RECUERDOS DE REUTILIA
Por Jorge C. Oliva Espinosa
Reutilia nació en el batey de un central azucarero. Era la mayor de
una pila de hijos de un obrero que sólo tenía empleo el tiempo que
duraba la zafra: tres meses al año. Así que, desde que levantó dos
cuartas del suelo, ya se afanaba pelando viandas y limpiando calderos,
buscando agua y fregando, cargando a los más chiquitos cuando se
ponían gritones y barriendo el piso de tierra con racimos de palma
desprovistos del palmiche. Cuando apenas le empezaron a salir las
teticas, ya ayudaba a su madre a reforzar los ingresos familiares con
unas pocas pesetas, las que se buscaban lavando la ropa de casi todo
el "personal de confianza" del ingenio. Reutilia, aparte de colaborar
en el lavado, iba de casa en casa, recogiendo la ropa sucia y llevando
la limpia y planchada. Me parece estarla viendo, todavía una vejiga,
con su batica de retazos y sus pies descalzos, cargando enormes atados
de ropas, en su deambular diario por las mejores casas del poblado. En
esos trajines, ya todos la conocían como una muchachita seria,
hacendosa y callada. Nunca la vieron jugar como las demás niñas, ni
siquiera en su patio; en la calle sólo se le veía cumpliendo los
encargos de su madre. Así la conoció la Señora del Administrador, que
la colocó como criada en su casa. Allí Reutilia fregaba, limpiaba,
ayudaba a la cocinera, y hacía cuanto le ordenaban en interminables
jornadas, prolongadas desde el amanecer a la noche, hasta que volvía a
su casa, rendida de cansancio y de sueño. Le daban por su trabajo la
comida y diez pesos mensuales, lo que representaba una enorme ayuda
para su hogar. Una boca menos que alimentar y una entrada fija para
que comiera el resto de la familia. Su laboriosidad y la eficiencia
con que cumplía las tareas, le ganó la confianza de sus patrones, los
que descargaban en ella cada vez más tareas. El tiempo fue pasando,
Reutilia se convirtió, ya hecha una jovencita, en algo así como el
hacelotodo de aquella gente, su sombra y ayuda insustituible. Cuando
el dueño del Central, le encargó a su Administrador la atención de
otros negocios en La Habana, Reutilia se fue con ellos. En la
residencia capitalina, le dieron una habitación para ella sola, la que
quedaba sobre el garaje, el llamado "cuarto de criados" y le
duplicaron el sueldo. También le compraron zapatos y uniformes.
Reutilia se sentía en la gloria. Por primera vez en su vida, tenía un
dormitorio y una cama confortable para ella sola. Como si fuera poco,
también disponía de baño propio, al que accedía desde su cuarto. Cada
mes enviaba un giro postal por diez pesos a sus padres y una carta con
rústica letra, que siempre comenzaba así: "Queridos viejos, queridos
hermanos: Dios quiera que al recibo de éstas se encuentren bien, yo
bien a Dios gracias..." Luego agregaba algo sobre su quehacer diario y
los acontecimientos más recientes, vividos por sus señores, los que
llenaban su admiración y asombro. Así transcurrieron años; el
Caballero y la Señora se hicieron viejos, los niños que Reutilia vio
jugar de pequeños, consentidos por todos, se transformaron en "La
Señorita" y "El Señorito", los nuevos dueños. Reutilia vio mustiarse
sus carnes, convertida ya en la solterona ama de llaves, depositaria
de la confianza absoluta de aquella acaudalada familia y conocedora de
sus secretos. Ellos le habían cedido parte de sus grandes poderes y
ella disfrutaba por primera vez del placer de disponer y mandar a
otros. Era la que administraba la casa, la que contrataba y despedía
al resto de la servidumbre, la encargada de pagarles sus salarios, la
que ordenaba las compras al "grócery", la discreta testigo de las
inclinaciones equívocas de "la niña", (que ya no era tan niña), la
alcahueta y muchas veces involuntaria cómplice del tarambana de "El
señorito"; en fin, casi un miembro más de la familia. Pero solamente
"casi". Ella retribuía aquellas distinciones y poderes conferidos,
considerados privilegios en su fuero interno, con una fidelidad
perruna y con una devoción y entrega totales. El cumplimiento de sus
obligaciones, era para Reutilia el objetivo único de su vida. Fuera de
esto, no existía para ella otro mundo, ninguna otra ambición. Más allá
de los muros de aquella mansión, todo le era extraño y desconocido.
Así, cuando supo que los comunistas se habían cogido los negocios del
Señor y le habían quitado, con los edificios de apartamentos, todas
sus propiedades, Reutilia entendió que aquello era una agresión
gratuita que aquella familia no merecía, una tragedia que le alcanzaba
y que el nuevo gobierno era su enemigo. En reunión familiar, a la que
asistió desde su rincón de siempre, le fue informado que todos
viajarían a Estados Unidos y que ella se quedaría cuidando la casa.
Que sería como las anteriores veces, cuando la familia iba de
vacaciones. Y mientras durara aquella ausencia, que quizás fuera más
larga que las pasadas, ella quedaría al frente, responsable de la
casa. Quizás en esta ocasión, la ausencia de los dueños se
prolongara algo más, tan sólo unos meses, pero al final "los
americanos" pondrían las cosas en su lugar, como había sido siempre, y
ellos volverían. Hasta entonces, todo quedaba al cuidado de Reutilia.
Pero los meses pasaron y se convirtieron en años. Y aunque no recibía
noticias de sus amos, Reutilia seguía esperándolos, cuidando con celo
ejemplar, ya sin servidumbre, la casa y el dinero que le habían
dejado. Parte de ese dinero, lo perdió cuando el canje de moneda, pero
aun así le quedó el suficiente para atender a sus gastos y a los
mínimos requeridos para atender la casa. Un día, un funcionario tocó a
la puerta y le informó que, de acuerdo a las nuevas leyes, aquella
casona, por el hecho de habitarla durante tanto tiempo, le pertenecía
a ella y que debía concurrir a las oficinas de La Reforma Urbana para
formalizar los trámites correspondientes. Reutilia se horrorizó. Ella
no sería cómplice de aquel robo. Los legítimos dueños habían confiado
en ella y ella jamás los traicionaría. Con urgencia, notificó a sus
amos del nuevo atropello y recibió instrucciones de ellos.
Diligentemente, como había hecho toda su vida, cumplió sus órdenes.
Vendió algunas cosas a trasmano, solicitó pasaporte y visa y se fue al
Norte, para seguirles sirviendo allá.
¿Por qué, después de tanto tiempo, recuerdo a Reutilia?... Porque,
tristemente, encuentro que aún existen otras personas como Reutilia.
Son los de alma esclava, que añoran las viejas cadenas con las cuales
nacieron y necesitan un poderoso amo a quien servir.
Desde Regla,
ayer "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Enero 17 de 2013
--
________________________________________________________________
De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com
jueves, 17 de enero de 2013
viernes, 11 de enero de 2013
LA DISCREPANCIA Y SU DIVERSIDAD
LA DISCREPANCIA Y SU DIVERSIDAD
Por Jorge C. Oliva Espinosa
Yo discrepo, tú discrepas, él discrepa, nosotros discrepamos, pero
todos estamos de acuerdo, aunque nuestras respectivas discrepancias se
refieran a aspectos distintos. Porque la unidad de propósitos, el
tener un fin común como meta, no significa coincidencia en los métodos
y vías para alcanzarlos. Yo puedo pensar en una solución y tú en otra,
mientras que aquel tercero propone una distinta a las nuestras. Otra
que no es contraria de la mía, ni de la tuya, sino diferente. La
discrepancia puede estar en la forma de abordar un asunto, en la
prioridad que le concedemos sobre otro; en la rapidez para solucionar
un problema, en el método que recomendamos, porque lo entendemos más
eficaz, y mil etcéteras más. Porque los detalles de no concordancia
pueden ser muy variados. Tantos, como la diversidad de criterios que
pueden existir sobre un tema dado. Esta verdad perogrullesca, está
presente en todo proyecto a emprender. Pero, el problema se complica
cuando se trata de la conducción de un gobierno "con todos y para el
bien de todos" y del manejo de los recursos de una Nación. Esto nos
afecta a todos. Y por lo tanto, todos debemos participar en la
decisión que se tome. No, no es fácil la solución, pero no cabe duda
que esa solución deba ser participativa y democrática. Es decir, que
cuente con el aporte de todos y la aprobación de la mayoría.
