando, ya completamente desmandado. ¡Vaya suerte la mía
de tener que estar oyendo cada día sus tremebundas ideas! ¿No es para
compadecerse de mí?...
Desde Regla,
Ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Noviembre 20 de 2013
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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
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lunes, 18 de noviembre de 2013
LA MENTALIDAD Y SU CAMBIO
LA MENTALIDAD Y SU CAMBIO
Por Jorge C. Oliva Espinosa
El "cambio de mentalidad" es un reclamo insistente del mandatario
cubano; asunto prioritario para el logro de los propósitos declarados
por el gobierno y factor decisivo en la solución de muchos de los
problemas que enfrentamos. Para todos está claro que un cambio en la
forma de pensar y conducirse es muy necesario, yo diría que
urgentemente necesario; esa transformación abarcaría la manera de
percibir los hechos indeseables y la forma de reaccionar y actuar ante
ellos; se concretaría, por ejemplo, en un trato amable por parte del
dependiente que me atiende con desgano y hosquedad cuando concurro a
un comercio; haría que la arrogancia e indiferencia con que actúan
determinados funcionarios, embriagados de poder, se transformara en
comprensión y disposición a escuchar y solucionar los problemas
planteados; posibilitaría la desaparición del vandalismo que destruye
lo que es de todos y nadie considera suyo; estaría presente en la
recuperación de una conducta cívica y educada, de respeto y urbanidad,
que comprendiera desde la forma de conducirnos y comunicarnos, hasta
la eliminación de tanta palabra grosera, hoy dichas "con naturalidad"
en plena calle por adultos, adolescentes y hasta por niños. El cambio
de mentalidad que se nos pide y que tanto necesitamos, incluye la
transparencia informativa, porque al verdadero dueño, el pueblo, no se
le debe ocultar nada relacionado con lo que es suyo. Con un cambio de
mentalidad, presenciaríamos el regreso a la honestidad, el repudio del
delito y el apego a la legalidad. Esto último se reflejaría tanto en
el que hoy rapiña a nivel de cuadra, dedicado "al invento", como en el
que, investido de poderes, medra y roba al amparo de un cargo o dicta
disposiciones que burlan las leyes y violan la Constitución. Un cambio
de mentalidad implicaría el respeto generalizado al otro, a su forma
de pensar no coincidente con la nuestra, a su derecho a expresarla,
así como el respeto a todo lo que es ajeno. La doble moral
desaparecería cuando el que denuncie un problema o discrepe de alguna
medida, no se busque ningún problema por ello. Quizás cambiando
nuestra mentalidad, llegaríamos al consenso de que la soberanía reside
únicamente en el pueblo y que sobre el pueblo no puede ejercerla
ningún grupo o partido; nos convenceríamos que los gobernantes son
servidores del pueblo y actúan en representación del mismo;
concordaríamos también que es el pueblo quien subvenciona al Estado y
no al revés, como pretenden algunos. Entonces, al calor de la "nueva
mentalidad", se produciría el rescate de valores que hoy se han
perdido, los jefes serían el mejor ejemplo para sus subordinados,
resucitaría la disciplina y el cumplimiento del deber trocaría en
satisfacción la obligación aceptada de mala gana.
Sin embargo, la mentalidad y su cambio no son conceptos abstractos; se
materializan en acciones que pueden ser positivas o negativas,
atendiendo al sujeto que las ejecuta, el cual se modifica
constantemente, evolucionando o involucionando al compás de las
condiciones cambiantes. La mente no puede cambiar la realidad, solo
puede reflejarla; y los deseos son sencillamente deseos. Un cambio de
mentalidad no es un acto volitivo, no se produce por decreto, ni por
exhortaciones al cambio. Al cabo, cada uno actúa acorde a su manera de
ver la realidad y atendiendo a cómo esa realidad afecta su vida. Nadie
percibe como propios los bienes que no disfruta y sobre los cuales no
decide. No es posible que prevalezca la solidaridad y desaparezca el
egoísmo en medio de una tormenta, donde se ha escuchado el grito de
"¡Sálvese quien pueda!" Al que malamente está tratando de sobrevivir,
es inútil pedirle que conserve rasgos de urbanidad.
La mentalidad que necesitamos cambiar, es una forma de pensar que,
desgraciadamente, está muy generalizada. Y ya lo dice nuestra
doctrina, cada cual piensa acorde a la forma en que vive, porque el
pensar es un reflejo del vivir. Es entonces imperioso cambiar las
condiciones en que vivimos, para lograr el ansiado cambio de
mentalidad.
