jueves, 26 de septiembre de 2013

ENVEJECEMOS

ENVEJECEMOS Y NO HAY REMEDIO
Por Jorge C. Oliva Espinosa

Hace rato que vivo mi "tercera edad", eso en otro país cualquiera me
preocuparía; pero, por suerte, vivo en "Cubita la Bella", soy cubano y
para colmo pertenezco a un sector poblacional que crece día por día;
(1) sector del cual, con celo sin igual, velan nuestros queridos y
admirados gobernantes, muchos de los cuales, para suerte nuestra, son
contemporáneos nuestros. Ellos han dicho y repetido muchas veces que
"ningún necesitado quedará desamparado" y yo lo creo, aunque algunos
me hayan acusado de descreído. ¡Miren que decir eso de mí! De este
cubano que, como muchos, comprueba día a día los esfuerzos de nuestro
gobierno por consolidar, perfeccionar y actualizar, cada vez más,
nuestro socialismo y que no se asombra ante las disposiciones que se
toman para ello. Si a alguien le cabe duda, que repare en esas
medidas; están diseñadas para cerrarle el paso a cualquier pasito de
retroceso hacia el capitalismo y son tomadas con el pleno consenso de
todos los implicados. Basta un botón de muestra: el aumento de la edad
requerida para el retiro, fue una medida que se tomó y todos la
aceptamos sin chistar. Ahora mismo, el "Nuevo Código del Trabajo", se
está discutiendo amplísimamente, aunque no se lleve a referendo como
piden algunos exigentes extremistas. Por eso yo no entiendo a esos y a
algunos otros que hablan de "secretismos" y acusan a nuestros
sufridos dirigentes de estar escondiéndonos la bola. Ahora mismo,
colmo de transparencias, acabamos de ser informados de los acuerdos
que se tomaron en el último Consejo de Ministros. De esos acuerdos,
destaco el que más me interesa y toca de forma específica. Leo y releo
lo que se publicó en la prensa, esa prensa nuestra tan verídica y
eficiente, tan crítica y tan objetiva, cuando destaca las palabras del
compañero Marino Murillo, Vice Presidente del Consejo, el mismo
funcionario que propuso volver a las bicicletas (2) para paliar la
actual crisis, para nosotros cíclica (3), del transporte:
"Después de que se mejoren las condiciones de vida y la calidad de la
atención en estas instituciones, se disminuirá el subsidio mediante el
pago por el servicio. En el caso de los ancianos que, luego de las
investigaciones socioeconómicas realizadas, se demuestre la carencia
de ingresos, o que reciben pensiones bajas o no tienen familiares para
su cuidado, el pago total o parcial del servicio lo asumirá la
Asistencia Social, acotó. Por último, se promoverá y estimulará el
vínculo de las formas de gestión no estatal para la prestación de
servicios a las Casas de Abuelos y los Hogares de Ancianos. «El
problema del envejecimiento poblacional es un asunto serio», consideró
el Presidente cubano, quien alertó sobre la necesidad de analizarlo en
detalle, profundizar en sus causas y buscar soluciones porque «la
atención a los ancianos es una prioridad»."
¡Así que van a reparar y dotar de mejores condiciones, a las casas de
los abuelos y a los hogares de ancianos! No se reparará en esfuerzos
ni se escatimarán recursos. ¡Estoy seguro! Claro, que tanto la "actual
situación económica por la que atraviesa el país, como el brutal
bloqueo que nos impone el Imperialismo" recomiendan la disminución de
los subsidios y el cobro de ese servicio. Eso sí, se incentivará la
participación del sector no estatal (privado) en dichas instituciones.
Como muestra de la igualdad imperante en nuestra sociedad y de que
todos (los de arriba y los de abajo) gozamos de iguales oportunidades
para dedicarnos a explotar a los demás, no me extrañaría que la hija o
hijo de una figura jerárquica abriera su negocito para cuidar
viejitos, no sería nada nuevo. Ya hay una guardería infantil privada
en Nuevo Vedado, cuya propiedad fue atribuida calumniosamente a la
hija de un general (4). Por desgracia, en este mundo cruel siempre
habrá calumniadores, chismosos, descreídos e ingratos que no valoran
los sacrificios que tiene que hacer un dirigente.
En cuanto a lo que declaró el Presidente, estoy de pleno acuerdo: el
envejecimiento poblacional es un asunto serio (muy serio, diría yo).
También lo apoyo de todo corazón en su llamado a "analizarlo en
detalle, profundizar en sus causas y buscar soluciones porque «la
atención a los ancianos es una prioridad»." Menos mal que es una
prioridad y la van a analizar en detalle, etc., etcétera; así...
¡Puedo respirar tranquilo!