Para reafirmar todo lo anterior, remitámonos a nuestra historia. Ni
aún en Guáimaro donde se encontraron, por primera vez, nuestros padres
fundadores, hubo un acuerdo unánime. Por el contrario, prevalecieron
las discrepancias: Céspedes y Agramonte discreparon sobre las formas
de gobierno que debía tener la República que trataban de forjar como
objetivo común. A pesar de estar de acuerdo en el fin, discrepaban en
las maneras de llevarlo a la práctica.
Estamos convencidos que pensamos de acuerdo a como vivimos. Porque es
la economía, el interés económico, base material de nuestras vidas, el
que en última instancia condiciona el pensamiento. Hoy, ante los
cambios que se instrumentan en nuestro modelo económico, surgen grupos
con intereses diferenciados. No son los mismos para el trabajador por
cuenta propia, para el agricultor independiente, para el
cooperativista, o para el asalariado estatal. Aún dentro de todos
ellos, hay diferencias entre los del productor de bienes y los del que
brinda servicios. Será lógica consecuencia, que esa diversidad de
intereses se exprese en un amplio abanico de criterios sobre los
problemas que afectan al grupo en particular y a toda la población en
general. Todos esos criterios deben ser escuchados y valorados, si
queremos construir un socialismo más democrático y participativo.
Tomar muy en cuenta las discrepancias y tener presente, que todos los
que discrepen no son nuestros enemigos.
Desde Regla,
Ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy, y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Enero 11 de 2013
--
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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com
Por Jorge C. Oliva Espinosa
Yo discrepo, tú discrepas, él discrepa, nosotros discrepamos, pero
todos estamos de acuerdo, aunque nuestras respectivas discrepancias se
refieran a aspectos distintos. Porque la unidad de propósitos, el
tener un fin común como meta, no significa coincidencia en los métodos
y vías para alcanzarlos. Yo puedo pensar en una solución y tú en otra,
mientras que aquel tercero propone una distinta a las nuestras. Otra
que no es contraria de la mía, ni de la tuya, sino diferente. La
discrepancia puede estar en la forma de abordar un asunto, en la
prioridad que le concedemos sobre otro; en la rapidez para solucionar
un problema, en el método que recomendamos, porque lo entendemos más
eficaz, y mil etcéteras más. Porque los detalles de no concordancia
pueden ser muy variados. Tantos, como la diversidad de criterios que
pueden existir sobre un tema dado. Esta verdad perogrullesca, está
presente en todo proyecto a emprender. Pero, el problema se complica
cuando se trata de la conducción de un gobierno "con todos y para el
bien de todos" y del manejo de los recursos de una Nación. Esto nos
afecta a todos. Y por lo tanto, todos debemos participar en la
decisión que se tome. No, no es fácil la solución, pero no cabe duda
que esa solución deba ser participativa y democrática. Es decir, que
cuente con el aporte de todos y la aprobación de la mayoría.
Para reafirmar todo lo anterior, remitámonos a nuestra historia. Ni
aún en Guáimaro donde se encontraron, por primera vez, nuestros padres
fundadores, hubo un acuerdo unánime. Por el contrario, prevalecieron
las discrepancias: Céspedes y Agramonte discreparon sobre las formas
de gobierno que debía tener la República que trataban de forjar como
objetivo común. A pesar de estar de acuerdo en el fin, discrepaban en
las maneras de llevarlo a la práctica.
Estamos convencidos que pensamos de acuerdo a como vivimos. Porque es
la economía, el interés económico, base material de nuestras vidas, el
que en última instancia condiciona el pensamiento. Hoy, ante los
cambios que se instrumentan en nuestro modelo económico, surgen grupos
con intereses diferenciados. No son los mismos para el trabajador por
cuenta propia, para el agricultor independiente, para el
cooperativista, o para el asalariado estatal. Aún dentro de todos
ellos, hay diferencias entre los del productor de bienes y los del que
brinda servicios. Será lógica consecuencia, que esa diversidad de
intereses se exprese en un amplio abanico de criterios sobre los
problemas que afectan al grupo en particular y a toda la población en
general. Todos esos criterios deben ser escuchados y valorados, si
queremos construir un socialismo más democrático y participativo.
Tomar muy en cuenta las discrepancias y tener presente, que todos los
que discrepen no son nuestros enemigos.
Desde Regla,
Ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy, y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Enero 11 de 2013
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martes, 8 de enero de 2013
EL OTRO NECESARIO
EL "OTRO" NECESARIO
Por Jorge C. Oliva Espinosa
Es archiconocido que el hombre es un animal gregario. Desde sus más
remotos orígenes, necesitó de otros para su supervivencia. Nace con
esa necesidad y crece y se desarrolla, siempre necesitando de otros,
dentro del grupo que le impone sus normas. Los sociólogos ya se han
ocupado de las contradicciones del ser individual con el social. Y los
filósofos de las reglas de conducta que tienden a compatibilizar
aquellas contradicciones. Porque es en la interrelación del individuo
con la sociedad, donde éste se completa, anteponiendo lo humano a lo
animal.
Bien señala Habermas, el de la Escuela de Frankfurt, que la
comunicación juega un papel primordial en el desarrollo de la
sociedad. Ese intercambio hizo posible el trueque primitivo y
posteriormente las relaciones de producción en cada etapa del
tránsito. Pero para que exista una comunicación son necesarias dos
voces, además del lenguaje común que les haga posible entenderse. Si
no permitimos al otro expresarse o no lo escuchamos, no habrá
comunicación posible y nos perdemos la posibilidad de superación que
se nos brinda al comunicarnos.
Suponga que nadie le señale a Usted sus errores y desaciertos, o que
si alguien lo hace, usted no lo escucha. Eso no quiere decir que usted
no los cometa. Pero lo más probable es que nunca se percate de ellos,
hasta que choque con las consecuencias y resultados de sus dislates.
Mientras esto no suceda, Usted sería su único juez. Juez y Parte. Juez
con tendencia a la benignidad y parte única del todo. Hasta puede
llegar a creerse infalible y dueño absoluto de la verdad. La ausencia
de señalamientos críticos, una especie de silencio a su alrededor,
pueden llevarlo a ese convencimiento. La crítica nos ayuda a
superarnos, a enriquecer el conocimiento del entorno y de nosotros
mismos, además de alertarnos ante posibles desviaciones. Pero no sólo
en la crítica, es beneficiosa la presencia del "otro". Su visión
distante, su punto de vista diferente sobre un asunto, nos ayudará a
concretar y hacer más objetiva la nuestra, por simple comparación.
Esto no debe entenderse como que ese "otro" lleve siempre la razón.
Pero tendremos un punto de referencia para analizar nuestras
posiciones desde "afuera", desde perspectivas ajenas. Conoceremos
también la imagen nuestra que tiene ese "otro". Es decir, la imagen
que proyectamos y que quizás no sea la que deseamos brindar. Aún al
escuchar al enemigo acérrimo, podemos discernir por contraposición,
cual es la decisión que debemos tomar (por supuesto, la contraria a su
"consejo"). Sabiendo hacia dónde va el otro, podemos decidir con
ventaja hacia dónde ir nosotros, si persistir en nuestro camino o
modificarlo. Siempre teniendo en cuenta, que todos los que discrepen
de nuestros criterios, no son enemigos y que el consenso se obtiene
con argumentos mediante la comunicación, no se impone por omisión del
"otro". Por todo lo expuesto, estoy convencido que en nuestro caso,
una oposición dentro del objetivo común, la construcción socialista,
es más que necesaria. Es urgente.