Desde Regla,
Ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde
cubanía. Noviembre 18 de 2013
--
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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com
Por Jorge C. Oliva Espinosa
El "cambio de mentalidad" es un reclamo insistente del mandatario
cubano; asunto prioritario para el logro de los propósitos declarados
por el gobierno y factor decisivo en la solución de muchos de los
problemas que enfrentamos. Para todos está claro que un cambio en la
forma de pensar y conducirse es muy necesario, yo diría que
urgentemente necesario; esa transformación abarcaría la manera de
percibir los hechos indeseables y la forma de reaccionar y actuar ante
ellos; se concretaría, por ejemplo, en un trato amable por parte del
dependiente que me atiende con desgano y hosquedad cuando concurro a
un comercio; haría que la arrogancia e indiferencia con que actúan
determinados funcionarios, embriagados de poder, se transformara en
comprensión y disposición a escuchar y solucionar los problemas
planteados; posibilitaría la desaparición del vandalismo que destruye
lo que es de todos y nadie considera suyo; estaría presente en la
recuperación de una conducta cívica y educada, de respeto y urbanidad,
que comprendiera desde la forma de conducirnos y comunicarnos, hasta
la eliminación de tanta palabra grosera, hoy dichas "con naturalidad"
en plena calle por adultos, adolescentes y hasta por niños. El cambio
de mentalidad que se nos pide y que tanto necesitamos, incluye la
transparencia informativa, porque al verdadero dueño, el pueblo, no se
le debe ocultar nada relacionado con lo que es suyo. Con un cambio de
mentalidad, presenciaríamos el regreso a la honestidad, el repudio del
delito y el apego a la legalidad. Esto último se reflejaría tanto en
el que hoy rapiña a nivel de cuadra, dedicado "al invento", como en el
que, investido de poderes, medra y roba al amparo de un cargo o dicta
disposiciones que burlan las leyes y violan la Constitución. Un cambio
de mentalidad implicaría el respeto generalizado al otro, a su forma
de pensar no coincidente con la nuestra, a su derecho a expresarla,
así como el respeto a todo lo que es ajeno. La doble moral
desaparecería cuando el que denuncie un problema o discrepe de alguna
medida, no se busque ningún problema por ello. Quizás cambiando
nuestra mentalidad, llegaríamos al consenso de que la soberanía reside
únicamente en el pueblo y que sobre el pueblo no puede ejercerla
ningún grupo o partido; nos convenceríamos que los gobernantes son
servidores del pueblo y actúan en representación del mismo;
concordaríamos también que es el pueblo quien subvenciona al Estado y
no al revés, como pretenden algunos. Entonces, al calor de la "nueva
mentalidad", se produciría el rescate de valores que hoy se han
perdido, los jefes serían el mejor ejemplo para sus subordinados,
resucitaría la disciplina y el cumplimiento del deber trocaría en
satisfacción la obligación aceptada de mala gana.
Sin embargo, la mentalidad y su cambio no son conceptos abstractos; se
materializan en acciones que pueden ser positivas o negativas,
atendiendo al sujeto que las ejecuta, el cual se modifica
constantemente, evolucionando o involucionando al compás de las
condiciones cambiantes. La mente no puede cambiar la realidad, solo
puede reflejarla; y los deseos son sencillamente deseos. Un cambio de
mentalidad no es un acto volitivo, no se produce por decreto, ni por
exhortaciones al cambio. Al cabo, cada uno actúa acorde a su manera de
ver la realidad y atendiendo a cómo esa realidad afecta su vida. Nadie
percibe como propios los bienes que no disfruta y sobre los cuales no
decide. No es posible que prevalezca la solidaridad y desaparezca el
egoísmo en medio de una tormenta, donde se ha escuchado el grito de
"¡Sálvese quien pueda!" Al que malamente está tratando de sobrevivir,
es inútil pedirle que conserve rasgos de urbanidad.
La mentalidad que necesitamos cambiar, es una forma de pensar que,
desgraciadamente, está muy generalizada. Y ya lo dice nuestra
doctrina, cada cual piensa acorde a la forma en que vive, porque el
pensar es un reflejo del vivir. Es entonces imperioso cambiar las
condiciones en que vivimos, para lograr el ansiado cambio de
mentalidad.