Desde Regla,
Ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Septiembre 27 de 2013

(1) La población envejece porque las mujeres no paren, los jóvenes
emigran y los viejos nos empecinamos en seguir viviendo, quizás por la
maligna curiosidad de ver hacia dónde nos lleva todo esto. Además de
envejecer, también decrecemos: el último censo informa que somos diez
mil habitantes menos que hace diez años, fecha del anterior censo.
(2) No me imagino a este Vice, tripulando un biciclo propulsado por el
pedaleo muscular. Dado su volumen y peso corporal, tendría que ser un
vehículo sólidamente reforzado.
(3) Cíclica, con el doble significado que le damos los cubanos a la
palabra "ciclo" y su adjetivación, tanto al referirnos a un tipo de
vehículo, como al período en que se repite un fenómeno o evento dado.
(4) De la existencia del establecimiento, me enteré por un artículo
sin firma que me llegó hace unos días y que insinúa insidiosamente que
la propietaria, Zulema Rosales, por el solo hecho de tener igual
apellido, pudiera ser la hija del General Ulises Rosales; seguramente,
se trata de una venenosa campaña del enemigo, tratando siempre de
confundir al pueblo y difamar a nuestra dirigencia.

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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.

Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com

miércoles, 25 de septiembre de 2013

LOS GUARDIANES DE LA FE

LOS GUARDIANES DE LA FE
Por Jorge C. Oliva Espinosa

El incidente provocado por Robertico Carcasés y la inmediata sanción
impuesta y rápidamente retirada, evidencia que los represores están
ahí, agazapados, aguardando el momento de entrar en acción; en su
papel de celosos guardianes de la fe, como nuevos inquisidores,
dispuestos a llevar a la hoguera a cualquiera que muestre el menor
signo de herejía. No son personajes desaparecidos al cierre de un mal
llamado "Quinquenio gris", están vivitos y coleando, esperando
cualquier oportunidad que les parezca propicia para activar la
represión y hacer sentir su poder. Encarnan a los represores de
siempre, pero en realidad son unos frustrados, porque no vivieron en
la época que les hubiera permitido realizarse como esbirros y
sicarios; como aquellos al vejar y torturar, estos sienten un inefable
placer al reprimir y su deformada mentalidad es tema de inagotable
interés para sicólogos y psiquiatras. Sufren un serio complejo de
inferioridad, que compensan al sentirse poderosos cuando ejercen su
labor.
Fray Tomás de Torquemada no es una figura del pasado, su personalidad
enfermiza se repite a través de los siglos y en nuevos escenarios
desempeña su viejo oficio. La vocación de reprimir, hacer sufrir, de
arrancar confesiones y arrepentimientos, tuvo sus predios en las
mazmorras del oscuro medioevo, en la Unión Soviética de Stalin y en
las estaciones de la policía batistiana; está hoy presente en el
centro de torturas que ha instalado el gobierno norteamericano en la
base naval de Guantánamo y, bajo formas más refinadas pero igualmente
represivas, en algunas instituciones nuestras que ejercen, con
aprestos inquisitoriales, la censura. Estas últimas, sin recurrir al
daño físico, son tan capaces de destruir a sus víctimas, como el más
sanguinario torturador. Ya no usan de los hierros al rojo, ni arrancan
uñas, ni vacían ojos; ya no excomulgan, ahora imponen sanciones,
separan, silencian, aíslan, despojan de empleo y medios de
subsistencia, cierran para sus víctimas las editoriales y salas de
teatro, las desaparecen de cualquier espacio público, eliminan sus
obras de todas las carteleras, programaciones radiales y televisivas,
les retiran los servicios de correo electrónico y de acceso a la
internet, monitorean sus teléfonos y los hacen vivir bajo amenazadora
y constante vigilancia. Como única opción exigen la retractación al
penitente, su autocrítica, sólo así darán piadoso olvido a las ofensas
cometidas, pero ya no volverá el "ofensor" a ocupar el lugar que tenía
y se convertirá para siempre en NADIE; ya no es, pero tampoco fue ni
será, lo han transmutado en un ser inexistente, mediante la aplicación
de un nuevo verbo: "ningunear", porque al díscolo lo "ningunearán", lo
tornarán alguien que no ha existido nunca. Hasta el inmortal Ernesto
Lecuona estuvo ninguneado una vez, pero el genio era tan grande y su
música había traído tanta gloria a Cuba, que tuvieron que restituirle
su lugar en la Historia; fue una de las tantas rectificaciones de las
que hemos sido testigos. Porque rectificar no es solo de sabios y
equivocados, también los nuevos inquisidores han tenido que
rectificar. Ahora mismo, con Robertico se vieron obligados a hacerlo.
En definitiva la torpeza del muchacho lo que merecía era un cariñoso
coscorrón en privado y en el escenario la respuesta inmediata de
cualquiera de los compañeros suyos que le siguieron en el acto.
Hubieran aplicado con él, aquel refrán que dice: "donde se cae el
burro, ahí mismo se le dan los palos"; pero no, nadie se atrevió allí
mismo a contradecirle ni a reprocharle su desafortunada improvisación,
quizás expresada en un momento de descontrol emocional. Solo al día
siguiente, los Guardianes de la Fe entraron en acción. ¡Eso prueba que
están ahí!