Desde Regla,
Ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Enero 8 de 2013
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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com
Por Jorge C. Oliva Espinosa
Es archiconocido que el hombre es un animal gregario. Desde sus más
remotos orígenes, necesitó de otros para su supervivencia. Nace con
esa necesidad y crece y se desarrolla, siempre necesitando de otros,
dentro del grupo que le impone sus normas. Los sociólogos ya se han
ocupado de las contradicciones del ser individual con el social. Y los
filósofos de las reglas de conducta que tienden a compatibilizar
aquellas contradicciones. Porque es en la interrelación del individuo
con la sociedad, donde éste se completa, anteponiendo lo humano a lo
animal.
Bien señala Habermas, el de la Escuela de Frankfurt, que la
comunicación juega un papel primordial en el desarrollo de la
sociedad. Ese intercambio hizo posible el trueque primitivo y
posteriormente las relaciones de producción en cada etapa del
tránsito. Pero para que exista una comunicación son necesarias dos
voces, además del lenguaje común que les haga posible entenderse. Si
no permitimos al otro expresarse o no lo escuchamos, no habrá
comunicación posible y nos perdemos la posibilidad de superación que
se nos brinda al comunicarnos.
Suponga que nadie le señale a Usted sus errores y desaciertos, o que
si alguien lo hace, usted no lo escucha. Eso no quiere decir que usted
no los cometa. Pero lo más probable es que nunca se percate de ellos,
hasta que choque con las consecuencias y resultados de sus dislates.
Mientras esto no suceda, Usted sería su único juez. Juez y Parte. Juez
con tendencia a la benignidad y parte única del todo. Hasta puede
llegar a creerse infalible y dueño absoluto de la verdad. La ausencia
de señalamientos críticos, una especie de silencio a su alrededor,
pueden llevarlo a ese convencimiento. La crítica nos ayuda a
superarnos, a enriquecer el conocimiento del entorno y de nosotros
mismos, además de alertarnos ante posibles desviaciones. Pero no sólo
en la crítica, es beneficiosa la presencia del "otro". Su visión
distante, su punto de vista diferente sobre un asunto, nos ayudará a
concretar y hacer más objetiva la nuestra, por simple comparación.
Esto no debe entenderse como que ese "otro" lleve siempre la razón.
Pero tendremos un punto de referencia para analizar nuestras
posiciones desde "afuera", desde perspectivas ajenas. Conoceremos
también la imagen nuestra que tiene ese "otro". Es decir, la imagen
que proyectamos y que quizás no sea la que deseamos brindar. Aún al
escuchar al enemigo acérrimo, podemos discernir por contraposición,
cual es la decisión que debemos tomar (por supuesto, la contraria a su
"consejo"). Sabiendo hacia dónde va el otro, podemos decidir con
ventaja hacia dónde ir nosotros, si persistir en nuestro camino o
modificarlo. Siempre teniendo en cuenta, que todos los que discrepen
de nuestros criterios, no son enemigos y que el consenso se obtiene
con argumentos mediante la comunicación, no se impone por omisión del
"otro". Por todo lo expuesto, estoy convencido que en nuestro caso,
una oposición dentro del objetivo común, la construcción socialista,
es más que necesaria. Es urgente.
Desde Regla,
Ayer, "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Enero 8 de 2013
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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
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jorgecoliva@gmail.com
domingo, 6 de enero de 2013
PETICION A LOS REYES
PETICIÓN A LOS REYES MAGOS
Por Jorge C. Oliva Espinosa
De niño, me enseñaron a creer en los Reyes Magos. Todos los 5 de
enero, escribía una cartica donde les pedía algún juguete, colocaba la
misiva dentro de mis zapatos, al pie de la cama y me acostaba temprano
para no entorpecer la llegada de aquellos dadivosos personajes,
envueltos en el misterio y la leyenda. Al amanecer, ya día 6, día
nombrado "de Reyes", saltaba del lecho y ansioso buscaba por toda la
casa los regalos pedidos. Era un amanecer de expectativas, que pronto
se traducían en alegría y decepción. Alegría de sorpresa cuando
encontraba un trompo o un paquete de caramelos no solicitados.
Decepción porque los nocturnos monarcas nunca me dejaban lo que yo
había pedido. Por muy bien que me hubiera portado, sus presentes no
correspondían a lo solicitado. Siempre me obsequiaban juguetes muy
baratos. La bicicleta y otros juguetes caros los recibían pocos niños
de mi barrio, independientemente de cómo se comportaran. Aquel ritual
parecía una permanente lección de conformidad. Pero nunca me conformé
y atisbé la realidad. Era fea y cruel, mientras la leyenda era bella y
seductora. Y preferí enfrentarme a la verdad: No había tales Reyes
Magos, eran los padres los que ponían al pie de la cama de sus hijos,
los regalos que sus recursos le permitían comprar. Y estos eran
diferenciados por la desigualdad económica y la injusticia social.
Esto chocaba con la pasión por la justicia que me habían inculcado
desde la cuna. Y contra esa injusticia se alzó, creo que una de las
primeras manifestaciones de mi rebeldía innata. Dejé de hacer cartas
para dejar en mis viejos zapatos cada cinco de enero. Desde entonces
comencé a interesarme por la realidad asfixiante que me rodeaba. Me
adentré en ella cada vez más, hasta que decidí que era inaplazable
cambiarla, subvertir el orden que nos habían impuesto.
Hoy, ya rebasado el recodo de la tercera edad, tengo deseos de
convertirme otra vez en el niño cándido que fui. Creer en los Reyes
Magos y escribirle en una cartica mis deseos de hoy. Serían sólo tres:
1. Que Chávez recupere su salud
2. Que los 5 compatriotas que extinguen crueles condenas en las
cárceles del Imperio vuelvan a la Patria, como lo que son: Nuestros
Héroes, los que fueron a las entrañas del monstruo para defendernos de
las sangrientas garras del terrorismo.
3. Que los gobernantes norteamericanos tengan un mínimo de
racionalidad o un adarme de decencia y nos quiten el injusto e inmoral
bloqueo con que han pretendido rendirnos desde hace más de cincuenta
años.
Nada más les pediría. Lo demás, mi confianza en nuestro Pueblo, me
dice que nosotros mismos podemos resolverlo.
Desde Regla,
Ayer "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Enero 6 de 2013, "Día de Reyes".
--
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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com
Por Jorge C. Oliva Espinosa
De niño, me enseñaron a creer en los Reyes Magos. Todos los 5 de
enero, escribía una cartica donde les pedía algún juguete, colocaba la
misiva dentro de mis zapatos, al pie de la cama y me acostaba temprano
para no entorpecer la llegada de aquellos dadivosos personajes,
envueltos en el misterio y la leyenda. Al amanecer, ya día 6, día
nombrado "de Reyes", saltaba del lecho y ansioso buscaba por toda la
casa los regalos pedidos. Era un amanecer de expectativas, que pronto
se traducían en alegría y decepción. Alegría de sorpresa cuando
encontraba un trompo o un paquete de caramelos no solicitados.