Desde Regla,
Ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde
cubanía. Noviembre 18 de 2013
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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com
LA MENTALIDAD Y SU CAMBIO
Por Jorge C. Oliva Espinosa
El "cambio de mentalidad" es un reclamo insistente del mandatario
cubano; asunto prioritario para el logro de los propósitos declarados
por el gobierno y factor decisivo en la solución de muchos de los
problemas que enfrentamos. Para todos está claro que un cambio en la
forma de pensar y conducirse es muy necesario, yo diría que
urgentemente necesario; esa transformación abarcaría la manera de
percibir los hechos indeseables y la forma de reaccionar y actuar ante
ellos; se concretaría, por ejemplo, en un trato amable por parte del
dependiente que me atiende con desgano y hosquedad cuando concurro a
un comercio; haría que la arrogancia e indiferencia con que actúan
determinados funcionarios, embriagados de poder, se transformara en
comprensión y disposición a escuchar y solucionar los problemas
planteados; posibilitaría la desaparición del vandalismo que destruye
lo que es de todos y nadie considera suyo; estaría presente en la
recuperación de una conducta cívica y educada, de respeto y urbanidad,
que comprendiera desde la forma de conducirnos y comunicarnos, hasta
la eliminación de tanta palabra grosera, hoy dichas "con naturalidad"
en plena calle por adultos, adolescentes y hasta por niños. El cambio
de mentalidad que se nos pide y que tanto necesitamos, incluye la
transparencia informativa, porque al verdadero dueño, el pueblo, no se
le debe ocultar nada relacionado con lo que es suyo. Con un cambio de
mentalidad, presenciaríamos el regreso a la honestidad, el repudio del
delito y el apego a la legalidad. Esto último se reflejaría tanto en
el que hoy rapiña a nivel de cuadra, dedicado "al invento", como en el
que, investido de poderes, medra y roba al amparo de un cargo o dicta
disposiciones que burlan las leyes y violan la Constitución. Un cambio
de mentalidad implicaría el respeto generalizado al otro, a su forma
de pensar no coincidente con la nuestra, a su derecho a expresarla,
así como el respeto a todo lo que es ajeno. La doble moral
desaparecería cuando el que denuncie un problema o discrepe de alguna
medida, no se busque ningún problema por ello. Quizás cambiando
nuestra mentalidad, llegaríamos al consenso de que la soberanía reside
únicamente en el pueblo y que sobre el pueblo no puede ejercerla
ningún grupo o partido; nos convenceríamos que los gobernantes son
servidores del pueblo y actúan en representación del mismo;
concordaríamos también que es el pueblo quien subvenciona al Estado y
no al revés, como pretenden algunos. Entonces, al calor de la "nueva
mentalidad", se produciría el rescate de valores que hoy se han
perdido, los jefes serían el mejor ejemplo para sus subordinados,
resucitaría la disciplina y el cumplimiento del deber trocaría en
satisfacción la obligación aceptada de mala gana.
Sin embargo, la mentalidad y su cambio no son conceptos abstractos; se
materializan en acciones que pueden ser positivas o negativas,
atendiendo al sujeto que las ejecuta, el cual se modifica
constantemente, evolucionando o involucionando al compás de las
condiciones cambiantes. La mente no puede cambiar la realidad, solo
puede reflejarla; y los deseos son sencillamente deseos. Un cambio de
mentalidad no es un acto volitivo, no se produce por decreto, ni por
exhortaciones al cambio. Al cabo, cada uno actúa acorde a su manera de
ver la realidad y atendiendo a cómo esa realidad afecta su vida. Nadie
percibe como propios los bienes que no disfruta y sobre los cuales no
decide. No es posible que prevalezca la solidaridad y desaparezca el
egoísmo en medio de una tormenta, donde se ha escuchado el grito de
"¡Sálvese quien pueda!" Al que malamente está tratando de sobrevivir,
es inútil pedirle que conserve rasgos de urbanidad.
La mentalidad que necesitamos cambiar, es una forma de pensar que,
desgraciadamente, está muy generalizada. Y ya lo dice nuestra
doctrina, cada cual piensa acorde a la forma en que vive, porque el
pensar es un reflejo del vivir. Es entonces imperioso cambiar las
condiciones en que vivimos, para lograr el ansiado cambio de
mentalidad.