Desde Regla,
Ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Septiembre 26 de 2013


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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.

Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com

martes, 24 de septiembre de 2013

LA COSA

LA "COSA"
Por Jorge C. Oliva Espinosa

Después de documentarse sobre la "Re" romana, traducida como "la
cosa", Sempronio quiso darme una lección de historia; se había leído
un grueso tomo titulado "Historia del PCUS" (Partido Comunista de la
Unión Soviética), y después de mostrarme dicho libro, lo tiró con
displicencia sobre la mesa, tomó aire profesoral y me aturdió con la
siguiente exposición:
"Para nosotros, ´La Cosa` parece que comenzó en 1917, cuando Lenin
tomó el poder al frente de la facción minoritaria del Partido Obrero
Socialdemócrata Ruso (POSDR), facción llamada erróneamente
bolchevique, que quiere decir mayoría. Claro que, para su campaña
enarboló la consigna de "todo el poder para los Soviets", que eran los
Concejos ("sóviet" en ruso significa "concejo", concejo con "C" que no
es lo mismo que consejo de aconsejar), dichos Concejos eran unas
asambleas de diputados elegidos por la masa. Pero la consigna solo
prevaleció para la agitación y toma del poder, porque cuando lo tuvo
en las manos, Lenin disolvió el Congreso de los Sóviets y concentró
todo el poder en "la fuerza dirigente del proletariado: el Partido",
una élite de políticos profesionales, apertrechada ideológicamente y
muy disciplinada que, como una engrasada maquinaria, se encargaba de
trasmitir lo dispuesto por un reducido grupo de gobernantes, llamado
Comité Central y dentro de éste, otro grupo aún menor, el Politburó o
Buró Político. De esta graciosa manera, le birlaron el poder ofrecido
a los Sóviets; en definitiva, esas asambleas populares eran una olla
de grillos, un salón de griterías y desorden, donde había
representaciones de todas las capas de la sociedad y por lo tanto
defensores de intereses muy heterogéneos, a veces contrapuestos y muy
difíciles de conciliar. Tal diversidad no era concebible en una
sociedad sin clases, homogénea, íntegramente constituida por
trabajadores; a ellos y solo a ellos debía corresponder el poder. Sin
embargo, los trabajadores eran muy incultos y no estaban capacitados
para dirigir; así lo planteó el mismo Lenin en su obra titulada "¿Qué
hacer?", de ahí que El Partido, que tomó el nombre de Comunista,
asumiera esa tarea con sus cuadros entrenados en eso de pensar de
manera uniforme y mandar a los incultos y no ideologizados, a los que
se les prohibía pensar. Una de las primeras políticas que emprendió el
nuevo régimen, fue la homogenización de la sociedad, para lo cual
exterminó a las antiguas clases dominantes (nobleza, burguesía y
terratenientes) y a los campesinos les impuso la colectivización
forzosa, forjando de esta manera la "indestructible alianza
obrero-campesina". Todo eso lo hizo Lenin en nombre del marxismo que,
"enriquecido" con su aporte, comenzó poco después a llamarse
marxismo-leninismo. Algunos marxistas, como Rosa Luxemburgo, se habían
escandalizado con la aplicación de aquellos métodos, mientras que
otros como Trotsky, dentro del propio Partido, encabezaron tendencias
que ponían en peligro su unidad y uniformidad de criterios. No fueron
los únicos escollos que tuvo que sortear Lenin en el breve período en
que gobernó; tenía ante sí un país atrasado, en crisis total,
desangrado económicamente, involucrado en la Primera Guerra Mundial y
arrasado por una guerra interna, invadido por ejércitos de las
principales potencias que ocupaban porciones de su territorio y como
si todo fuera poco, con camaradas de prestigio que le cuestionaban sus
decisiones y se atrevían a criticarle. Emergían ya, bien
identificables, las ambiciones de poder y conflictos entre los que se
disputaban el derecho a sucederle. A la muerte de Lenin, Stalin
terminó su obra unificadora, eliminando toda oposición y el más
discreto susurro de discrepancia. Fue tanto su éxito en lograrlo, que
sus seguidores copiaron sus métodos y los aplicaron aquí y en otros
países: en lo político, un Partido único; en lo económico un único
patrón, el Estado... " Después, Sempronio me aturdió con una retahíla
de citas anti leninistas del propio Marx, de Plejanov, Trotsky, Rosa
Luxemburgo, Malatesta, Gramsci, Habermas y otros, para resumir su
clase magistral con una sentencia categórica: "si eso es Socialismo,
mis atabales son claveles."
Desde Regla,
Ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Septiembre 25 de 2013