Decepción porque los nocturnos monarcas nunca me dejaban lo que yo
había pedido. Por muy bien que me hubiera portado, sus presentes no
correspondían a lo solicitado. Siempre me obsequiaban juguetes muy
baratos. La bicicleta y otros juguetes caros los recibían pocos niños
de mi barrio, independientemente de cómo se comportaran. Aquel ritual
parecía una permanente lección de conformidad. Pero nunca me conformé
y atisbé la realidad. Era fea y cruel, mientras la leyenda era bella y
seductora. Y preferí enfrentarme a la verdad: No había tales Reyes
Magos, eran los padres los que ponían al pie de la cama de sus hijos,
los regalos que sus recursos le permitían comprar. Y estos eran
diferenciados por la desigualdad económica y la injusticia social.
Esto chocaba con la pasión por la justicia que me habían inculcado
desde la cuna. Y contra esa injusticia se alzó, creo que una de las
primeras manifestaciones de mi rebeldía innata. Dejé de hacer cartas
para dejar en mis viejos zapatos cada cinco de enero. Desde entonces
comencé a interesarme por la realidad asfixiante que me rodeaba. Me
adentré en ella cada vez más, hasta que decidí que era inaplazable
cambiarla, subvertir el orden que nos habían impuesto.
Hoy, ya rebasado el recodo de la tercera edad, tengo deseos de
convertirme otra vez en el niño cándido que fui. Creer en los Reyes
Magos y escribirle en una cartica mis deseos de hoy. Serían sólo tres:
1. Que Chávez recupere su salud
2. Que los 5 compatriotas que extinguen crueles condenas en las
cárceles del Imperio vuelvan a la Patria, como lo que son: Nuestros
Héroes, los que fueron a las entrañas del monstruo para defendernos de
las sangrientas garras del terrorismo.
3. Que los gobernantes norteamericanos tengan un mínimo de
racionalidad o un adarme de decencia y nos quiten el injusto e inmoral
bloqueo con que han pretendido rendirnos desde hace más de cincuenta
años.
Nada más les pediría. Lo demás, mi confianza en nuestro Pueblo, me
dice que nosotros mismos podemos resolverlo.
Desde Regla,
Ayer "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Enero 6 de 2013, "Día de Reyes".
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jueves, 3 de enero de 2013
LOS CUBAÑOLITOS
LOS CUBAÑOLITOS
Por Jorge C. Oliva Espinosa
Escuché una canción de Frank Delgado, cuyo tema es un fenómeno que,
como una epidemia, está propagándose entre nuestra población, cada vez
más envejecida, entre otras causas, por el drenaje emigrante de los
menos viejos. La titula "Cubañolito" y se refiere este trovador, al
número considerable de cubanos que reclaman la ciudadanía española,
alegando para ello una ascendencia ibérica. Algo parecido a lo que
pasó con la legendaria herencia de los Mansos y Contreras, que puso a
miles de compatriotas a rebuscar certificados de nacimiento,
matrimonio y defunciones, todos datados muchos años atrás, incluso de
la época colonial. Hasta las iglesias se vieron presionadas por las
solicitudes de actas de bautismo y matrimonios, únicas válidas en
aquellos tiempos en que sustituían al entonces inexistente registro
civil.
Hoy la cosa es distinta. No se trata de acceder a una fortuna
heredada, sino de encontrar una abuela o abuelo gallego, asturiano o
hasta catalán, pero que permita, como descendiente suyo, obtener la
ciudadanía hispana. Admito que es un tema que merece ser tratado con
cuidado para no herir a ningún compatriota. Tengo presente aquellos
versos de Martí: "No hiero al mismo español/ de quien la sangre
heredé/ ¿y fratricida heriré/ a mi hermano en pena y sol?" Porque
nuestro Apóstol, el más universal de los cubanos, el cubano epónimo,
era hijo de canaria y valenciano. Descendientes de españoles fueron
Varela y Saco, recias columnas de nuestra nacionalidad entonces en
ciernes y formadores ellos de la misma. Sin embargo, Varela, Saco y
Martí eran los tres, a pesar de su innegable cubanía, ciudadanos
españoles; súbditos, aunque díscolos, del Reino de España. Porque no
hay que recordar que ciudadanía y nacionalidad son dos términos bien
diferentes. Todos sabemos que la nacionalidad no se puede cambiar, nos
es dada desde el nacimiento y nos acompaña hasta la tumba, ya
enriquecida con la herencia cultural, un acervo particular de cada
grupo nacional. El vocablo nacionalidad, tiene igual raíz de Nación,
lugar de origen, de nacimiento y está ligado a la Patria en que
nacimos. En cambio, la ciudadanía puede cambiarse; es un instrumento
jurídico, mediante el cual un Estado otorga al ciudadano deberes y
derechos, pero nunca nueva patria. Porque la Patria no es un papel y
Patria, como madre, solo se tiene una. Una sola para toda la vida.
Si la canción de Frank Delgado me hizo gracia, ninguna me hace ver la
multitud de compatriotas en interminables filas, pasando la noche en
vela, frente al Consulado español, solicitando la ciudadanía de ese
país. Tal espectáculo lastima mi orgullo de cubano y me compadezco de
estos futuros emigrantes. Porque muchos de ellos, aunque les vaya
bien, se seguirán sintiendo cubanos allá y serán presas de la añoranza
de su tierra, mientras que muy pocos lograrán sentirse verdaderamente
españoles. Con igual derecho, pienso que ellos pueden también
compadecerse de mí, por no tener en mi ascendencia más que abuelos
mambises, nietos a su vez de criollos. Para mis raíces nativas, España
jamás fue la "Madre Patria", sino una mala madrastra, que los vejó,
tiranizó y esquilmó sin piedad.
Esta fiebre reclamante de españolidad, me hace reflexionar muy
seriamente: Son las duras condiciones que nos impone la economía
actual, la que nos toca a todos, y fundamentalmente a los de abajo,
las que han obligado a cada cual a buscar su forma de sobrevivir.
Algunos, incluso, han optado por corromperse; muchos, por seguir la
corriente y delinquir en formas leves, otros por emigrar de las más
variadas formas. Estos que hacen una interminable fila, en espera de
que un displicente empleado del consulado español revise sus
documentos, son los que han ensayado una forma más de emigrar. Ellos
han llegado a la conclusión que esa es su única forma de sobrevivir.
Otros hay que, como "Juan de los Muertos", se niegan a hacerlo, porque
"le han cogido la vuelta al sistema" y, como este personaje, se
declaran Sobrevivientes. Aquí vale la pena citar al Jesús bíblico con
aquello de "quien esté libre de pecado que lance la primera piedra".
Porque el que en Cuba hoy pretenda permanecer puro, está condenado a
perecer.
La cuestión no es execrar, ni siquiera criticar, a quienes reclaman
con ahínco la ciudadanía española. Es ir a la raíz del asunto, a su
causa fundamental: nuestra lamentable situación económica y la falta
de perspectivas para salir de la penuria que hoy agobia a las masas.
Porque los que emigran van en busca de eso: elevar su nivel de vida o
de consumo, que en un país extraño quizás alcancen, pero que en el
suyo no ven posibilidad de lograr. Ahí es donde todos podemos incidir,
gobernantes y gobernados, para romper el círculo vicioso de "no me
esfuerzo en producir porque no me pagan lo suficiente y los salarios
no se pueden elevar porque no hay productividad y eficiencia". Ese es
el nudo gordiano que ata nuestras fuerzas productivas. Hay que
deshacerlo, devolviendo sus valores al trabajo y al dinero con que
este se remunera. Solo así podremos abrir los caminos de la esperanza
y de seguro veremos mermar o desaparecer esta epidemia de españolidad
y este desangrar migratorio.