Desde Regla,
Ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Noviembre 18 de 2013
--
________________________________________________________________
De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com
Por Jorge C. Oliva Espinosa
El "cambio de mentalidad" es un reclamo insistente del mandatario
cubano; asunto prioritario para el logro de los propósitos declarados
por el gobierno y factor decisivo en la solución de muchos de los
problemas que enfrentamos. Para todos está claro que un cambio en la
forma de pensar y conducirse es muy necesario, yo diría que
urgentemente necesario; esa transformación abarcaría la manera de
percibir los hechos indeseables y la forma de reaccionar y actuar ante
ellos; se concretaría, por ejemplo, en un trato amable por parte del
dependiente que me atiende con desgano y hosquedad cuando concurro a
un comercio; haría que la arrogancia e indiferencia con que actúan
determinados funcionarios, embriagados de poder, se transformara en
comprensión y disposición a escuchar y solucionar los problemas
planteados; posibilitaría la desaparición del vandalismo que destruye
lo que es de todos y nadie considera suyo; estaría presente en la
recuperación de una conducta cívica y educada, de respeto y urbanidad,
que comprendiera desde la forma de conducirnos y comunicarnos, hasta
la eliminación de tanta palabra grosera, hoy dichas "con naturalidad"
en plena calle por adultos, adolescentes y hasta por niños. El cambio
de mentalidad que se nos pide y que tanto necesitamos, incluye la
transparencia informativa, porque al verdadero dueño, el pueblo, no se
le debe ocultar nada relacionado con lo que es suyo. Con un cambio de
mentalidad, presenciaríamos el regreso a la honestidad, el repudio del
delito y el apego a la legalidad. Esto último se reflejaría tanto en
el que hoy rapiña a nivel de cuadra, dedicado "al invento", como en el
que, investido de poderes, medra y roba al amparo de un cargo o dicta
disposiciones que burlan las leyes y violan la Constitución. Un cambio
de mentalidad implicaría el respeto generalizado al otro, a su forma
de pensar no coincidente con la nuestra, a su derecho a expresarla,
así como el respeto a todo lo que es ajeno. La doble moral
desaparecería cuando el que denuncie un problema o discrepe de alguna
medida, no se busque ningún problema por ello. Quizás cambiando
nuestra mentalidad, llegaríamos al consenso de que la soberanía reside
únicamente en el pueblo y que sobre el pueblo no puede ejercerla
ningún grupo o partido; nos convenceríamos que los gobernantes son
servidores del pueblo y actúan en representación del mismo;
concordaríamos también que es el pueblo quien subvenciona al Estado y
no al revés, como pretenden algunos. Entonces, al calor de la "nueva
mentalidad", se produciría el rescate de valores que hoy se han
perdido, los jefes serían el mejor ejemplo para sus subordinados,
resucitaría la disciplina y el cumplimiento del deber trocaría en
satisfacción la obligación aceptada de mala gana.
Sin embargo, la mentalidad y su cambio no son conceptos abstractos; se
materializan en acciones que pueden ser positivas o negativas,
atendiendo al sujeto que las ejecuta, el cual se modifica
constantemente, evolucionando o involucionando al compás de las
condiciones cambiantes. La mente no puede cambiar la realidad, solo
puede reflejarla; y los deseos son sencillamente deseos. Un cambio de
mentalidad no es un acto volitivo, no se produce por decreto, ni por
exhortaciones al cambio. Al cabo, cada uno actúa acorde a su manera de
ver la realidad y atendiendo a cómo esa realidad afecta su vida. Nadie
percibe como propios los bienes que no disfruta y sobre los cuales no
decide. No es posible que prevalezca la solidaridad y desaparezca el
egoísmo en medio de una tormenta, donde se ha escuchado el grito de
"¡Sálvese quien pueda!" Al que malamente está tratando de sobrevivir,
es inútil pedirle que conserve rasgos de urbanidad.
La mentalidad que necesitamos cambiar, es una forma de pensar que,
desgraciadamente, está muy generalizada. Y ya lo dice nuestra
doctrina, cada cual piensa acorde a la forma en que vive, porque el
pensar es un reflejo del vivir. Es entonces imperioso cambiar las
condiciones en que vivimos, para lograr el ansiado cambio de
mentalidad.
Desde Regla,
Ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Noviembre 18 de 2013
--
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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com
jueves, 14 de noviembre de 2013
LOS MINIS DE FKIN
Después de una semana entretenidos en recientes prohibiciones y la
subsiguiente discusión, merecen un descanso propiciado por mis
minicuentos.
Ese es mi propósito, brindarles un cambio de tema, aunque no lo parezca...
Jorge C. Oliva
Noviembre 15 de 2013
IMPEDIMENTOS
Soñaba escribir sobre las fuentes del mini cuento y sus primeros
cultivadores. Pensó en aquel que dijo: "Tú lo has dicho y no yo". Ahí
estaba quizás la más antigua evidencia del género y su innegable
autor. Pero desechó el pensamiento por blasfemo, él era un convencido
y devoto creyente. No podía escribir nada semejante; ni ninguna otra
cosa, porque no tenía manos.
BAJO TORTURA
El pobre Pasado se encontraba preso en las mazmorras del Poder. Allí,
el torturador Presente le retorció los huesos y lo obligó a declararlo
su heredero. Mientras, La Madre Historia se deshacía en gritos de
horror.