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Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
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lunes, 23 de septiembre de 2013

REDUNDANCIAS DEL PROBLEMA Y DE LA COSA

REDUNDANCIAS DEL PROBLEMA Y DE LA COSA
Por Jorge C. Oliva Espinosa

Más de una vez nuestro Presidente nos ha llamado a combatir lo mal
hecho, sin importarnos si por ello nos buscamos problemas... El
problema es que hemos visto los problemas que otros compañeros se han
buscado por combatir un problema. Porque a veces, el combate contra un
problema se convierte en problema para el que combate y en combate
contra el que combate, quien es acusado de combatir sagrados
principios, contra la Revolución y contra el Socialismo, servir al
enemigo, etc. Y la acusación no es cualquier cosa, ni la hace un
cualquiera, con frecuencia es alguien con poder suficiente para
aplastar a cualquiera que lo moleste por combatir problemas. Pero el
problema es más complicado, porque nuestro máximo dirigente ha añadido
que, las críticas y denuncias de lo mal hecho, es decir el combate,
debe hacerse en el lugar, el momento y la forma debida. ¡He ahí el
problema! Siguiendo esa orientación, puede que a quien combate lo mal
hecho, le digan que tiene razón, pero que no ha combatido en el lugar
adecuado, en la forma debida o en el momento apropiado. Una de las
tres, o las tres cosas pueden buscarle serios problemas al que incurra
en esos errores de tiempo, lugar y forma. Y el problema es que nadie
sabe cuál es el lugar, el momento y la forma, porque lugar, momento y
forma, los elige otro que responde, hecho una fiera, al que señale un
problema y que tiene poder para buscarle un gran problema por atacar
el problema; todo por señalar y denunciar el problema. ¡REDUNDANTE
PROBLEMA!
Desde Varadero recibí un artículo de Roberto Fernández García (no
Retamar, aunque vive frente al mar) que aborda este tema; lo hace
desde su profesionalidad de abogado; ducho en Derecho Romano y demás
disciplinas colaterales, Roberto emplea términos académicos como la
"Re o cosa" para referirse a lo tratado en instrumentos jurídicos que
sirven de base al derecho y particulariza cuando cita "la pública" o
derecho público, derecho de todos a expresar opiniones sobre asuntos
que a todos conciernen y afectan. Pero el problema es, que mi amigo
Roberto es graduado en Derecho y yo solo estudié hasta casi la mitad
de la carrera. Por eso tengo que acudir a Sempronio que meterá su
cuchareta hablando no de la "Re", sino de "la cosa". Nada, que con
tanta redundancia de problemas y cosas, aumenta la confusión de la que
ya escribí en anterior artículo, donde expresé:
"Vean cómo sigue la gran CONFUSION y cómo todavía se establece que
"OTRO" determine CUÁNDO, DÓNDE Y CÓMO podemos ejercer el derecho a
decir lo que pensamos. Por lo demás, está CLARO: Todos tenemos
libertad de pensamiento y palabra, pero OTRO(S) tiene(n) el derecho
aún mayor de determinar la forma, el momento y el lugar en que podemos
ejercer nuestra "linda, preciosa y respetada" libertad."
Al ver la magnitud del problema y la confusión que genera, mi problema
es que no puedo evitar que la mente se me ponga problemática y me
traiga la letra de una inolvidable canción de Osvaldo Farrés, titulada
"Quizás, quizás" y que dice:
"Siempre que te pregunto que cuándo, cómo y dónde/tú siempre me
respondes/quizás, quizás, quizás.../Estás perdiendo el
tiempo/pensando, pensando/Por lo que más tú quieras/hasta cuándo,
hasta cuándo..."
Y para no perder el tiempo, ni hacérselo perder a ustedes, estimados
lectores, pongo fin por hoy a esta retahíla de redundancias.