Desde Regla,
Ayer "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Enero 4 de 2013
--
________________________________________________________________
De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com
Por Jorge C. Oliva Espinosa
Escuché una canción de Frank Delgado, cuyo tema es un fenómeno que,
como una epidemia, está propagándose entre nuestra población, cada vez
más envejecida, entre otras causas, por el drenaje emigrante de los
menos viejos. La titula "Cubañolito" y se refiere este trovador, al
número considerable de cubanos que reclaman la ciudadanía española,
alegando para ello una ascendencia ibérica. Algo parecido a lo que
pasó con la legendaria herencia de los Mansos y Contreras, que puso a
miles de compatriotas a rebuscar certificados de nacimiento,
matrimonio y defunciones, todos datados muchos años atrás, incluso de
la época colonial. Hasta las iglesias se vieron presionadas por las
solicitudes de actas de bautismo y matrimonios, únicas válidas en
aquellos tiempos en que sustituían al entonces inexistente registro
civil.
Hoy la cosa es distinta. No se trata de acceder a una fortuna
heredada, sino de encontrar una abuela o abuelo gallego, asturiano o
hasta catalán, pero que permita, como descendiente suyo, obtener la
ciudadanía hispana. Admito que es un tema que merece ser tratado con
cuidado para no herir a ningún compatriota. Tengo presente aquellos
versos de Martí: "No hiero al mismo español/ de quien la sangre
heredé/ ¿y fratricida heriré/ a mi hermano en pena y sol?" Porque
nuestro Apóstol, el más universal de los cubanos, el cubano epónimo,
era hijo de canaria y valenciano. Descendientes de españoles fueron
Varela y Saco, recias columnas de nuestra nacionalidad entonces en
ciernes y formadores ellos de la misma. Sin embargo, Varela, Saco y
Martí eran los tres, a pesar de su innegable cubanía, ciudadanos
españoles; súbditos, aunque díscolos, del Reino de España. Porque no
hay que recordar que ciudadanía y nacionalidad son dos términos bien
diferentes. Todos sabemos que la nacionalidad no se puede cambiar, nos
es dada desde el nacimiento y nos acompaña hasta la tumba, ya
enriquecida con la herencia cultural, un acervo particular de cada
grupo nacional. El vocablo nacionalidad, tiene igual raíz de Nación,
lugar de origen, de nacimiento y está ligado a la Patria en que
nacimos. En cambio, la ciudadanía puede cambiarse; es un instrumento
jurídico, mediante el cual un Estado otorga al ciudadano deberes y
derechos, pero nunca nueva patria. Porque la Patria no es un papel y
Patria, como madre, solo se tiene una. Una sola para toda la vida.
Si la canción de Frank Delgado me hizo gracia, ninguna me hace ver la
multitud de compatriotas en interminables filas, pasando la noche en
vela, frente al Consulado español, solicitando la ciudadanía de ese
país. Tal espectáculo lastima mi orgullo de cubano y me compadezco de
estos futuros emigrantes. Porque muchos de ellos, aunque les vaya
bien, se seguirán sintiendo cubanos allá y serán presas de la añoranza
de su tierra, mientras que muy pocos lograrán sentirse verdaderamente
españoles. Con igual derecho, pienso que ellos pueden también
compadecerse de mí, por no tener en mi ascendencia más que abuelos
mambises, nietos a su vez de criollos. Para mis raíces nativas, España
jamás fue la "Madre Patria", sino una mala madrastra, que los vejó,
tiranizó y esquilmó sin piedad.
Esta fiebre reclamante de españolidad, me hace reflexionar muy
seriamente: Son las duras condiciones que nos impone la economía
actual, la que nos toca a todos, y fundamentalmente a los de abajo,
las que han obligado a cada cual a buscar su forma de sobrevivir.
Algunos, incluso, han optado por corromperse; muchos, por seguir la
corriente y delinquir en formas leves, otros por emigrar de las más
variadas formas. Estos que hacen una interminable fila, en espera de
que un displicente empleado del consulado español revise sus
documentos, son los que han ensayado una forma más de emigrar. Ellos
han llegado a la conclusión que esa es su única forma de sobrevivir.
Otros hay que, como "Juan de los Muertos", se niegan a hacerlo, porque
"le han cogido la vuelta al sistema" y, como este personaje, se
declaran Sobrevivientes. Aquí vale la pena citar al Jesús bíblico con
aquello de "quien esté libre de pecado que lance la primera piedra".
Porque el que en Cuba hoy pretenda permanecer puro, está condenado a
perecer.
La cuestión no es execrar, ni siquiera criticar, a quienes reclaman
con ahínco la ciudadanía española. Es ir a la raíz del asunto, a su
causa fundamental: nuestra lamentable situación económica y la falta
de perspectivas para salir de la penuria que hoy agobia a las masas.
Porque los que emigran van en busca de eso: elevar su nivel de vida o
de consumo, que en un país extraño quizás alcancen, pero que en el
suyo no ven posibilidad de lograr. Ahí es donde todos podemos incidir,
gobernantes y gobernados, para romper el círculo vicioso de "no me
esfuerzo en producir porque no me pagan lo suficiente y los salarios
no se pueden elevar porque no hay productividad y eficiencia". Ese es
el nudo gordiano que ata nuestras fuerzas productivas. Hay que
deshacerlo, devolviendo sus valores al trabajo y al dinero con que
este se remunera. Solo así podremos abrir los caminos de la esperanza
y de seguro veremos mermar o desaparecer esta epidemia de españolidad
y este desangrar migratorio.
Desde Regla,
Ayer "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Enero 4 de 2013
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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com
OTRA CRISIS A TENER EN CUENTA
OTRA CRISIS A TENER EN CUENTA
Por Jorge C. Oliva Espinosa
Casi todos estamos de acuerdo que atravesamos por múltiples crisis
(climática, financiera, alimentaria, energética, etc.). Sus resultados
están a la vista, convulsionando el mundo. Incluso, algunos afirman
que la crisis que afecta hoy al capitalismo, no es una crisis cíclica
sino estructural, sistémica. No faltan los que afirman que todas esas
crisis no son más que facetas de una crisis única.
Sin embargo, hay otra crisis de la cual apenas se habla. Y es una
omisión lamentable, por cuanto es la que está cambiando el mundo que
conocemos hasta ahora, al implantar un nuevo orden mundial. Y a mi
humilde juicio, está cimentando un nuevo modo de producción, un nuevo
régimen político y planetario. Es la crisis de la Nación-Estado, la
crisis de los Gobiernos Nacionales.
Hace décadas ya, que estamos presenciando el debilitamiento progresivo
de esa estructura. Un primer síntoma es la ingobernabilidad que aqueja
a las Naciones. Otro es lo vulnerables que se han tornado las
soberanías nacionales, ante la agresiva ambición de las mayores
potencias y el accionar de otros factores institucionales externos.
Aún conservan sus banderas e himnos nacionales, pero su rol como
entidades independientes se reduce cada vez más, al ceder sus
prerrogativas a estructuras superiores que las absorben. Así tenemos
la creación de mega empresas transnacionales, el funcionamiento de
organismos supranacionales (financieros y políticos), el nacimiento de
uniones (primeramente económicas) de naciones con objetivos tanto
explícitos como implícitos, la adopción de monedas comunes, etc. Todos
estos elementos, y muchos más, van relegando los intereses nacionales
y muchas veces se oponen a los mismos, socavando los cimientos del
orden nacional y el derecho internacional.
Un nuevo modo de producción
Los fundadores del socialismo que conocimos, analizaron cada uno la
etapa histórica que les tocó vivir. Sobre estos análisis hicieron sus
geniales conclusiones. Marx estudió al Capitalismo en su etapa de
crisis-desarrollo correspondiente a la segunda mitad del siglo XIX
(Depresión, revueltas sociales y Revolución Industrial). Lenin se
aplicó al análisis del capitalismo, devenido Imperio, de las primeras
décadas del siglo XX (también caracterizadas con crisis económicas,
guerras y expansión extraterritorial del sistema). A la muerte de
Lenin, Stalin elevó a fórmulas universales los métodos y soluciones
aplicadas por aquel a situaciones y problemas de la Rusia soviética.