SUPERLATIVOS
Preguntó por los más ricos. Y le señalaron una familia numerosísima,
donde todos eran diferentes y cada cual tenía un poco que
intercambiaba con los demás. El nombre de aquella familia era
Diversidad. Entonces se interesó por la paupérrima y lo condujeron
ante una miserable indigente. Estaba sola y se alimentaba comiéndose a
sí misma. Se llamaba Uniformidad.
INDIGNADOS
Los que una vez creyeron y vieron que el Redentor no moría por ellos y
se reservaba el mejor bocado; los que descubrieron el engaño y el gran
truco de los panes y los peces; los que una vez confiaron y ven
cerradas las puertas de todo futuro; los manipulados como rebaño y
despreciados como seres. Esos son los indignados.
SOSPECHOSA INDULGENCIA
Una avispa y una abeja amenazaban con sus aguijones al hombre. Éste
mató a la avispa y siguió exponiéndose a la picada de la abeja. Al
preguntarle el porqué de su decisión, respondió: "Aunque me ataque,
esa abejita me es de gran utilidad."
INVOLUCIÓN
Al principio aprendió a utilizar objetos. Los fue construyendo cada
vez más complejos. Pero terminó convirtiendo a los objetos en Dioses y
utilizando como objetos a sus semejantes. Así se transformó en el
hombre moderno.
SOLIDARIDAD
El verdugo, compasivo, se acercó al reo y le susurró: No te preocupes,
afilé bien el hacha.
USURPACIÓN
El Rey encargó a un empleado suyo la administración del Palacio. Al
principio, como representante real, ejercía las funciones de un
mayordomo; pero fue ampliando cada vez más su poder hasta convertir al
monarca en esclavizado sirviente. Hoy aquellos criados, convertidos en
reyes, han creado nuevas dinastías.
--
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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com
subsiguiente discusión, merecen un descanso propiciado por mis
minicuentos.
Ese es mi propósito, brindarles un cambio de tema, aunque no lo parezca...
Jorge C. Oliva
Noviembre 15 de 2013
IMPEDIMENTOS
Soñaba escribir sobre las fuentes del mini cuento y sus primeros
cultivadores. Pensó en aquel que dijo: "Tú lo has dicho y no yo". Ahí
estaba quizás la más antigua evidencia del género y su innegable
autor. Pero desechó el pensamiento por blasfemo, él era un convencido
y devoto creyente. No podía escribir nada semejante; ni ninguna otra
cosa, porque no tenía manos.
BAJO TORTURA
El pobre Pasado se encontraba preso en las mazmorras del Poder. Allí,
el torturador Presente le retorció los huesos y lo obligó a declararlo
su heredero. Mientras, La Madre Historia se deshacía en gritos de
horror.
SUPERLATIVOS
Preguntó por los más ricos. Y le señalaron una familia numerosísima,
donde todos eran diferentes y cada cual tenía un poco que
intercambiaba con los demás. El nombre de aquella familia era
Diversidad. Entonces se interesó por la paupérrima y lo condujeron
ante una miserable indigente. Estaba sola y se alimentaba comiéndose a
sí misma. Se llamaba Uniformidad.
INDIGNADOS
Los que una vez creyeron y vieron que el Redentor no moría por ellos y
se reservaba el mejor bocado; los que descubrieron el engaño y el gran
truco de los panes y los peces; los que una vez confiaron y ven
cerradas las puertas de todo futuro; los manipulados como rebaño y
despreciados como seres. Esos son los indignados.
SOSPECHOSA INDULGENCIA
Una avispa y una abeja amenazaban con sus aguijones al hombre. Éste
mató a la avispa y siguió exponiéndose a la picada de la abeja. Al
preguntarle el porqué de su decisión, respondió: "Aunque me ataque,
esa abejita me es de gran utilidad."
INVOLUCIÓN
Al principio aprendió a utilizar objetos. Los fue construyendo cada
vez más complejos. Pero terminó convirtiendo a los objetos en Dioses y
utilizando como objetos a sus semejantes. Así se transformó en el
hombre moderno.
SOLIDARIDAD
El verdugo, compasivo, se acercó al reo y le susurró: No te preocupes,
afilé bien el hacha.
USURPACIÓN
El Rey encargó a un empleado suyo la administración del Palacio. Al
principio, como representante real, ejercía las funciones de un
mayordomo; pero fue ampliando cada vez más su poder hasta convertir al
monarca en esclavizado sirviente. Hoy aquellos criados, convertidos en
reyes, han creado nuevas dinastías.
--
________________________________________________________________
De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com
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