Desde Regla,
Ayer, "La Sierra Chiquita", ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Septiembre 24 de 2013


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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
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Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
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jorgecoliva@gmail.com

sábado, 21 de septiembre de 2013

EL PROBLEMA DE LOS NOMBRES

EL PROBLEMA DE LOS NOMBRES
Por Jorge C. Oliva Espinosa

En tiempos muy remotos, cuando los hombres eran pocos y los nombres
para distinguirlos eran muchos, bastaba con designar al sujeto con un
apelativo, casi siempre derivado de alguna característica que se
quería adjudicar al individuo. Así, para referirse a alguien en
particular, era suficiente decir Platón, Sócrates, Anaxágoras,
Eurípides, Fidias u otros. No había confusión alguna, todos entendían
de quien se trataba. Pero la humanidad se fue multiplicando y
expandiendo por todos los confines y comenzaron las repeticiones. Hubo
un Tales en Alejandría y otro Tales en Mileto, un Escipión en Roma y
otro que estaba en África, un Rodrigo en Triana y otro en Aragón; el
problema pudo resolverse de forma sencilla: añadiéndole un adjetivo o
patronímico al nombre. Así, uno de los Tales fue Tales de Mileto, uno
de los Escipión fue conocido como "El africano", aunque era romano por
nacimiento, más blanco que la leche y el primer marinero que dicen nos
avistó, ya era conocido como "Rodrigo, el de Triana". Como esto que
sucedió con griegos, romanos e iberos, se repetía en otras culturas,
los nórdicos echaron mano a similar recurso y así distinguieron a Eric
el Rojo de cualquier otro Eric.
La aparición de la propiedad privada y la subsecuente acumulación
originaria trajeron aparejados asuntos tan delicados como la
paternidad y el Derecho Sucesorio; entonces surgieron las familias con
sus apellidos. Los romanos se distinguieron por sus nombres compuestos
como Marco Tulio Séptimo Andrónico y por sus familias; así fueron
conocidísimas, entre otras, las familias de los Cayos, los Julios y
los Graco. Los apellidos proclamaban la pertenencia del sujeto a un
clan o linaje y garantizaba que descendía de sus fundadores, a pesar
de cualquier liviandad muy frecuente entre las esposas mal
atendidas... Los españoles, muy celosos guardianes de la pureza y
otros valores familiares, añadieron la terminación "ez" al nombre del
padre para distinguir a los hijos que aquel reconocía como suyos. Así
los hijos de Pero, Rodrigo, Martín y Fernando, usaron los apellidos
Pérez, Rodríguez, Martínez y Fernández. Algunos hijos no reconocidos,
acudieron a la geografía para hacerse de algún apellido y surgieron
los del Monte, del Valle, del Río, del Llano, del Lago y demás. Los
vikingos tenían su versión del problema y utilizaron el sufijo "son"
(hijo) añadido al nombre y todo el mundo supo que Ericsson era el hijo
de un tal Eric y Richardson el hijo de Richard, tradición que imitaron
sus descendientes anglosajones. Por cierto, ahora caigo en cuenta que
Edison, el gran inventor, debe haber sido descendiente de un tal
Eddy... En cambio, los eslavos fueron más complicados; ellos, entre
nombre y apellido, usan un patronímico terminado en ich para los
varones y en ova para las niñas, lo que identifica a la prole de uno y
otro sexo como hijos de Iván, pero además dotan de género al apellido
heredado, que será diferente para hijas o hijos. De este modo
encontramos a un Serguei Ivánovich Orlov o a una Svetlana Ivánova
Orlova, hermanitos los dos, hijos del mismo padre.
Como la humanidad siguió creciendo, volvieron a repetirse nombres y