Pero tanto Marx como Lenin eran genios, no oráculos griegos, ni
profetas bíblicos. Podían, basándose en el análisis de sus respectivos
"presentes", vaticinar los probables "futuros" inmediatos (de no
variar las condiciones estudiadas), pero no los mediatos y
temporalmente lejanos, desarrollados bajo condiciones entonces
impredecibles.
Más tarde, los que se decían seguidores de Marx y Lenin, nos
presentaron sus enunciados como verdades válidas y eternas, aplicables
a cualquier situación económica, política y social posterior, por muy
distinta que ésta fuera a las estudiadas por aquellos geniales
hombres. Las sacaron de su contexto original y las elevaron a dogmas
universales. Cartabones a aplicar al futuro, donde siempre encontraban
repeticiones del pasado, válidas para el trasplante. Esto era
equivalente a negar la dialéctica y su expresión materialista, donde
la espiral es la vía del desarrollo y las contradicciones internas, el
motor de los cambios.
Ni Marx ni Lenin podían "adivinar" el desarrollo impetuoso de las
tecnologías de comunicación, transporte y electrónicas. Menos aún la
reciente irrupción de la Telemática (Telecomunicaciones +
Informática). Ellas han hecho más pequeño nuestro mundo y más
gobernable a nivel planetario, mientras que las naciones se vuelven
ingobernables. Esta "ingobernabilidad" generalizada, en medio de las
múltiples crisis, (económica, climática, energética, alimentaria,
etc.), afecta tanto a las naciones pequeñas y de economía débil, como
a las de mayor potencial, incluyendo a la Nación devenida Imperio. Los
teóricos hablan de una "crisis estructural sistémica" y tienen razón:
El sistema capitalista en su fase imperial está en crisis, tiene
necesidad de transformarse y lo está haciendo.
En el mundo de este siglo XXI, todo señala el ocaso de los Estados
Nacionales al perder estos, paulatinamente, su soberanía, supeditados
cada vez más a los mega-consorcios y a los organismos supranacionales.
Estos intervienen en sus asuntos internos y toman las decisiones que
competen a sus políticas exteriores. Hoy, casi nadie duda de la
existencia de un "Gobierno Supra-nacional" que desplaza y suplanta a
los gobiernos nacionales. Este nuevo poder desprecia toda norma de
derecho internacional, puesto que ignora la existencia independiente
de las naciones. Las hostiga, las asedia, se apropia de sus recursos
y, cuando no lo logra, procura ahogarlas económicamente y no duda en
acudir a la intervención armada, a la agresión militar que ya no se
preocupa en disfrazar con pretextos. Cuenta para ello con sus
recursos económicos, el monopolio de la información, su poderío
tecnológico-militar y la sumisión de los organismos internacionales.
Hoy la humanidad comienza a vivir bajo un "nuevo sistema," nacido de
aquel Capitalismo incipiente estudiado por Marx, transformado después
en el Imperialismo que definió Lenin. Ni el Capitalismo ni el
Imperialismo actual se parecen en nada a sus homónimos de los años
ochenta del siglo XX. Por otra parte, la masa explotada, el
proletariado del presente, se ha transformado también y su composición
e intereses no son los mismos de ayer. Hoy asistimos al nacimiento de
un nuevo modo de producción que rompió los moldes de las
Naciones-Estados, con Mega-Empresas, territorialmente Planetarias,
cuyos dirigentes constituyen los reales gobiernos supra-estatales. Es
la continuidad del desarrollo, pasando por etapas como el
resurgimiento del Neoliberalismo, la Globalización, etc., la que ha
hecho nacer el NUEVO SISTEMA. El mismo ha tenido como cuna idénticos
fenómenos político-sociales (revoluciones, guerras y estallidos
sociales), así como otros nuevos (desaparición de estados
autoproclamados socialistas y surgimiento de otros, crisis
económico-financieras, fragmentación de los estados multinacionales al
surgir movimientos separatistas y corrientes de un nacionalismo
extremo, guerras imperialistas, etc.)
Se hace necesario aplicar una concepción y doctrina que, rescatando al
verdadero Marx, nos permita analizar los cambios que estamos
presenciando. Ideas que, implementadas en la acción, nos conduzcan al
mundo mejor a que aspiramos.
Caracterización del nuevo modo de producción
De acuerdo con Marx, cada modo de producción se identifica por el tipo
de relaciones de producción prevaleciente y un grado de desarrollo
correspondiente de las fuerzas productivas. Aplicando esta fórmula,
trataremos de caracterizar el nuevo orden, cuyo nacimiento estamos
presenciando:
Cambio cualitativo de las relaciones de producción
El paso de Relaciones de Producción entre Naciones (Ricas y Pobres,
Productoras de bienes y Productoras de Materias Primas), a Relaciones
de Producción entre Mega Empresas Transnacionales. Estas son las
nuevas protagonistas que se relacionan bajo nuevas formas. Este cambio
lo provoca y hace posible,
El vertiginoso desarrollo de las Fuerzas Productivas logrado por:
El Transporte y Las Telecomunicaciones
La Robótica
La Cibernética y la Informática
La Ingeniería Genética y la Biotecnología
La Nanotecnología
El Protagonismo Regulador de Organismos Mundiales:
(Que a la vez han desvirtuado sus objetivos declarados)
LA ONU
La Organización Mundial del Comercio
El Fondo Monetario Internacional
El Banco Mundial de Desarrollo
Otras características:
Transformación cuantitativa y cualitativa del "proletariado".
Supeditación de los intereses nacionales a los Consorcios Transnacionales.
Declinación del poder político de los gobiernos nacionales frente a
los grupos del nuevo poder global.
Desaparición del Derecho Internacional
Aparición y accionar del Capital Virtual
Hegemonía de la Economía bursátil especulativa
Conclusiones finales
Una de las primeras cosas que aprendimos del marxismo (su concepción
dialéctica de la historia) , es que el desarrollo de las Fuerzas
Productivas, en un momento dado, rompe el marco de las Relaciones de
Producción vigentes hasta entonces y provoca un cambio en el Modo de
Producción. Los modos de producción se sucederían a partir de las
necesidades de las fuerzas productivas, las que, en constante
crecimiento, demandarían el cambio. Es decir, la sustitución de un
modo de producción por otro y consecuentemente, del régimen
político-social que sobre él está erigido.
El desarrollo del capitalismo ha conducido al mundo a la situación
actual. Para seguir su irracional carrera a la autodestrucción,
requiere entrar en una nueva fase de dominación: La supresión de los
Estados, tal como los hemos conocido hasta hoy.
Esa es la lucha a la que nos abocamos y, los que creemos que un mundo
mejor es posible, debemos prepararnos para participar en ella y lograr
el triunfo de nuestras ideas.
Desde Regla, ayer "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre bastión de
rebelde cubanía.
Enero 3 de 2013
En el caso cubano, Fidel analizó las condiciones de desarrollo
deformado y dependencia económica de una Cuba neocolonial, con una
burguesía siempre supeditada a los intereses foráneos. Una nueva
dependencia económica se estableció con la URSS, de la cual se
imitaron algunos métodos y esquemas.
A la que Lenin definió como "Fase Final del Capitalismo", no hace
desaparecer a éste, sino lo transforma en un nuevo modo de producción.
El propio Marx decía, que ningún régimen social desaparece, hasta que
no desarrolla y despliega todas las potencias que en él dormitan.