apellidos; ello hizo necesario, en algunas culturas como la nuestra,
el uso de un segundo apellido, mientras en otras dio lugar a una
complicación del nombre o el uso de varios nombres en una retahíla
inacabable como Antonio Felipe Augusto Celedonio Alberto de la
Caridad, lo que quizás se debió a que los padres quisieron quedar bien
con tíos, abuelos y parientes y le pusieron al niño sus nombres. En
nuestro medio insular, caribeño y mestizo, proliferaron los motes y
apodos, algunos pertenecientes privativamente a determinados nombres;
los José fueron llamados Cheo o Pepe, los Francisco Paco o Pancho y
los Jesús se conocieron por Chucho. Todo adobado con sus variantes de
Pepo, Pepito, Pepín, Pepitín, o Panchito, Panchón, Panchín, Paquito,
Paquitín y otros diminutivos, diversidad debida al empecinamiento de
padres ególatras que impusieron al hijo su nombre y lo condenaron de
esta forma a verse siempre disminuido; supe del nonagenario que murió
llamándose Fermincito, el hijo de Fermín. En el otro extremo, contamos
con la original familia de los Alfonso que nombra a sus hijos con
letras del alfabeto. Ha ocurrido también que los apodos volvieron a
repetirse y fue necesario añadirle un adjetivo para diferenciar a
"Chicho el Cojo" o "Pepe el Bizco" de otros Chichos y Pepes. He sabido
de algunos cubanos que tienen igual nombre y apellido que yo, pero que
ejercían profesiones distintas a la mía. Hace poco conocí a otro Jorge
Oliva, ¡vaya coincidencias!, también profesor jubilado y escritor,
pero con la diferencia que este otro es argentino y vive en El Chaco y
yo soy cubano y vivo en Regla. Por los caminos del ciberespacio nos
encontramos y no tuvimos problemas al intercambiar ideas y escritos,
ya que coincidíamos en el pensar y en el modo de apreciar algunas
cosas... Mayor confusión y problema tuvo un amigo mío, por tener igual
nombre y apellido que el reconocido intelectual y Director de la Casa
de las Américas, Roberto Fernández Retamar. Como mi amigo también
escribe, aunque no es tan conocido como su homónimo, uno de sus
artículos fue atribuido al prestigioso hombre de letras. Él no tuvo
culpa alguna del embrollo, pues lo firmó con su nombre y apellido:
Roberto Fernández. Parece que algún oficioso lo tomó como omisión y le
añadió el Retamar, lo que al ser publicado provocó la rápida protesta
de los dos cubanos llamados Roberto Fernández, ya que ambos divergen
en sus criterios sobre nuestra actual situación. Uno, el afamado, lo
hizo para aclarar que no era el autor del escrito y distanciarse así
de cualquier responsabilidad con las críticas que contenía; el otro
para reclamar su autoría. Es muy posible que existan por ahí otros
Robertos Fernández que no sean necesariamente Retamar, por lo que no
es aconsejable que Roberto, nuestro amigo, coloque después de su
Fernández, un rotundo "No Retamar"; es mejor que ponga el García que
tiene como segundo apellido. Vamos a ver por cuánto tiempo esta
diferenciación es efectiva, pues de continuar creciendo la humanidad,
de seguro pronto nos hará falta un tercer apellido para
diferenciarnos. ¡Problemas de los nombres!

Desde Regla,
Ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Septiembre 21 de 2013

jueves, 19 de septiembre de 2013

AVISO DE SEMPRONIO

AVISO:
Aprovechando una breve ausencia de Jorge C., tomé el mando, violé el
racionamiento que ha impuesto en la distribución de sus mini y nano
cuentos y hoy les envío una cantidad extra de esos materiales,
escritos por mi socio para evadirse de sus preocupaciones ciudadanas.
Como notarán, en sus temas no dejan de aparecer esas inquietudes que
lo embargan. ¡Este ambia mío no tiene remedio!...
Desde la Regla de mis amores, les saluda,
SEMPRONIO