Los ejemplos de las sangrientas intervenciones en Irak, Afganistán y
Libia son harto elocuentes, así como la participación externa en el
conflicto sirio y el hostigamientos a Irán y otras naciones, preludios
quizás de futuras agresiones
Carlos Marx, Prólogo de "Contribución a la Crítica de la Economía
Política". Fue uno de sus mayores aportes. Le permitió explicar la
dialéctica del modo de producción y como si fuera poco formular, por
primera vez, una Teoría de la Revolución sobre bases científicas. Sin
lo cual la dinámica Fuerzas productivas-Relaciones de Producción no
tendría sentido. Teoría que después V.I.Lenin modifica, sobre la base
del descubrimiento de la Ley del Desarrollo Económico y Político
Desigual del Capitalismo, ya en su fase imperialista. Para Marx, la
Revolución, en su época, debía producirse al mismo tiempo en todos los
países capitalistas desarrollados; para Lenin, el desarrollo desigual,
permitía que la Revolución comenzara por el llamado "Eslabón más
Débil". En ese punto, Trotsky, con su "Revolución Permanente", resultó
más marxista ortodoxo que Lenin, pero erró por mecanicista, al
exportar el enunciado marxista al siglo XX. No obstante, el
pensamiento de Marx continúa teniendo un valor científico
incalculable; lo aportado por Lenin, se va modificando, según el
imperialismo avanza en su transformación.
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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com
Por Jorge C. Oliva Espinosa
Casi todos estamos de acuerdo que atravesamos por múltiples crisis
(climática, financiera, alimentaria, energética, etc.). Sus resultados
están a la vista, convulsionando el mundo. Incluso, algunos afirman
que la crisis que afecta hoy al capitalismo, no es una crisis cíclica
sino estructural, sistémica. No faltan los que afirman que todas esas
crisis no son más que facetas de una crisis única.
Sin embargo, hay otra crisis de la cual apenas se habla. Y es una
omisión lamentable, por cuanto es la que está cambiando el mundo que
conocemos hasta ahora, al implantar un nuevo orden mundial. Y a mi
humilde juicio, está cimentando un nuevo modo de producción, un nuevo
régimen político y planetario. Es la crisis de la Nación-Estado, la
crisis de los Gobiernos Nacionales.
Hace décadas ya, que estamos presenciando el debilitamiento progresivo
de esa estructura. Un primer síntoma es la ingobernabilidad que aqueja
a las Naciones. Otro es lo vulnerables que se han tornado las
soberanías nacionales, ante la agresiva ambición de las mayores
potencias y el accionar de otros factores institucionales externos.
Aún conservan sus banderas e himnos nacionales, pero su rol como
entidades independientes se reduce cada vez más, al ceder sus
prerrogativas a estructuras superiores que las absorben. Así tenemos
la creación de mega empresas transnacionales, el funcionamiento de
organismos supranacionales (financieros y políticos), el nacimiento de
uniones (primeramente económicas) de naciones con objetivos tanto
explícitos como implícitos, la adopción de monedas comunes, etc. Todos
estos elementos, y muchos más, van relegando los intereses nacionales
y muchas veces se oponen a los mismos, socavando los cimientos del
orden nacional y el derecho internacional.
Un nuevo modo de producción
Los fundadores del socialismo que conocimos, analizaron cada uno la
etapa histórica que les tocó vivir. Sobre estos análisis hicieron sus
geniales conclusiones. Marx estudió al Capitalismo en su etapa de
crisis-desarrollo correspondiente a la segunda mitad del siglo XIX
(Depresión, revueltas sociales y Revolución Industrial). Lenin se
aplicó al análisis del capitalismo, devenido Imperio, de las primeras
décadas del siglo XX (también caracterizadas con crisis económicas,
guerras y expansión extraterritorial del sistema). A la muerte de
Lenin, Stalin elevó a fórmulas universales los métodos y soluciones
aplicadas por aquel a situaciones y problemas de la Rusia soviética.
Pero tanto Marx como Lenin eran genios, no oráculos griegos, ni
profetas bíblicos. Podían, basándose en el análisis de sus respectivos
"presentes", vaticinar los probables "futuros" inmediatos (de no
variar las condiciones estudiadas), pero no los mediatos y
temporalmente lejanos, desarrollados bajo condiciones entonces
impredecibles.
Más tarde, los que se decían seguidores de Marx y Lenin, nos
presentaron sus enunciados como verdades válidas y eternas, aplicables
a cualquier situación económica, política y social posterior, por muy
distinta que ésta fuera a las estudiadas por aquellos geniales
hombres. Las sacaron de su contexto original y las elevaron a dogmas
universales. Cartabones a aplicar al futuro, donde siempre encontraban
repeticiones del pasado, válidas para el trasplante. Esto era
equivalente a negar la dialéctica y su expresión materialista, donde
la espiral es la vía del desarrollo y las contradicciones internas, el
motor de los cambios.
Ni Marx ni Lenin podían "adivinar" el desarrollo impetuoso de las
tecnologías de comunicación, transporte y electrónicas. Menos aún la
reciente irrupción de la Telemática (Telecomunicaciones +
Informática). Ellas han hecho más pequeño nuestro mundo y más
gobernable a nivel planetario, mientras que las naciones se vuelven
ingobernables. Esta "ingobernabilidad" generalizada, en medio de las
múltiples crisis, (económica, climática, energética, alimentaria,
etc.), afecta tanto a las naciones pequeñas y de economía débil, como
a las de mayor potencial, incluyendo a la Nación devenida Imperio. Los
teóricos hablan de una "crisis estructural sistémica" y tienen razón:
El sistema capitalista en su fase imperial está en crisis, tiene
necesidad de transformarse y lo está haciendo.
En el mundo de este siglo XXI, todo señala el ocaso de los Estados
Nacionales al perder estos, paulatinamente, su soberanía, supeditados
cada vez más a los mega-consorcios y a los organismos supranacionales.
Estos intervienen en sus asuntos internos y toman las decisiones que
competen a sus políticas exteriores. Hoy, casi nadie duda de la
existencia de un "Gobierno Supra-nacional" que desplaza y suplanta a
los gobiernos nacionales. Este nuevo poder desprecia toda norma de
derecho internacional, puesto que ignora la existencia independiente
de las naciones. Las hostiga, las asedia, se apropia de sus recursos
y, cuando no lo logra, procura ahogarlas económicamente y no duda en
acudir a la intervención armada, a la agresión militar que ya no se
preocupa en disfrazar con pretextos. Cuenta para ello con sus
recursos económicos, el monopolio de la información, su poderío
tecnológico-militar y la sumisión de los organismos internacionales.
Hoy la humanidad comienza a vivir bajo un "nuevo sistema," nacido de
aquel Capitalismo incipiente estudiado por Marx, transformado después
en el Imperialismo que definió Lenin. Ni el Capitalismo ni el
Imperialismo actual se parecen en nada a sus homónimos de los años
ochenta del siglo XX. Por otra parte, la masa explotada, el
proletariado del presente, se ha transformado también y su composición
e intereses no son los mismos de ayer. Hoy asistimos al nacimiento de
un nuevo modo de producción que rompió los moldes de las
Naciones-Estados, con Mega-Empresas, territorialmente Planetarias,
cuyos dirigentes constituyen los reales gobiernos supra-estatales. Es
la continuidad del desarrollo, pasando por etapas como el
resurgimiento del Neoliberalismo, la Globalización, etc., la que ha
hecho nacer el NUEVO SISTEMA. El mismo ha tenido como cuna idénticos
fenómenos político-sociales (revoluciones, guerras y estallidos
sociales), así como otros nuevos (desaparición de estados
autoproclamados socialistas y surgimiento de otros, crisis
económico-financieras, fragmentación de los estados multinacionales al
surgir movimientos separatistas y corrientes de un nacionalismo
extremo, guerras imperialistas, etc.)
Se hace necesario aplicar una concepción y doctrina que, rescatando al
verdadero Marx, nos permita analizar los cambios que estamos
presenciando. Ideas que, implementadas en la acción, nos conduzcan al
mundo mejor a que aspiramos.
Caracterización del nuevo modo de producción
De acuerdo con Marx, cada modo de producción se identifica por el tipo
de relaciones de producción prevaleciente y un grado de desarrollo
correspondiente de las fuerzas productivas. Aplicando esta fórmula,
trataremos de caracterizar el nuevo orden, cuyo nacimiento estamos
presenciando:
Cambio cualitativo de las relaciones de producción
El paso de Relaciones de Producción entre Naciones (Ricas y Pobres,
Productoras de bienes y Productoras de Materias Primas), a Relaciones
de Producción entre Mega Empresas Transnacionales. Estas son las
nuevas protagonistas que se relacionan bajo nuevas formas. Este cambio
lo provoca y hace posible,
El vertiginoso desarrollo de las Fuerzas Productivas logrado por:
El Transporte y Las Telecomunicaciones
La Robótica
La Cibernética y la Informática
La Ingeniería Genética y la Biotecnología
La Nanotecnología
El Protagonismo Regulador de Organismos Mundiales:
(Que a la vez han desvirtuado sus objetivos declarados)
LA ONU
La Organización Mundial del Comercio
El Fondo Monetario Internacional
El Banco Mundial de Desarrollo
Otras características:
Transformación cuantitativa y cualitativa del "proletariado".
Supeditación de los intereses nacionales a los Consorcios Transnacionales.
Declinación del poder político de los gobiernos nacionales frente a
los grupos del nuevo poder global.
Desaparición del Derecho Internacional
Aparición y accionar del Capital Virtual
Hegemonía de la Economía bursátil especulativa
Conclusiones finales
Una de las primeras cosas que aprendimos del marxismo (su concepción
dialéctica de la historia) , es que el desarrollo de las Fuerzas
Productivas, en un momento dado, rompe el marco de las Relaciones de
Producción vigentes hasta entonces y provoca un cambio en el Modo de
Producción. Los modos de producción se sucederían a partir de las
necesidades de las fuerzas productivas, las que, en constante
crecimiento, demandarían el cambio. Es decir, la sustitución de un
modo de producción por otro y consecuentemente, del régimen
político-social que sobre él está erigido.
El desarrollo del capitalismo ha conducido al mundo a la situación
actual. Para seguir su irracional carrera a la autodestrucción,
requiere entrar en una nueva fase de dominación: La supresión de los
Estados, tal como los hemos conocido hasta hoy.
Esa es la lucha a la que nos abocamos y, los que creemos que un mundo
mejor es posible, debemos prepararnos para participar en ella y lograr
el triunfo de nuestras ideas.
Desde Regla, ayer "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre bastión de
rebelde cubanía.
Enero 3 de 2013
En el caso cubano, Fidel analizó las condiciones de desarrollo
deformado y dependencia económica de una Cuba neocolonial, con una
burguesía siempre supeditada a los intereses foráneos. Una nueva
dependencia económica se estableció con la URSS, de la cual se
imitaron algunos métodos y esquemas.
A la que Lenin definió como "Fase Final del Capitalismo", no hace
desaparecer a éste, sino lo transforma en un nuevo modo de producción.
El propio Marx decía, que ningún régimen social desaparece, hasta que
no desarrolla y despliega todas las potencias que en él dormitan.
Los ejemplos de las sangrientas intervenciones en Irak, Afganistán y
Libia son harto elocuentes, así como la participación externa en el
conflicto sirio y el hostigamientos a Irán y otras naciones, preludios
quizás de futuras agresiones
Carlos Marx, Prólogo de "Contribución a la Crítica de la Economía
Política". Fue uno de sus mayores aportes. Le permitió explicar la
dialéctica del modo de producción y como si fuera poco formular, por
primera vez, una Teoría de la Revolución sobre bases científicas. Sin
lo cual la dinámica Fuerzas productivas-Relaciones de Producción no
tendría sentido. Teoría que después V.I.Lenin modifica, sobre la base
del descubrimiento de la Ley del Desarrollo Económico y Político
Desigual del Capitalismo, ya en su fase imperialista. Para Marx, la
Revolución, en su época, debía producirse al mismo tiempo en todos los
países capitalistas desarrollados; para Lenin, el desarrollo desigual,
permitía que la Revolución comenzara por el llamado "Eslabón más
Débil". En ese punto, Trotsky, con su "Revolución Permanente", resultó
más marxista ortodoxo que Lenin, pero erró por mecanicista, al
exportar el enunciado marxista al siglo XX. No obstante, el
pensamiento de Marx continúa teniendo un valor científico
incalculable; lo aportado por Lenin, se va modificando, según el
imperialismo avanza en su transformación.
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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com
miércoles, 2 de enero de 2013
AQUI ESTAMOS
AQUÍ ESTAMOS
Por Jorge C. Oliva Espinosa
Comienza el 2013, un año más y volvemos a contar el tiempo como en
otro principio. Principio y continuidad que es la vida. Hora de
recuerdos y recuento, de propósitos y proyectos. Es también el momento
de meditar sobre los errores cometidos, aprender de ellos y ratificar
nuestras convicciones y nuestros principios. Desde este pedacito de
Cuba que es Regla, envío mi mensaje a mis amigos y también a mis
enemigos, para que no se vayan a confundir:
Sigo abrazado a mi bandera, junto a la Patria, firme en mis
convicciones más profundas, fiel a mi credo, con mi fe inconmovible en
el destino del hombre y en su futuro. Como el simple combatiente que
siempre he sido, continúo la lucha de hoy, en pos de una sociedad
donde alcancemos la mayor cantidad de justicia. Porque estoy
convencido que la humanidad merece un mañana mejor. Y porque,
igualmente, pienso que en ese mañana, para ser mejor, no puede tener
cabida el Capitalismo. Amante orgulloso de nuestra historia, asumo la
deuda que, como privilegio, me legaron mis antepasados y todos los
hombres que han luchado por la libertad y la justicia. Continuar en
combate, es la única forma de saldar esa deuda. Así, con esta
profesión de vida, al pase de lista de la Historia, respondo: ¡Aquí
estamos!
Desde Regla,
Ayer "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Enero 2 de 2013
--
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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com
Por Jorge C. Oliva Espinosa
Comienza el 2013, un año más y volvemos a contar el tiempo como en
otro principio. Principio y continuidad que es la vida. Hora de
recuerdos y recuento, de propósitos y proyectos. Es también el momento
de meditar sobre los errores cometidos, aprender de ellos y ratificar
nuestras convicciones y nuestros principios. Desde este pedacito de
Cuba que es Regla, envío mi mensaje a mis amigos y también a mis
enemigos, para que no se vayan a confundir:
Sigo abrazado a mi bandera, junto a la Patria, firme en mis
convicciones más profundas, fiel a mi credo, con mi fe inconmovible en
el destino del hombre y en su futuro. Como el simple combatiente que
siempre he sido, continúo la lucha de hoy, en pos de una sociedad
donde alcancemos la mayor cantidad de justicia. Porque estoy
convencido que la humanidad merece un mañana mejor. Y porque,
igualmente, pienso que en ese mañana, para ser mejor, no puede tener
cabida el Capitalismo. Amante orgulloso de nuestra historia, asumo la
deuda que, como privilegio, me legaron mis antepasados y todos los
hombres que han luchado por la libertad y la justicia. Continuar en
combate, es la única forma de saldar esa deuda. Así, con esta
profesión de vida, al pase de lista de la Historia, respondo: ¡Aquí
estamos!
Desde Regla,
Ayer "La Sierra Chiquita"; ayer, hoy y siempre, bastión de rebelde cubanía.
Enero 2 de 2013
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De la Revolución iniciada en 1868 y aún inconclusa, soy hijo; a ella me
debo.
Jorge C. Oliva Espinosa. Cubano, nieto de mambises, sobreviviente.
http://jorgecolivaespinosa.blogspot.com
jorgecoliva@gmail.com
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