APARIENCIAS
La Zorra se disfrazó de gato, el perro anduvo en dos patas, el lobo se
cubrió de lana y ensayó un balido. Como todos fingían ser lo que no
eran, ya ninguno confió en las apariencias y fue imposible dar con el
culpable de tanta simulación, que anduvo tal como era, sin esforzarse
por engañar a nadie.
LA DISPOSICIÓN
Cuando él manifestó su disposición a incorporarse a la zafra de forma
permanente, todos los asistentes a la asamblea le tributaron cerrada
ovación. Una vez terminado el acto, le pidió al compañero más cercano
que empujara su silla de ruedas y le ayudara a abandonar el salón.
EXTINGUIDOS
Cuando imperó la Justicia en el mundo, se vieron despojados de su
habitual contenido de trabajo. No encontraron malvados contra quienes
luchar, ni víctimas que defender. Sin causa por la que inmolarse, ni
injusticia que enfrentar, se sintieron inútiles. Se entregaron al
ocio, engordaron y, faltos ya de razón alguna para vivir, se
extinguieron totalmente los héroes.
AMOR MATERNAL
La señora Gallina era tan buena madre, tan buena que, teniendo
solamente dos pollitos, cuando uno se le puso malito mató al otro para
hacerle al enfermo una sopa que lo curara.
EXPECTATIVAS
A llegó donde B, que estaba de lo más entretenida sin hacer nada.
-¿A qué juegas?
-A esperar
Y se pusieron a esperar.
En eso apareció C, los vio esperando y quiso hacer lo mismo, porque
era la mejor forma de sobrevivir. Luego se les unieron D, y E, y F,
más tarde G. Así fueron arribando cada vez más letras y quedaban
atrapadas en el no hacer, hasta que la última se puso también a
esperar. Todas jugaron aquel triste e inútil juego, olvidando que en
un tiempo ellas se juntaban para hacer palabras.
¡MENOS MAL!…
La ovejita era feliz, se sentía afortunada: el hombre le facilitaba la
vida, le aseguraba pasto fresco y limpias aguadas. Pero sobre todo, la
protegía del lobo. No, ella no sería devorada; aquellas fauces
feroces, siempre hambrientas, no la despedazarían. La jauría famélica
no disputaría sus despojos. Por eso, cuando en la casa se anunció
fiesta, y se afilaron los cuchillos y se encendieron los fogones, su
gozo se hizo júbilo. El hombre la había escogido entre todas para
presidir su mesa. No importaba que, para invitarla, le hubiera
amarrado sus cuatro paticas. Ella iba moviendo la colita en señal de
supremo regocijo.
LA FUNCION
En el gran teatro del mundo se abrió el telón. Como no habían asistido
los actores principales, los dobles subieron a escena. Era su gran
oportunidad. En los papeles protagónicos actuarían la Astucia
sustituyendo a la Inteligencia, la Imprudencia tomaría el lugar del
Valor, mientras que el Cinismo suplantaría a la Sinceridad. En los
secundarios, la Vanidad actuaría por el Orgullo y el Servilismo por la
Humildad. La función fue un éxito. Recibieron cerrada ovación. La
sala estaba totalmente colmada por la Hipocresía.


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miércoles, 18 de septiembre de 2013

CONCEPTOS EQUIVOCADOS

CONCEPTOS EQUIVOCADOS
Por Jorge C. Oliva Espinosa

Lo he dicho otras veces: disidente es el que, por pensar distinto,
discrepa y emite opiniones diferentes a las nuestras, pero por el solo
hecho de disentir no es un enemigo. Los criterios de Céspedes y
Agramonte disintieron en Guáimaro, los de Martí y Maceo lo hicieron en
La Mejorana, pero todos ellos concordaban en que la prioridad era la
independencia y que los enemigos eran el gobierno español, el
norteamericano que siempre nos ambicionó y algún que otro cubano
renegado. Tengo amigos que, por pensar diferente con respecto a
determinados temas, no considero enemigos míos, ellos siguen siendo
mis amigos. Por ejemplo uno, a quien tengo especial estima, en días
pasados calificó de "protesta pacífica" lo que yo considero
participación en un show mediático programado y pagado por el
enemigo; lo hacía él para defender a una mujer agredida salvajemente,
algo que debe indignar a cualquier nacido de mujer y ya mi amigo, por
haber participado la víctima en "protestas pacíficas", daba por
identificados a los autores del atropello; yo no tenía ni tengo igual
certeza de quiénes pudieron haber sido y chocaron nuestras opiniones.
Yo presto atención a las motivaciones que hay detrás de cada hecho; mi
amigo, responde al llamado de sus nobles sentimientos. Quizás yo
peque de analítico y él de emotivo. De ahí nuestra discrepancia. Por
discrepar no lo voy a considerar mi enemigo. Con razón sentencia mi
fraterno Félix Guerra y lo cito: "Si considerara enemigos a los que
cuestionan mis ideas, mi principal enemigo sería yo." Fin de la cita.
Por otra parte, enemigos declarados pueden coincidir en criterios al
hacer definiciones; así, los gobiernos de EEUU y de Cuba califican de
"socialismo" el sistema que el primero pretende destruir y el otro
"actualizar".
Los cubanos, con demasiada frecuencia, acostumbramos a equivocar los
términos, a usar definiciones erróneas y consideramos como disidentes
no sólo a los que piensan de forma diferente, sino también a aquellos
que piensan y obran, más obran que piensan, con el propósito claro de
destruirnos o cuando menos retrotraernos a pasados que ellos añoran.
Siguiendo este modo de conceptuar, también he visto llamar "opositores
pacíficos" a grupos que, obedeciendo planes urdidos en Estados Unidos,
se prestan para montar espectáculos de propaganda, verdaderos shows
callejeros que tienen como objetivo proyectar al extranjero una imagen
que sirva a sus siniestros propósitos; en estos actos siempre están
presentes reporteros y camarógrafos de agencias noticiosas extranjeras
que, oh casualidad, han sido avisadas oportunamente. Así "informan al
mundo del descontento, rayano en rebelión, que se vive en Cuba, donde
hay agitación popular y las condiciones de vida están exigiendo una
intervención humanitaria que venga en auxilio del sufrido pueblo y le
restituya la democracia"; por supuesto, el modelo de democracia que
nos quieren traer como remedio a nuestros males reales e inventados. Y
al que me tilde por esto de paranoico o de apoyar pretextos
gubernamentales, me basta recordarle "las intervenciones humanitarias"
en Afganistán, Irak y Libia, siempre precedidas por una campaña
mediática de demonización.
En estos días, que se ha intensificado la campaña a favor de la
liberación de los cubanos que guardan prisión por luchar contra el
terrorismo, he leído con estupefacción que un destacado intelectual
nuestro la iguala, con idéntico rasero, a la demanda por la
excarcelación "del anciano y enfermo Alan Gross". Y aquí se comete no
solo un error o confusión de conceptos, se cae en la omisión de algo
tan definitorio como las motivaciones que tuvo cada caso; saltar por
encima de objetivos tan opuestos y querer igualarlos, es como tratar
de comparar al proverbial huevo y la clásica castaña. ¡Oiga, por
favor!... El señor Gross es un "contratista", así ellos lo denominan,
como igualmente califican a los soldados contratados por la agencia
privada Black Water para enviarlos a Irak y Afganistán; la única
diferencia es que Míster Gross es un "Contratista" contratado por una
agencia del gobierno estadounidense, que lo envió a Cuba, a repartir
"generosamente" equipos tecnológicos para promover la restauración de
una "democracia" que nos tiene reservada el gran vecino del Norte.
Ramón, Gerardo, Fernando, Antonio y René no fueron a Estados Unidos a
subvertir el orden imperial allá implantado, ni a atentar contra su
sistema; fueron a evitar los actos vandálicos que se organizan y
financian allá y su secuela siniestra de muertes inocentes. El señor
Gross vino a "trabajar por nuestra futura liberación", liberación que
nos regresará a la tutela del poderoso vecino; nuestros cinco hermanos
fueron allá a velar por nuestra seguridad y tranquilidad ciudadana.
Resumiendo, trastocamos muchos términos y equivocamos muchas
definiciones; términos y definiciones los usamos erróneamente. De esa
forma, calificamos de revolucionarios a quienes sirven de coro a los
dictados oficiales, a los que consciente o inconscientemente se
prestan para las campañas enemigas, a los que escudan sus tropelías
tras un carné rojo y algún que otro funcionario que, espuriamente,
ejerce la representación del pueblo soberano, soberanía que usurpa
desde posiciones y privilegios que defiende a dentelladas, tan enemigo
del pueblo como cualquier mercenario.
Nada, que vemos enemigos donde no los hay y sin embargo, tenemos
enemigos en muchas e insospechadas partes. ¡No hay duda! ¡Vivimos
tiempos muy confusos!...

Desde Regla,
Ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía
Septiembre 17 de 2013

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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.

Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com